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Granados
María del Carmen
Act 1
Act 2
Act 3

María del Carmen: Texto del Libreto

Acto Primero

Plazoleta de un eremitorio, en lo interior de la huerta. A la derecha la ermita y sobre su puerta un rótulo que dice Casa de la Virgen. A la izquierda de la ermita y pegada a ella una casita con ventana y puertas practicable. El sitio está rodeado de verde y copiosa vegetación. Hasta el pie de la sierra elevada y escabrosa, que ciñe el horizonte; campos de maíz, grupos de higueras chumbas, moreras, cipreses, palmeras, etc. Vense también casitas blancas y las barracas de los huertanos, salpicando la verde extensión. Dividen el suelo varias sendas y lo recorren algunas acequias que pasan por el medio de puentecillos de tablas o piedras. Junto a la puerta de la ermita un poyo y otro en primer término a la izquierda, debajo de un árbol.

1 Preludio

Con las últimas notas del preludio,y antes de levantarse el telón, se oyen las voces de los Huertanos que cantan.

Coro (Dentro)
¡Ah! ¡Ah! ¡Madre del amor,
dulce majestad,
luz del labrador,
prez de la ciudad! ¡Ah!
Ya inunda el monte
que habitas tú,
del horizonte
la hirviente luz…

2 Escena I
Roque y varios mozos, sale Andrés seguido de otros.

Andrés
A la paz de Dios, caballeros.
¿Es el primer toque?

Roque
Er segundo.
¿Ande tas dejao los oídos esta noche
que amaneciste sordo?

Andrés
Es que, como rondamos dista
que nos pilló la aurora…

Roque
Está güeno eso.

Andrés
No hay que esconsolarse,
que tos oiremos la misma misa.

Roque
¡Si es que ya oímos nosotros la primera!

Andrés
Eso está mejor.

Roque
Nosotros… ¡Pos como no rondamos!…
porque en este partío, de un lao está una gente,
y de otro lao está otra gente…
Y a unos se les deja que canten;
mientras que los otros han de guardarse atragantás las coplas.

3 Escena II
Dichos, Antón por la izquierda llevando vara de alcalde.

Antón
Adiós, hombres. Muchos habéis quedao pa la otra misa.

Roque
Por ajuntarnos. Porque… (con sorna) lo que dijo el otro: ¿ande va Vicente?

Andrés (Recalcando)
A regañar con la gente.

Antón
¡Cuidao con ello!

Roque
Nada de eso; pero uno dice su sentir.

Antón
¿Y qué sientes tú?

Roque
Yo… (con intención) muchas cosas siento.
Yo y toos los nuestros, que semos bastantes.
(Decidido)
Pero en usté quien manda es er tío Maticas,
que le ha hecho arcalde, y hay que repudrirse.

Antón
No tocarme al tío Maticas, que os vea yo quietos.
Y a regar cuando el agua sobre.

Roque
¡Más abatíos que estamos!

Antón
De ese modo habéis de veros.

Roque
Como que se nos fue Pencho Pascualo.

Antón
Pos mira; ponerle un papelico que no güerva.
(Dirigiéndose a los mozos, a Andrés y a los que salieron con él)
Con que… andando. Acompañarme dista er camino en medio.

Andrés
¿Y la misa?

Antón
Hoy se retrasa pa que la oiga er médico de Maciascoque ha de pasarle una visura ar capellán que está malico. Vamos andando.

Andrés
Vamos.
(Van a marcharse por la derecha, cuando sale Pepuso por el sendero del fondo derecha).

4 Escena III
Dichos y Pepuso.

Pepuso (Viste traje característico de la huerta: zaragüelles, faja encarnada, chaleco claro, pañuelo de seda anudado a la cabeza, sombrero calañés de ala ancha y manta al hombro)
¡Mardita sea la simiente que da la pillería!

Antón
¿Ya vienes tú rabiando?

Pepuso (Hablado)
Así paso la vida.

Antón
¿Pues…? ¿Y esos zaragüelles, cuándo te los quitas?

Pepuso (Anchamente)
Con zaragüelles yo vine ar mundo;
con zaragüelles me han de enterrar…
(Con afectación)
que entavía hay pa rato.
Ostés podéis poneros
cotilla y composturas.
Panocho soy, no aguanto
ni cinchas ni costuras.
(Como recitado)
La manta hasta el Corpus,
aunque el sol me fría,
que manda esta pompa
la tierra que nos cría.
¡Y puro de Algezares
de contrabando!
Y ya lo dije todo.
Y, ahí va un huertano.

Antón
Puedes seguir con tu tema.

Pepuso
Sigo agarrao.

Antón (Se despide sonriendo con malicia)
Adiós.
(Pepuso hace un movimiento de cabeza como despreciándoles y vase con Andés y mozos).

5 Escena IV
Pepuso, Roque y los mozos que acompañan a éste.

Roque
¿Pos qué es eso, tío Pepuso? ¿Hay algo?

Pepuso (Con indignación)
Lo que hay, que aquí no se puede ya vivir y que aquí se consume un hombre de tanto gruñir.

Roque
¡Qué razón que tiene usté!

Pepuso
Pero vosotros no me seguís.
Ya sabéis ande estuve:
allá en la Cresta del Gallo
fui corneta de Antonete, y…
si dictara yo un bando…
esta noche ardía
toda la huerta sin piedad
y mañana amanecía
toda la huerta arrasá.

Roque y Mozos
No puede hacerse eso.
Pepuso
Calláis royendo el güeso.
Se fue Pencho, el alma brava,
que era el único que os daba
a toos valor.

Roque y Mozos
¡Qué valiente que era!

Pepuso
¡Paecéis borregos sin pastor!
¡Ah, si os viera él!

[Roque y Mozos
¡Ah, aquel zagal!…]1

Pepuso
Mas Pencho vendrá,
le he escrito un papel
que le encenderá:
“a tu paere le tienen saqueado
y tu hermano se fue desterrado.
Y, por si no es bastante,
te quitan la novia, tu nena, tu amante”.
Con que… si no le trae por acá la noticia.
Veréis cómo le traigo
de su venganza en pos.
¡Y habrá aquí el estropicio
que estoy pidiendo a Dios!
            (Aparece Don Fulgencio, que se para a escuchar).

6 Escena V
Dichos, Don Fulgencio, por el segundo término izquierda.

Don Fulgencio (Con aire bonachón)
¡Jesús, la que nos aguarda!
¿A qué hora ha de empezar el cataclismo?
¡Que pueda yo escapar!

Pepuso
Tiene usté tiempo.
(Sube hacia el foro).

Don Fulgencio
Hoy os retardé la misa,
está enfermo el capellán.

Roque
Otro enfermo hay en la huerta,
que usté lo habrá de curar.

Don Fulgencio
¿Quién es él?

Roque
Javier.

Don Fulgencio
Ya está curado.

Roque
Lo dicen, mas no es verdad.
Javier sigue muy maliquio.

Don Fulgencio
Su novia pidiendo va limosna
para la misa de salud.

Pepuso
¡Buena es ella!

Roque (Recitado)
¡Y Pencho allá en Orán!

Don Fulgencio
Vedla con la zagalica que se acerca por allá.

Pepuso (En actitud de irse)
Me voy.

Don Fulgencio
¿Te duele el chaviquio?

Pepuso (Quedándose)
Me duele la falsedá.

7 Escena VI
Dichos, María del Carmen y Fuensanta.

María del Carmen (Avanzando y presentando el pañuelo)
Una limosna para una misa de salud…

Fuensanta(A los del grupo)
Darle un chaviquio.

Don Fulgencio
Yo ya di.

Pepuso
¡Quítate allá! ¡Si fuera pa el requiem…!
(Mª del Carmen avergonzada, se dirije a los demás. Fuensanta demuestra su inclinación contra Pepuso).

María del Carmen
Una limosna para una misa de salud.

Roque (Echando una moneda en el pañuelo)
Yo sí que doy mi chaviquio.

María del Carmen
Dios te lo premie.
            (A un mozo que da limosna)
Y a ti, también.

Don Fulgencio
Ya irá creciendo ese dinero.

María del Carmen
¡Ah, qué espacio, señor doctor!

Don Fulgencio
¿Cómo es eso?

María del Carmen
En la ciudad no da nadie y aquí, en la huerta, toos necesitan su centimiquio. ¡Santo Dios! ¡Ah! ¡Cuánto penar! ¡Santo Dios!, por ti, Pencho mío, por tu salvación, yo todo lo sufro con resignación. ¡Pencho del alma mía, la vida daré por ti! ¡Pobre Pencho mío!

Fulgencio y Roque
¡Pobre Mª el Carmen!
¡Pena me da!
¡Pobre zagala, cómo sufre,
cuánta pena, pobretica!
¡Todo, todo por aquél! ¡Ah!

Fuensanta
[¡Pobre María el Carmen!
¡Pobre pichona mía!
¡Cuánto penar!
¡Pobre María el Carmen!]2
Cerca de un año lleva
penando por su salvación,
y todo lo sufre con resignación.
¡Ah! ¡Pobre zagalica! ¡Ah!

Pepuso
¡Pobre Mª el Carmen!
¡Cómo engaña al de Orán…
¡Pobre Pencho!…
No la creí tan falsa.
¡Y aquel pobre en Orán! ¡Ah!
(María del Carmen se sienta a la derecha, mientras Fuensanta anima a todos con su alegría)

Fuensanta(A don Fulgencio)
Mire usté: ése es el querer verdadero.

Don Fulgencio
¿Tú qué sabes?
           
Pepuso
Nacen enseñás.

Roque
Ya tiene su sentío la zagalica.

Fuensanta
¡Anda, y mi novio!
(Con mucho garbo)
¡Tan arrapiezo,
tan pequeñica,
ya tiene novio
la zagalica!
Cuando me robe,
con él me voy…

Fulgencio, Roque y Pepuso
¡Vaya con la zagala,
ésta sí que no llora,
vaya con la zagalica!…

Fuensanta
Como le quiero y es alegrico,
siempre se ríe mi Jusepico.
Cuando me robe,
con él me voy…

Fulgencio, Roque y Pepuso
¡Vaya con la zagala,
ésta sí que no llora,
vaya con la zagalica!

Fuensanta
También tenemos nosotros
nuestras penas,
¡vaya que tenemos penas!
y Jusepico al fin,
tendrá que robarme
porque estas cosas
me hacen sufrir.
Tan arrapiezo,
tan pequeñica,
han de ver pronto a la zagalica
llena de gozo de tanto amor.

Fulgencio, Roque y Pepuso
¡Vaya con la zagala, ésta sí que no llora,
vaya con la zagalica!…

Fuensanta
Cuando me robe, con él me voy.
Ea, señores, yo me voy. (A María del Carmen) Tú, aquí te quedas para gorver al pordioseo.
(Quítase la mantilla descubriendo las flores que lleva prendidas, igual que María del Carmen. Dobla la mantilla y la deja sobre el asiento).
Luego güervo; voy a cuidar mis gusanicos, que no se pierda la seda. Adiós.
(Besando a María, se va por la izquierda).

 

8 Escena VII
Dichos, menos Fuensanta.

Don Fulgencio (Muy lentamente, dirigiéndose a la casa junto a la ermita)
Voy a ver a mi enfermo, el capellán.

Pepuso
Venid, nuestros amigos allá están.
(Roque y sus mozos se van por el segundo término izquierda. Pepuso inicia el mutis con ellos, pero se detiene al llamarle).

María del Carmen (A Pepuso, deteniéndole)
No se vaya, tío Pepuso.
           
Pepuso (Tranquilo)
¿Qué quieres?

María del Carmen (Anhelosa)
¿Qué hay de Pencho?

Pepuso (Brusco)
¿Pa qué quieres tú saber de ese infeliz?

María del Carmen
¡Válgame Dios! ¿Yo qué he hecho?
Pepuso
Renegaste del hombre que más te quería.

María del Carmen
¡Jesús!

Pepuso
Y eres de otro. Ya ves qué falsía.3

María del Carmen
¿Quién le dijo tales cosas?
¿Quién ha sido?

Pepuso
Pues ¿qué más decirlas que estarlas viendo?
¿Qué respeto guardas ya a aquel pobre enamorao que en tierra africana está?,
pero aguarda, que le he escrito que se venga.

María del Carmen
¡Oh, Dios mío4, Pepuso!

Pepuso
Le digo que tu amor le das a un rival.

María del Carmen
Mi amor. Mi amor es siempre suyo
y de aquí nadie lo arranca.
Mi pecho aguarda fiel el nombre de mi amado.
Porque Pencho pudiese aquí volver,
he velado junto al lecho de Javier,
por extinguir rencores en bien
del que es amor de mis amores.
(Llora conmovida).

Pepuso (Algo turbado)
¡Ya estás llorando.
Denme hombres, denme hombres,
denme tigres con quien reñir!
Que en llorando las mujeres
no hay quien pueda resistir.

María del Carmen (Suplicando)
¡Pepuso, amigo!. No venga Pencho,
¿va usté a escribirle? ¿Consiente ya?

Pepuso
Jura que al otro no das tu mano.

María del Carmen
Por estas cruces.

Pepuso (Recitado)
María el Carmen acabas de jurar
que a Javier no das tu mano.
Si veo que te dan trato inhumano,
a Pencho te llevo, y es seguro,
por mi fe de huertano, yo lo juro.
            (Vase Pepuso por el segundo término izquierda, haciendo en su mutis la mímica adecuada a la situación. Mª del Carmen le sigue con la vista hasta que desaparece. Entonces vuelve Mª del Carmen a sentarse en el poyo junto a la puerta de la ermita, donde queda pensativa. A poco empiezan a llegar huertanos y huertanas que contemplan, al pasar, compadecidos y alguno de ellos deja una limosna en su pañuelo, entrando luego en la ermita. Mezclados con los últimos que llegan, salen Javier, Domingo y Andrés; este último sigue hacia la ermita mientras Javier y Domingo se acercan lentamente a María del Carmen).

9 Escena VIII
Domingo y Javier, María del Carmen, Coro general.

(Salen Domingo y Javier)
Domingo
Mírala, aquí la tenemos.

María del Carmen (Dirigiéndose a ellos)
Muy buenos días Javier.

Javier
Cuánto me tardaba el verte.

Domingo
Siéntate y descansa aquí.

Javier
No estoy cansao,
mucha sed tengo, eso sí,
y usted sin dejar que beba,
gozándose en mi sufrir.

Domingo
Te cansas.
(Entre Domingo y María del Carmen le obligan a sentarse).

Javier
¿Ya está usté contento?
Sí, señor, y me rendí.

Domingo
Por favor, no te disgustes,
que ya vas curando al fin…

Javier
Mentira. Yo no estoy güeno
(a María del Carmen), déjate ya de pedir.

María del Carmen
¿Qué ties?

Javier
Otra vez la fiebre.

Domingo
Yo la borraré.

María del Carmen
Eso, sí.

Domingo
Vendrá un sabio doctor.

Javier
Don Fulgencio.

María del Carmen
Entró, no ha mucho, a ver al cura.

Domingo
Pues a buscarle voy.
(a María del Carmen), aguarda a que yo salga.
(Hace mutis por donde lo hizo don Fulgencio).

10 Escena IX
María del Carmen y Javier.

Javier
Tú sabes mi mal cruel.

María del Carmen
¡Oh!, calma tu frenesí.

Javier
¿Aún quieres a Pencho, di?

María del Carmen
Pienso en él.

Javier
¡Ah!Tú eres la hermosa flor
que aromatiza mi triste vida,
sin ti, mi existencia
se desliza dolorida.
Acoje con tu amor
al enfermico que por ti muere,
dale tu fiel querer
al pobretico que así te quiere.
Si fueras mía,
allá en nuestra vivienda,
nido de amor que Dios bendeciría.
Gozo sólo al pensarlo, mi dulce prenda;
yo, en tu cabeza, claveles prendería,
dando así al olvido mi amargura,
encantado y feliz con tu hermosura.
Si fueras mía, zagalica del alma,
aquí en la huerta,
después de la Fuensanta,
lo más sagrao sería
tu imagen de candor.
Amor te pido,
de rodillas pido amor.

María del Carmen
Por Dios, Javier.
Desvanece esas ideas.

Javier(Se mesa los cabellos)
Compasión no quies tener, no quies tener, María el Carmen, María el Carmen.
(Al oír el canto religioso se calma un poco)

Coro (Dentro de la ermita)
¡Madre purísima del amor!

Javier (Desolado)
Por qué viniste a curarme?
Debiste dejarme morir,
¿Por qué te hallé ante mis ojos?,
¿por qué viniste a cuidarme, por qué?

María del Carmen
Para implorar el perdón del que triste huyó y que añora el corazón.

Javier
¡No, jamás, no le perdono! Le mataré por artero.

María del Carmen (Suplicante)
Perdona a Pencho.

Javier
No le perdono; le buscaré.

María del Carmen
Cruel encono.

Javier
Pues dame tu amor.

María del Carmen
No puedo, es suyo.

Javier (Rabioso)
Pues yo no cedo.

11 Escena X
Dichos y Domingo, que sale de la casa junto a la ermita.

Domingo (Desde el fondo tiende una mirada a la escena, comprende lo que acaba de pasar entre los dos jóvenes; hace un movimiento de resolución y se adelanta)
Ya ha empezado la misa,
vamos, vamos hijo.

Javier
Vamos, vamos.
(Se va a acercando a María del Carmen)
No me guardes rencor.

María del Carmen
Nunca en la vida.
(Domingo acompaña a Javier hacia la puerta de la ermita y luego vuelve al lado de María del Carmen).

12 Escena XI
María del Carmen y Domingo.

Domingo
He hablado con el médico.

María del Carmen
¿Y qué dice?

Domingo (Con misterio)
Que esta pasión tan grande,
que por ti siente mi hijo,
le está quitando la vida.

María del Carmen
Esa porfía, Domingo, dejémosla.

Domingo
Tú sabes que estoy al cabo de todo
y puedo perder a ese mozo.

María del Carmen
¡Usted!

Domingo
La cuestión es clara. El cuchillo
con el que cometió el delito,
yo le guardo. Con que tú verás.
Si mi hijo no se casa contigo, se muere.
Escojo entre la vida de Javier y
la perdición de Pencho.
Te has de casar con mi hijo.

María del Carmen
¡Eso nunca!
De Pencho en vida,
de Pencho en muerte.
Y a la madre de Dios me confío.

Domingo
Pues entonces, pobreticos de toos.

13 Escena XII
Dichos y Fuensanta.

Fuensanta(Sale apresurada y jadeante)
María el Carmen, oye, ¿no sabes?
Vengo de aquel lao, y allí está,
¿no sabes quién?
Tu novio, Pencho Pascualo.

María del Carmen (Aterrorizada)
¡Pencho!

Domingo (Contento)
¿Has visto tú a Pencho?

Fuensanta
¡Vaya!

María del Carmen (Temiendo)
¡No es posible, Virgen Santa!

Domingo
¿De modo, que ese mozo está aquí?

María del Carmen
¡Por Dios, que no se le prenda!
Lo pido aquí, de rodillas.
¡Que no se le prenda!
            (Domingo contempla a María del Carmen muy grave).

 

14 Escena XIII
Domingo y María del Carmen.

Domingo (Contempla a María del Carmen muy grave. Declamado)
¡Resuelve si libre quieres que sea!
¡Resuelve!

María del Carmen (Resiste, pero el apremio de Domingo le hace decidirse)
¡Que ande libre por la huerta!

Domingo
¿Así lo decides?

María del Carmen
¡Así!

Domingo
¿Te casas con Javier?

María del Carmen (Sumisa)
Como usté lo manda.

Domingo
¿Palabra?

María del Carmen
¡Palabra!

 

15 Escena XIV
Dichos y los de la procesión.

Coro
¡Virgen Santísima de la Fuensanta!
Madre amantísma,
Virgen de la Fuensanta.
¡Alabada sea tu pureza!
¡Alabada sea tu pureza!
¡Alabada sea!
¡Oh, celestial Señora!
Vos sois puerto seguro,
la huerta os aguarda,
y os pide siempre
vuestra gracia y protección.
Virgen santa de protección,
santa Virgen del amor.
Santa Madre, la huerta os adora.
Virgen santísima del amor.

 

16 Escena XV
Dichos, Pencho, Roque y varios mozos.

(Sale Pencho hecho un león y seguido de sus amigos que vienen también en actitud levantisca. Se plantan en el centro de la escena y desafían con el gesto a todos. Momento de confusión por parte de todos y de horror por parte de María del Carmen y Fuensanta. Cuadro y telón medio rápido).

 


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