About this Recording
2.110270 - ALFANO, F.: Cyrano de Bergerac (Palau de les Arts "Reina Sofia", 2007) (NTSC)
English  French  Spanish 

Franco Alfano (1875–1954)
Cyrano de Bergerac

 

El compositor italiano Franco Alfano nació en Posillipo, cerca de Nápoles, en 1875, en el seno de una familia de grabadores en plata. Su madre era francesa, lo que podría explicar el cosmopolitismo innato de Alfano. Estudió piano de manera privada con Alessandro Longo, y armonía y composición con Camillo de Nardis y Paolo Serrao en el Conservatorio di San Pietro a Majella en Nápoles. A fin de mejorar su manejo de la orquestación, en 1895 se estableció en Leipzig, donde fue alumno de Salomon Jadassohn y donde también conoció a Grieg. Completó su primera ópera, aún inédita, Miranda, en 1896. Al volver a Italia, su colega Giordano intentó que la editorial Sonzogno se interesara por él, pero sin éxito. Con la ayuda del libretista Illica, Alfano firmó luego un contrato con la empresa rival, Ricordi, para componer la ópera La fonte di Enschir. Los planes para interpretar esta ópera en Milán quedaron en nada, ya que Ricordi no estaba quizá dispuesta a arriesgar su reputación con un compositor entonces desconocido. La ópera acabaría estrenándose en Breslau en 1898, en alemán y con gran éxito, zunque el compositor declinó una oferta posterior del editor Bock para componer otra ópera en alemán.

Alfano probó suerte, en cambio, en París, donde compuso en rápida sucesión dos partituras de ballet para los Folies Bergère, Napoliy Lorenza, ambos representados en 1901. El año siguiente Alfano vio una dramatización de la novela de redención de Tolstoi, Resurrección, en el Teatro Odéon de París y decidió componer una ópera basada en ella. Empezó a trabajar en la partitura en 1903, escribiendo los dos primeros actos en París, el tercero en Berlín, parte del cuarto en Moscú y el quinto en Posillipo. La partitura fue aceptada por Ricordi y el estreno se celebró en Turín en noviembre de 1904. Risurrezione fue escrita en el estilo de Puccini y acabó teniendo un gran éxito, alcanzando el millar de representaciones en 1951. Óperas posteriores no lograron el mismo nivel de éxito: entre ellas figuran Il principe Zilah (1909); la incompleta I cavalieri e la bella de 1910; y L’ombra di Don Giovanni, fuertemente influida por Richard Strauss y Debussy, que se estrenó en La Scala de Milán en 1914.

Después de trasladarse en 1914 a San Remo, donde mantuvo una residencia de verano durante el resto de su vida, Alfano dio clases de composición en el Liceo Musicale de Bolonia a partir de 1916, asumiendo su dirección en 1918. En 1921 llegó el estreno de Sakùntala, una obra suntuosa que se había alejado mucho compositivamente hablando del estilo de Risurrezione. Alfano fue nombrado director del Liceo Musicale de Turín en 1923, y permaneció allí hasta 1939. Tras la muerte de Puccini en 1924, Ricordi contactó con él para que completara la última obra del fallecido compositor, la ópera Turandot. Se firmaron los contratos en el verano de 1925 y el trabajo estuvo concluido a finales de enero de 1926. Toscanini dirigió el estreno de Turandot en La Scala en abril de 1926, pero la recomposición de Alfano fue (y continúa siendo) cortada drásticamente, en parte porque las exigencias que plantea a los dos cantantes protagonistas son extremas.

Tras escribir varias obras orquestales, Alfano regresó a la ópera con dos óperas cómicas breves, Madonna Imperia (1927), estrenada por la Metropolitan Opera en 1928, y L’ultimo Lord (1928), estrenada en Nápoles en 1931. La partitura del ballet Vesuvio apareció en 1933. Entre 1933 y 1935 estuvo ocupado en la composición de Cyrano de Bergerac, que ofreció primero a la Opéra-Comique de París, aunque el estreno se celebró en Roma en enero de 1936 bajo la dirección de Tullio Serafin, mientras que el estreno parisiense llegaría en mayo de 1936. Durante la Segunda Guerra Mundial, Cyrano se representó en Alemania durante 1942, en Leipzig y Erfurt, mientras que la revisión de L’ombra di Don Giovanni se representó como Don Juan de Manara en Florencia en 1941. Alfano trabajó como intendente del Teatro Massimo de Palermo entre 1940 y 1942, y más tarde fue catedrático de estudios operísticos en el Conservatorio di Santa Cecilia de Roma durante un período breve, un tiempo durante el cual completó las óperas Eliane (1943) e Il dottor Antonio. Entre 1947 y 1950 fue director del Liceo Musicale de Pesaro, donde reescribió Sakùntala, después de que la partitura original quedara destruida tras el bombardeo de los archivos de Ricordi en Milán. Cyrano llegó finalmente a La Scala en 1954 en una espléndida producción con Ramon Vinay de protagonista y dirigida por Antonino Votto, que se vería seguida de la muerte del propio compositor en octubre de ese mismo año.

El drama romántico de Edmond Rostand, con una base histórica, Cyrano de Bergerac, fechado en 1897, había sido escrito originalmente como un vehículo de lucimiento para el renombrado actor francés Coquelin. Hacía mucho tiempo que Alfano lo había considerado un tema adecuado para una ópera y es posible que su interés inicial fuera estimulado por el libretista Henri Cain, que había escrito varios libretos para Massenet y había preparado libretos operísticos basados tanto en Cyrano como en otra obra de Rostand, La Princesse Lointaine. Mientras Alfano estaba asistiendo a representaciones de Risurrezione en Monte Carlo en 1925 con Mary Garden en el papel protagonista, volvió a resurgir el tema, con Garden ofreciéndose a pagar el alto precio requerido para hacerse con los derechos de la obra. En esta ocasión Alfano rechazó gentilmente su ayuda. Durante 1933 Cain siguió despertando el interés del compositor, con el coste de los derechos ahora reducido. Tras algunas vacilaciones, Alfano aseguró al editor vienés Kalmus que concluiría una ópera basada en la obra de Rostand en dos años. El primer acto fue compuesto entre octubre de 1933 y la primavera de 1934, el tercero en mayo de 1935 y gran parte del cuarto acto en julio de 1934, ya que Alfano había decidido condensar los actos segundo y tercero de Rostand en su segundo acto para crear una ópera en cuatro actos. Tras ver al tenor José Luccioni en Carmen en la Opéra-Comique, Alfano se aprestó a asegurarle el papel protagonista, ya que podía cantar tanto en italiano como en francés, y firmó el contrato para cantar en los estrenos de Roma y de París durante 1936.

La adaptación de Cain de la obra de Rostand la tensaba considerablemente. Se eliminan personajes secundarios y la acción queda mucho más concentrada, mientras que se conservan todos los grandes momentos del original, como la maravillosa escena del balcón de Cyrano con Roxane. La música de Alfano habita un mundo de gran refinamiento y sutileza. Él mismo tenía la sensación de que su partitura era “más ágil y ligera” que obras anteriores. En palabras del biógrafo de sus colegas compositores Zandonai y Leoncavallo, Konrad Dryden, “la obra está frecuentada por una cristalina atmósfera nocturna que es a un tiempo frágil, agridulce y melancólica en su onírica sutileza”. Dryden también subraya la semejanza entre Cyrano de Bergerac de Alfano y una ópera ligeramente anterior de Zemlinsky, Der Zwerg (El enano), estrenada en 1922: “la ópera [Cyrano de Bergerac] trasciende juicios superficiales basados en la apariencia y desvela la poesía de un alma humana atrapada en un exterior nada atractivo”.

David Patmore

 

Sinopsis

1. Títulos iniciales.

Acto I

2. El decorado es el salón del Hotel de Bourgogne, que se ha dispuesto para una representación teatral con la presencia de Montfleury. Le Bret, Ragueneau, Christian y Lignière aguardan expectantes la aparición de Roxane. El coro les pide que guarden silencio. De repente se oye a Cyrano de Bergerac insultando a Montfleury.

3. Cyrano es reprendido por De Valvert, el novio de Roxane, por insultar a Montfleury, y cuando De Valvert insulta a Cyrano por el tema de su nariz, Cyrano promete improvisar un poema al tiempo que se enfrenta en duelo con él. Hace esto de una manera virtuosa, matando en el clímax a su oponente.

4. Le Bret reprende a Cyrano por crear tanta confusión. Cyrano confiesa su amor por Roxane, cuya dueña pregunta a Cyrano si su amada podría verlo en secreto. Él se pone fuera de sí de alegría y emoción.

5. Cuando Lignière le dice a Cyrano que van a tenderle una emboscada un centenar de los hombres de De Guiche debido a una canción despectiva que escribió sobre este último, Cyrano resta importancia a su aprieto y le promete que dormirá en su popia casa esa noche. Mientras se preparan para luchar, Cyrano canta su amor por la ciudad de París.

Acto II, Parte 1

6. El decorado es la tienda de Ragueneau, un panadero y pastelero. Está atestada de comida y de flores. Ragueneau es uno de los diversos poetas aficionados que se reúnen todas las mañanas en su tienda. Entra Cyrano, impaciente ante su encuentro con Roxane. Pide que lo dejen solo cuando llegue ella, pero Ragueneau protesta por el encuentro de su próximo poeta. El coro canta el triunfo de Cyrano la noche anterior, poniendo en fuga a los hombres de De Guiche, mientras el propio Cyrano se muestra cada vez más ansioso ante la idea de reunirse con Roxane.

7. Cyrano se queda solo cuando entra Roxane. Ella le da las gracias por hacer callar a De Guiche y sus hombres y, como primos, recuerdan su infancia en Bergerac. Ella le confiesa que está enamorada, pero él se da cuenta de que no es a él a quien ama cuando le confiesa que ella y nuevo amor aún no se han hablado. Le pide a Cyrano que proteja a su amado, que es Christian y que va a enrolarse en el regimiento de Cyrano, quien se muestra de acuerdo en hacerlo. Ella se va, pidiéndole a Cyrano que le diga a Christian que le escriba.

8. Entran Ragueneau y sus colegas y felicitan a Cyrano por su triunfo la noche anterior. Entonces aparece De Guiche y le pide a Cyrano que se una a él como soldado. Cyrano se niega, diciendo que prefiere ser libre, y De Guiche se va enfadado.

9. Carbon le pide a Cyrano que le hable de la reciente contienda y luego empieza a mofarse de Christian. Cuando Cyrano empieza a contar sus hazañas, Christian comienza a burlarse de su nariz. Cyrano se muestra cada vez más alterado y pide a todo el mundo que se vaya, quedándose simplemente juntos él y Christian.

10. Cyrano explica a Christian que Roxane está enamorada de él. Christian se muestra abrumado y pide disculpas a Cyrano por sus burlas sobre su nariz. Cyrano se ofrece a proporcionar a Christian la elocuencia que puede conquistar a Roxane. Acuerdan que con la buena presencia de Christian y el ingenio con las palabras de Cyrano crearán a un amante digno de Roxane.

Acto II, Parte 2

11. El decorado es una pequeña plaza en la que se encuentra la casa de Roxane, que tiene un balcón encima de la puerta principal. Raguenau y la dueña de Roxane están charlando.

12. La dueña le dice a Roxane que los poetas ya están listos para leerle sus poemas sobre el amor. Entra De Guiche y le dice a Roxane que ha de irse en breve para combatir en Arras. Preocupada de que esto pueda resultar peligroso para Christian, Roxane engaña a De Guiche para que decida retener a su regimiento gascón al sugerir que nada enojaría más a Cyrano que ver cercenada la posibilidad de luchar. De Guiche cae en su trampa y accede a no llevar a los gascones inmediatamente a la batalla, al tiempo que expresa su amor por ella. Una vez que él se ha ido, entra Cyrano y Roxane le pide que le diga a Christian que la espere, y luego ella le pedirá que improvise un poema para ella. Entra Christian y le dice a Cyrano que está cansado de subterfugios y que le gustaría hablar con Roxane por sí mismo.

13. Roxane aparece en el balcón, pero Christian es incapaz de decir mucho más aparte del hecho de que la ama. Tomando esto como que no la ama realmente, ella cierra la puerta de un portazo en la cara de Christian. Entra Cyrano y Christian le pide ayuda. Cyrano le dice que se ponga delante del balcón de Roxane mientras él se esconde debajo. De entrada, Cyrano anima a Christian a que hable, pero esto no funciona muy bien.

14. Roxane comenta que las palabras de Christian suenan dubitativas esa noche, tras lo cual Cyrano se lanza directamente a una embriagadora y extensa declaración de amor por Roxane que la hechiza por completo. Ella se convence de que ama a Christian, mientras que Cyrano está asombrado de haber sido capaz de declararse por fin.

15. Tanto Roxane como Cyrano están completamente abrumados. Christian escala al balcón y abraza a Roxane mientras Cyrano sufre abajo en silencio.

Acto III

16. El decorado es un campo de batalla en las afueras de Arras, que está siendo asediada. Los gascones, incluido Christian, están dormidos en el suelo. Entra Cyrano, que ha estado cruzando las líneas enemigas para llevarle cartas de amor a Roxane. Los gascones cantan la añoranza de su hogar y Cyrano comenta que es más noble gritar por añoranza del hogar que por hambre.

17. Entra De Guiche; Cyrano comenta su falta de valor, pero De Guiche contraataca con el hecho de que sigue vivo. Luego se enteran de que un nuevo ataque es inminente.

18. Christian, dándose cuenta de la seriedad de la situación, confiesa a Cyrano que ojalá pudiera escribir una última carta a Roxane. Cyrano le cuenta que ya ha escrito una carta así y se la da a Christian, que percibe que lleva la mancha de una lágrima. Cyrano le confiesa que ha estado cruzando las líneas enemigas dos veces al día con cartas de amor para Roxane.

19. Llega un carruaje en cuyo interior va Roxane. Ella cuenta cómo engatusó a los soldados enemigos diciéndoles que iba a visitar a su amante. Da comida a las tropas hambrientas. Christian le pregunta por qué ha venido y ella le dice que es debido a sus hermosas cartas.

20. Ella continúa diciéndole que mientras leía y releía estas cartas se enamoró de él por su alma tanto como por su aspecto físico, y que ella lo amaría a pesar de que perdiera todo su atractivo.

21. Christian se da cuenta de que es a Cyrano a quien ama realmente Roxane y se lo dice a Cyrano. Christian insta a Cyrano a declararse a Roxane, pero él no puede, debido a su rostro. Cuando el propio Cyrano pone a prueba a Roxane sobre lo que ella ha dicho a Christian y ella confirma sus sentimientos, él está a punto de decirle que era él, no Christian, quien escribía las cartas, pero en ese momento traen a Christian muerto, la primera víctima del ataque. Roxane ve que el cadáver de Christian sostiene una carta para ella, que Cyrano ve también que es en realidad su carta. Roxane se lanza sobre el cuerpo muerto de Christian, mintras Cyrano se dirige a la batalla.

Acto IV

22. Han pasado quince años. El decorado es el jardín del convento de las Hermanas de la Cruz en París. Es otoño. De Guiche entra con Roxane, que ha vivido en el convento desde la campaña de Arras. Entra Le Bret e informa de que las cartas públicas de Cyrano están granjeándole enemigos. De Guiche expresa su admiración por Cyrano y luego se va. Ragueneau entra apresuradamente y se zafa de Le Bret.

23. Roxane admira los últimos días de septiembre. A continuación entra Cyrano, pálido y con su sombrero bajado. Se disculpa por llegar tarde a su visita habitual a Roxane por primera vez en catorce años. Le pide que rece por él esa noche.

24. Cyrano admira las hojas que caen. Roxane le pregunta las nuevas semanales y Cyrano, retorciéndose de dolor, empieza a contar cuando pierde el conocimiento. Revive y le dice a Roxane que la causa es una herida que le hicieron en Arras y que el dolor pasará.

25. Roxane le dice que los dos tienen una herida y le enseña la que tiene por la última carta de Christian. Cyrano pide leerla, lo que hace con un fervor creciente.

26. Roxane se da cuenta al fin de que era Cyrano quien le hablaba cuando ella estaba en el balcón de su casa hacía muchos años, y que fue él quien le escribió las cartas. Cyrano lo niega. Cuando Roxane le pregunta por qué lo ha negado durante tanto tiempo, él le anuncia su propia muerte. Ragueneau le dice a ella que Cyrano ha sido atacado por la espalda por un asesino. Roxane declara su amor por Cyrano. Él intenta ponerse en pie, encontrar la muerte con su espada. Cuando las monjas empiezan a rezar por Cyrano, él declara que lo único que se llevará consigo a la tumba será su honor.

27. Bajadas de telón y títulos de crédito.


Traducción: Luis Gago


Close the window