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8.223899 - GODOWSKY, L.: Piano Music, Vol. 5 (Scherbakov) - Piano Sonata in E Minor
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El gran pianista polaco-americano Leopold Godowsky, hijo de un médico, nació en Soshly, un pueblo cerca de la ciudad lituana de Vilnius, en 1870. Los primeros signos de su excepcional capacidad musical se manifestaron con claridad a los tres años y escribió sus primeras composiciones cuatro años más tarde, presentándose por primera vez en público como pianista en 1879. Siguieron una serie de conciertos en Alemania y Polonia y un período de estudio muy breve con Ernst Rudorff, un discípulo de Clara Schumann y de Moscheles, en la Musikhochschule de Berlín. Cuatro meses en la Hochschule demostraron ser suficientes y en el mismo año, 1884, Godowsky realizó su primera aparición en Estados Unidos en Boston, bajo los auspicios de la Clara Louise Kellogg Concert Company, emprendiendo más tarde una gira con esta cantante y con la cantante Emma Thursby. 1885 trajo consigo apariciones en el Casino de Nueva York, alternándose semanalmente con la pianista venezolana Teresa Carreño, y al año siguiente realizó una gira por Canadá con el violinista belga Ovide Musin, para quien Saint-Saëns había escrito su Morceau de Concert. Con la esperanza de estudiar con Liszt, Godowsky regresó a Europa pero, al enterarse de la muerte de aquél por un periódico, decidió viajar en cambio a París, con objeto de estudiar con Camille Saint-Saëns, que gozaba de igual fama como pianista y como compositor. Saint-Saëns quedó impresionado por la manera de tocar de Godowsky y sugirió que debería adoptarlo con la condición de que cambiara su nombre, una propuesta que Godowsky rechazó. Las relaciones entre ambos, sin embargo, se mantuvieron durante la mayor parte de los tres años siguientes, pasando juntos los domingos, con Godowsky tocando para Saint-Saëns antes de que éste le interpretara a su alumno sus propias composiciones. El contacto fue valioso y le permitió a Godowsky conocer a destacadas figuras de la vida musical contemporánea, incluido Tchaikovsky, cuya música tocó en presencia del compositor en la sociedad de música de cámara de París, La Trompette. En 1927, seis años después de la muerte de Saint-Saëns, Godowsky transcribió para piano La Cygne (El cisne), de El carnaval de los animales de su mentor, e hizo que un amigo le tocara esta música en 1938 en su lecho de muerte.

En 1890 Godowsky regresó a América, donde entró a formar parte del claustro de profesores del New York College of Music, contrayendo matrimonio más tarde y adoptando la nacionalidad americana. Al tiempo que proseguía su carrera como intérprete, visitó Filadelfia en 1894 y 1895 como responsable del departamento de piano de la escuela de música fundada por Gilbert Raynold Combs, y de 1895 a 1900 dirigió el departamento de piano del Conservatorio de Chicago. Un exitoso concierto en Berlín lo convenció de establecerse en la ciudad alemana en este último año, dando clases y utilizando la ciudad como su base para ofrecer conciertos por toda Europa y el Cercano Oriente. En 1909 se trasladó a Viena para dirigir la clase magistral de piano de la Akademie der Tonkunst.

Realizó giras americanas entre 1912 y 1914 y con el estallido de la guerra Godowsky volvió a instalarse en Estados Unidos, ofreciendo conciertos y clarificando sus innovadoras teorías sobre la técnica del teclado en una serie de ediciones y publicaciones. Al mismo tiempo siguió escribiendo música propia para piano. Ofreció su último concierto en Estados Unidos en 1922, pero siguió realizando giras por todo el mundo, reconocido como uno de los virtuosos más destacados de su tiempo. Su carrera como intérprete se vio interrumpida por un infarto en 1930, que le privó de la capacidad para tocar durante los últimos ocho años de su vida. Tendió a poner sus esperanzas cada vez más en encontrar un lugar imperecedero en la historia de la música gracias a sus composiciones y transcripciones para piano. Este reconocimiento, sin embargo, ha tardado en llegar.

La Sonata en Mi menor de Godowsky fue publicada en 1911 y está dedicada a su esposa, Frieda Saxe, con la que se había casado en Nueva York en 1901. Comienza con un movimiento de dimensiones impresionantes, alternando momentos de apasionada intensidad con otros hermosamente líricos, siempre en un idioma característicamente pianístico y concluyendo con un epílogo susurrado. Le sigue un movimiento lento, marcado Andante cantabile y respirando un aire de romanticismo tanto en su melodía cantable como en sus texturas. La atmósfera cambia en el animado scherzo, coronado por el cuarto movimiento, Allegretto grazioso e dolce, con sus reminiscencias del vals. La sonata concluye con una Retrospectiva final, alternativamente sombría y suavemente melancólica, dando paso a una fuga magistral, una marcha solemne y un nostálgico interludio antes de que reaparezca la marcha, con sus insinuaciones del Dies irae y la apacible serenidad de la reminiscente sección final.

El Minueto núm. 1 en Mi mayor data de 1891 y está dedicado a Oscar J. Saxe. De una textura suavemente contrapuntística, fue incluido como suplemento de la revista The Keynote en septiembre de 1891 y se publicó en Cincinnati, entonces un centro musical de origen en gran medida europeo, el mes siguiente.

Pensamientos crepusculares, descritos como una Suite des Morceaux pour Piano, se imprimió privadamente en París en 1889. La tercera de las seis piezas, Au jardin des fleurs (En el jardín de las flores), un título adecuado, está dedicada a Madame Léon Meunier y crece en intensidad según va avanzando, aunque la atmósfera dominante es de una dulce tranquilidad. Aquí va seguida de la segunda de las piezas, la ilustrativa Une nuit de printemps (Una noche de primavera), dedicada a Madame Theron C. Crawford. Más tarde fue revisada y publicada en St Louis como Frühlingsnacht, Nocturne, en 1915. La Sérénade de Godowsky es la quinta de las seis piezas, dedicada a Madame la Comtesse Ferdinand de Lesseps, un indicativo más claro de la naturaleza de la posición de Godowsky como un joven pianista y compositor en París en la década de 1880. Fueron, de hecho, piezas de este tipo las que Godowsky tocó a su mentor Saint-Saëns, provocando los comentarios C’est charmant o Epatant, mon cher, alentadores, como pensó Godowsky, aunque no especialmente perceptivos.

(Traducción: Luis Gago)


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