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8.553597 - BERLIOZ: Symphonie Fantastique, Op. 14
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Hector Berlioz (1803 - 1869)

Symphonie fantastique, Op. 14

(Un episodio en la vida de un artista)

Sueños - Pasiones (Rêveries – Passions):

Largo - Allegro appassionato e appassionato assai

Un baile (Un bal). Vals: Allegro non troppo

Escena en el campo (Scène aux champs): Adagio

Marcha al suplicio (Marche au supplice): Allegro non troppo

Sueño de una noche de sabbath (Songe d’une nuit de sabbat): Larghetto - Allegro

Hector Berlioz, hijo de un médico, nació en la provincia francesa de Isère en 1803. Abandonó sus propios estudios médicos, que había iniciado por insistencia de su padre, para hacerse músico, pero disfrutaría de la condición de una figura extraña en el marco de las instituciones musicales parisinas, ya que su música parecía en ocasiones extravagantemente extraña; su personalidad, como mínimo, difícil; y sus actividades literarias como crítico musical, controvertidas.

Fue en 1824 cuando Berlioz renunció finalmente a la medicina. Su primera visita a la sala de disecciones, descrita en términos escabrosos en sus Memorias, se convirtió en un desincentivo inicial extraordinario, ya que veía pájaros luchando por hacerse con pedazos de pulmones humanos y ratas en el rincón de la sala royendo vértebras. Al mismo tiempo, París ofrecía oportunidades musicales. Estaba la Ópera, y la Biblioteca del Conservatorio se encontraba abierta al público. También pudo beneficiarse de las clases con Lesueur, en cuya cátedra entraría posteriormente en el Conservatorio, en el que se matriculó en 1826.

El año siguiente Berlioz vio Hamlet de Shakespeare por primera vez, con Charles Kemble como el Príncipe y la actriz irlandesa Harriet Smithson como Ofelia. La experiencia fue abrumadora, acentuada por la representación de Romeo y Julieta que vio unos días después. Durante la temporada tuvo la oportunidad de ver mucho más de la compañía inglesa entonces de gira, compartiendo la adulación popular por Harriet Smithson, de la que se enamoró violentamente.

La Symphonie fantastique fue escrita en reacción a la intensa y no correspondida pasión que sintió Berlioz por Harriet Smithson, y con parte del resentimiento que abrigó, aumentado posiblemente por su breve idilio con Camille Moke, que se casaría con el constructor de pianos Pleyel. Finalmente Berlioz se casaría con su Ofelia, un matrimonio que no le reportaría a ninguno de los dos una satisfacción duradera, ya que la carrera de ella decayó en un alcoholismo quejumbroso y las preocupaciones musicales y amatorias extramaritales de él adquirieron una importancia cada vez mayor.

La Symphonie fantastique es una obra extraordinaria, de contenido autobiográfico e inmensamente influyente por la senda que hollaba para futuros compositores, deseosos de ampliar el alcance de la expresión musical en la generación posterior a Beethoven. Descrita como Un episodio en la vida de un artista, la sinfonía está obsesionada por una idée fixe, un fragmento de melodía recurrente, que simboliza a la amada, un prototipo del Leitmotiv que sería desarrollado por Wagner. En 1830, la naturaleza autobiográfica de la sinfonía representaba algo enteramente nuevo.

Un músico joven, desesperado, ha tomado opio y en un largo sueño tiene una serie de vívidas pesadillas, con la idea de su amada viniéndole a la cabeza una y otra vez. Recuerda las alegrías y depresiones del pasado, antes de que ella entrara en su vida, y a continuación la desesperación neurótica y los celos que le provocaban su presencia, con un consuelo pasajero en la serenidad religiosa. El segundo movimiento evoca la música de un baile, en el que, en el remolino de la danza, alcanza a ver varias veces de nuevo a su amada. Éste va seguido de un tercer movimiento que le costó mucho esfuerzo al compositor. En el campo, dos pastorcillos tocan una melodía para llamar a las vacas y todo se halla tranquilo hasta que la amada aparece otra vez, con todas las ansiosas preguntas que ello comporta. Un pastor toca su flauta, pero esta vez no hay respuesta y cuando se pone el sol se oyen truenos a lo lejos, seguidos del silencio. La Marcha al suplicio, escrita en una noche, describe un sueño del asesinato de la amada, por lo que el héroe es condenado a muerte. La marcha, con su andar regular, tiene sus momentos más desenfrenados cuando el cortejo se abre camino a través de la multitud. La amada aparece en el momento anterior a que le corten la cabeza. El último movimiento es un Sabbath de las brujas, una orgía salvaje de celebración diabólica en la que la idée fixe es ahora una burla estridente. Se oye el toque de difuntos y el sonido de la melodía tradicional gregoriana del Dies irae, el himno del Día del Juicio Final de la Misa de Requiem, se confunde con la danza mientras la obra se encamina hacia su conclusión.

(Traducción: Luis Gago)


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