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8.554098 - ROSSINI: Sonatas for Wind Quartet Nos. 1-6
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Gioachino Rossini (1792-1868)

Cuartetos para Viento Nos. 1-6 (arr. Frédéric Berr)

La Revolución Francesa fue una época de levantamiento popular, un tiempo para la propaganda masiva y para hacerse con cualquier arma en la lucha contra la tiranía política. Desde el principio la música se utilizaba para comunicar determinados mensajes y así actuar como un elemento agitador: se compusieron innumerables coros con mensaje político y los relatos sobre el nacimiento de La Marsellesa nos dan una idea de cómo eran utilizados. "La canción llegó con los fédérés de Marsella, donde se concentraba la ira", escribió un periódico de la época. "La cantan muy armoniosamente y cuando llega el momento en el que ondean sus sombreros y sus espadas en el aire y gritan, ‘Aux armes citoyens!’ es realmente escalofriante. Estos bardos modernos han extendido su aire marcial por todos los pueblos por donde han pasado y en este aspecto han inspirado a las zonas rurales con sentimientos cívicos y guerreros..."

La naturaleza de estas canciones, casi siempre interpretadas al aire libre, normalmente implicaba la necesidad de una banda de viento como acompañamiento e intérpretes entrenados en el apoyo a la causa revolucionaria. En 1792 Bernard Sarette montó una escuela de música unida a la Guardia Nacional que, en 1796, pasó a ser legalmente constituida como el Conservatorio de Paris, con 115 maestros preparados para enseñar a 351 estudiantes que empezaban sus estudios aquel octubre. Allí se trataban todas las disciplinas musicales pero el Conservatorio seguía siendo conocido por la gran calidad de su instrucción en los instrumentos de viento, fama que se vio reforzada en 1818 con el nombramiento de Antonin Reicha como profesor de armonía y contrapunto.

Nacido en Praga en 1770, Reicha recibió estudios musicales en Bonn y en 1801 se mudó a Viena antes de asentarse en Paris en 1808. Allí trabajó principalmente como compositor y maestro, y aunque muchas de sus composiciones son soluciones teóricas a problemas técnicos, sus veinticuatro obras para flauta, oboe, clarinete, trompa y fagot establecieron el quinteto de viento como una forma válida para la música de cámara. Escritas entre 1811 y 1820, aumentaron el interés por la posibilidad de diferentes combinaciones de instrumentos de viento y muchos compositores desconocidos como Abeltshauer, Catel, Gambaro, F.R. y M.J. Gebauer, Louis Jadin y M.J. Mengal, intentaron escribir obras originales para un cuarteto de flauta, clarinete, fagot y trompa. De cualquier modo, hoy en día, el cuarteto de viento de principios del siglo XIX es más conocido en la forma de los arreglos que Frédéric Berr hizo de cinco de las seis sonatas para cuerda que compuso Rossini.

Rossini escribió estas sonatas en 1804, cuando solo tenía doce años, para Agostino Triossi, un terrateniente de veintitrés años, amigo suyo, que le había ayudado. Más tarde declaró que "estaban todas compuestas y copiadas en tres días e interpretadas con crudeza por Triossi al contrabajo, Morini (su primo) como primer violín, el hermano de éste al violonchelo y un segundo violín que tocaba yo mismo. Yo era, a decir verdad, el menos áspero." También las describió como

" horrendas, compuestas por mí cuando era muy joven, cuando ni siquiera había recibido una verdadera lección de bajo" pero está claro que tenía estima por estas obras que se publicaron en Milán alrededor de 1825-1826.

En aquel momento la música de Rossini era conocida en todo el mundo occidental pero sobre todo en Paris, donde vivía desde el otoño de 1824. Se esperaba mucho de él y la primera obra que compuso en Francia, la opera Il viaggio a Reims, fue interpretada por primera vez, con el propio Rossini dirigiendo, en las festividades relacionadas con la coronación de Carlos X en la Catedral de Reims en Junio de 1825. Los clarinetistas de su estreno, Frédéric Berr y Giovanni Battista Gambaro, venían del Teatro Italiano en Paris, y debieron hacerse notar en el Aria y variaciones para dos clarinetes y orquesta que aparece en la secuencia del ballet, pero no sabemos si Berr trabajó más estrechamente con Rossini en esta ocasión. De hecho parece poco probable que los dos fuesen amigos. Dos años después, Berr arregló cinco de las seis sonatas que Rossini publicó en Milán, permaneciendo inédita la sexta hasta el siglo XX.

Berr poseía un largo historial como músico de viento y arreglista. En su infancia aprendió flauta, fagot y violín y, durante las Guerras Peninsulares, tocó el fagot en una banda ligada al regimiento de infantería francés. Cuando volvió a Francia dejó el fagot para dedicarse a la composición, estudiando primero con Françoise-Joseph Fétis y después con Reicha y, entre 1821 y 1825, publicó un Journal d´harmonie que contenía tanto obras originales como arreglos para las muchas bandas militares y civiles que florecían por aquel entonces. La publicación en 1825-1826 de las sonatas para cuerda de Rossini y el continuo entusiasmo del público hacia su obra fue, probablemente, razón suficiente para convencer a Berr de que sería una aventura beneficiosa el añadir aquellas obras a su creciente lista de arreglos para instrumentos de viento, ya que nada indica que los escribiese para ningún conjunto concreto. Gambaro, su colega en el Teatro Italiano, creó sus obras para los mismos instrumentos, siendo interpretadas por un grupo liderado por el clarinetista Charles Duvernoy. El propio Berr pudo haber dirigido un grupo, pero estaba claro que había un mercado para esas obras entre los intérpretes parisinos, pensara o no en alguno en concreto.

Berr se encontró con un problema: lo normal era publicar este tipo de obras en grupos de seis. Sin conocer, aparentemente, la existencia de la sonata que quedaba sin publicar de la colección de Rossini de 1804, parece ser que decidió arreglar una obra más, un Andante seguido de una melodía con variaciones, para redondear el número de su propia edición. Tradicionalmente, se ha pensado que esta obra está escrita para cuarteto de viento por el propio Rossini, pero la forma en que las cuatro partes de viento están arregladas es realmente parecida a otros cuartetos de Berr y nadie ha sabido por qué Rossini, de repente, decide escribir una obra aislada para cuarteto de viento o por qué está fechada en 1812, cuando aún vivía en Italia. Parece, pues, que Rossini la escribió para otro conjunto, quizás como parte de una ópera, y que Berr hizo el arreglo a partir de ahí. El resultado es un conjunto de seis deliciosos cuartetos de viento, que conservan el espíritu de los originales de Rossini y siguen siendo un placer para interpretar y escuchar.

John Humphries

Traducción: Rafael Suñén


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