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8.554785-87 - HANDEL: Deborah
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George Frideric Handel (1685-1759)

Deborah

Georg Friedrich Händel, conocido más tarde por regla general con la forma inglesa de su nombre que adoptaría en Londres, George Frideric Handel, nació en Halle en 1685. Era hijo de un cirujano-barbero de éxito y de su segunda esposa, mucho más joven que él. Su padre se opuso a las tempranas ambiciones musicales de su hijo y, tras la muerte de aquél, Haendel se matriculó en la Universidad de Halle en febrero de 1702, tal y como le había insistido su padre. Pudo aprovechar la oportunidad de trabajar como organista en la catedral calvinista el mes siguiente, ocupando el puesto durante un año, tras el cual partió para Hamburgo. Allí trabajó en la ópera, inicialmente como violinista y luego como clavecinista y compositor, contribuyendo en esta última condición al repertorio operístico italiano del teatro. Por invitación del hijo del Gran Duque Medici de Toscana, viajó, en 1706, a Italia, donde alcanzó un éxito considerable durante los cuatro años siguientes. Los contactos que había hecho en Venecia trajeron consigo el nombramiento en 1710 como Kapellmeister del Elector de Hannover. Aquí le concedieron de inmediato un permiso para satisfacer un encargo en Londres.

La primera ópera de Haendel para Londres fue Rinaldo, con la que obtuvo elogios unánimes, y después de poco más de un año de estancia en Hannover, regresó a Inglaterra. Fue aquí donde se estableció como un compositor de música italiana y de otras formas de música vocal e instrumental, para las que había un público ávido de novedades, alcanzando gradualmente una posición dominante en la vida musical de la capital inglesa. Su vinculación con la ópera italiana como compositor y organizador continuó, posteriormente bajo el patronazgo de Jorge I, Elector de Hannover, que había accedido al trono inglés en 1715, tras la muerte de la Reina Ana. En 1733, sin embargo, con la creación de una compañía de ópera rival bajo el patronazgo del Príncipe de Gales, surgieron evidentes dificultades comerciales.

Al tiempo que continuaba la dedicación de Haendel a la ópera italiana, con una última ópera representada en 1741, el músico centró cada vez más su atención en una nueva forma inglesa, la del oratorio. Esto tenía ventajas verdaderamente prácticas, por el idioma, porque no era necesario realizar un espectáculo caro y por el empleo creciente de cantantes nativos. El contenido de los oratorios atrajo a las mentalidades protestantes inglesas, aportando una irresistible síntesis de religión y entretenimiento y no ofendiendo a aquellos que habían encontrado ridículas las convenciones operísticas en una ciudad con fuertes tradiciones dramáticas preexistentes. El primer oratorio inglés de Haendel, en 1732, fue Esther, con un libreto basado en Racine, seguido, en 1733, de la bíblica Deborah en marzo y en julio de Athalia, con un libreto de Samuel Humphreys, su antiguo colaborador, inspirado en Racine y en fuentes bíblicas.

El oratorio Deborah llegó en un momento difícil de la carrera de Haendel. 1733 había sido testigo de la creación de una compañía de ópera rival, la Ópera de la Nobleza, bajo el patronazgo del Príncipe de Gales, deseoso de fastidiar a su hermana y su padre. El distinguido y problemático Senesino, un miembro destacado de la compañía de Haendel, abandonó el King’s Theatre, llevándose con él a la mayoría de los cantantes más importantes en lo que a la prensa contemporánea le pareció un deseo de humillar a Haendel. Este último buscó una respuesta a sus problemas en el nuevo oratorio Deborah, montado con un centenar de intérpretes en el King’s Theatre el 17 de marzo de 1733. Sin embargo, provocó la hostilidad pública al intentar doblar el precio de la entrada a una guinea por la platea o un palco, una iniciativa a la que se resistieron los abonados. Fueran cuales fueran las pérdidas comerciales en la temporada y en el nuevo oratorio, que se basaba profusamente en obras anteriores, se resarció en gran medida con Athalia en Oxford, que le reportó al parecer 2000 libras esterlinas.

Durante los años siguientes siguió desarrollando la forma, principalmente sobre temas bíblicos, pero con incursiones ocasionales en la mitología. Estas obras, con sus melodías italianizantes, su poderosa escritura coral y su sentido dramático demostrable, aseguraron la popularidad y hegemonía ininterrumpidas de su compositor, especialmente tras su muerte, con el desarrollo más amplio del canto coral en el siglo XIX. El oratorio más famoso de Haendel, El Mesías, se estrenó en 1742 y el último, Jephtha, diez años más tarde. Aunque El Mesías podría considerarse excepcional por su tema tan ambicioso, la mayoría de ellos parten de narraciones tomadas del Antiguo Testamento, bien caracterizadas por el título descriptivo que les dio el propio compositor como dramas sacros.

Haendel murió en Londres en abril de 1759 y fue enterrado, como había pedido, en la Abadía de Westminster. Allí fue recordado tres años después por un imaginativo y ligeramente inverosímil monumento de Louis François Roubiliac, que había realizado, treinta años antes, una estatua del compositor para los jardines de Vauxhall. En la Abadía aparece representado con su gorro de noche y zapatillas, disfrazado de Apolo, un indicativo de su reputación tan popular. Su funeral atrajo a un cortejo fúnebre de unas tres mil personas y las posteriores conmemoraciones haendelianas podían congregar a una audiencia similar en la Abadía, con un número de intérpretes acorde con esta cifra.

El libreto

El libreto de Deborah fue preparado por Samuel Humphreys, que trabajaba para el King’s Theatre, donde proporcionaba traducciones inglesas para algunas de las óperas italianas que se representaban allí. Contribuyó en la versión revisada del texto de Esther para su interpretación en 1732 y escribió los libretos tanto para Deborah como para Athalia. Humphreys unía a sus deficiencias poéticas un pobre sentido dramático. Para Deborah expandió el texto tomado del cuarto capítulo del Libro de los Jueces, desarrollando el personaje de Abinoam, el padre de Barak, así como las partes para el heraldo cananeo y el pueblo de Israel. En pareados dio a los personajes de la narración bíblica una mayor motivación humana y escribió diálogos entre Deborah, Barak y su enemigo Sisera, sugiriendo diferencias teológicas contemporáneas en el clímax de la acción y al comienzo de la Segunda Parte. Jael aparece presentada como una antigua amiga de Deborah en vez de como la esposa de Heber el kenita. Su aria que comienza Tyrant, now no more we dread thee y Low at her feet he bow’d, he fell de Barak están tomadas del quinto capítulo del Libro de los Jueces, la Canción de Deborah, en la que esta última celebra la muerte de Sisera. Todo el texto fue escrito con cierta premura para satisfacer las inmediatas necesidades de Haendel.

Keith Anderson

La partitura

Deborah ha sido descrita como un pasticcio, ya que se basa en buena medida en elementos de composiciones anteriores. Entre ellos figuran, por ejemplo, el coro Immortal Lord of earth and skies, que está tomado del Anthem de Chandos O praise the Lord with one consent, escrito en 1717-18 e inspirado a su vez en la Sonata de la cantata a solo Tu fedel? tu constante?, escrita en Florencia en 1706, con los necesarios cambios en el texto, la tonalidad y la instrumentación. Otras fuentes incluyen Il trionfo del Tempo e del Disinganno de 1707, el Salmo de Vísperas Dixit Dominus del mismo año, Aci, Galatea e Polifemo de 1708, la Pasión Brockes de 1716, tres de los Anthems de Chandos y la Serenata para el cumpleaños de la Reina Ana de 1713. Haendel comenzó a trabajar en el oratorio en enero de 1733 y completó la partitura el 21 de febrero, dejando tres semanas para ensayar la obra antes de su estreno. Parece que recibió seis interpretaciones en Londres en 1733 y que formó parte de los conciertos que Haendel ofreció en julio en el Teatro Sheldonian de Oxford. Se repuso en años sucesivos y se interpretó por última vez en vida del compositor en 1756 en el Covent Garden.

No hay ninguna edición definitiva de la partitura de Deborah y la presente interpretación se basa en la edición de la obra de 1869 realizada por Friedrich Chrysander, cotejada con las ediciones de Bernd Baselt y Robert King, manuscritos conservados, así como copias y libretos contemporáneos de 1733 (Londres) y 1749 (Dublín). De la Obertura original sólo se conserva la parte de continuo, identificada por Anthony Hicks con el Grave y Allegro de la Obertura del Oratorio Ocasional, HWV 62, y con el Menuett de la Música para los Reales Fuegos Artificiales, HWV 351. Siguiendo a Robert King, se ha utilizado la Obertura completa del Oratorio Ocasional de 1746. También hay que agradecerle a Robert King su ayuda en relación con los himnos tomados prestados que había omitido Chrysander y por poner a nuestra disposición el material orquestal de su edición.

A la labor meticulosa de Bernd Baselt sobre la historia del oratorio debemos las dos arias de la Parte I, Escena 4, Hateful man de Abinoam y My vengeance awakes me del Heraldo, la primera resultado de una parodia de Piangi pur, ma non sperare de la ópera Tolomeo, que se encuentran en la partitura de la última interpretación de 1756, mientras que el aria del Heraldo está tomada de Athalia, sin ningún cambio. Un agradecimiento especial es para Frau Annette Landgraf y el Dr Michael Pacholke por el aria Cease, O Judah, cease thy mourning, de la nueva edición del oratorio Israel en Egipto. Para la Gran Sinfonía Militar que introduce la Parte III hemos acudido a la Sinfonía Marcial de Belshazzar, con la Sinfonía — Allegro Postillons del mismo oratorio. Hark! Hark! His thunders round me roll del Heraldo está tomada de Athalia y la Sinfonía previa al coro final es La Rejouissance de la Música para los Reales Fuegos Artificiales.

En el uso del continuo se ha puesto un especial cuidado a la hora de que la instrumentación elegida se correspondiera con el personaje del cantante y las circunstancias dramáticas. Para Abinoam se utilizan dos claves, violonchelo y contrabajo, para Sisera un clave, tiorba y fagot, para el Heraldo un clave, para el Sumo Sacerdote de los israelitas una tiorba sola y para el Sacerdote de Baal órgano (8’ y 4’) y contrabajo.

 

Johann Carlos Martini

CD 1

Primera Parte

Escena 1 (1-13)

Los hijos de Israel se reúnen en presencia de Deborah, una Juez, en el Monte Efraim, haciendo ofrendas al Señor y pidiéndole a gritos que les envíe un líder en su lucha contra sus opresores. Barak, el hijo de Abinoam, es convocado por ella, elegido por el Señor para conducir el ejército contra el enemigo cananeo. El pueblo lo convence para que acepte esto, Deborah reza y en una visión ve la muerte de Sesera, líder de las tropas cananeas, a manos de una mujer. Barak no siente envidia y alaba a Deborah.

Escena 2 (14-17)

Jael acude a Deborah, ya que ve la muerte y la guerra en todas partes y busca alejarse de tanta violencia. Deborah, gracias a la inspiración divina, ve a Jael rodeada por coros de ángeles, defendida por el Señor y disfrutando de la más alta fama.

Escena 3 (18-22)

Abinoam, el padre de Barak, oye el júbilo del pueblo cuando llaman a su hijo para dirigir las tropas israelitas. Se apresura a abrazar a su hijo y le asegura su amor paterno, ya viva victorioso o muera como un héroe. Barak se dispone a seguir la llamada del Señor y el pueblo le insta a la victoria.

Escena 4 (23-25)

Un Heraldo entra apresuradamente, enviado por Sisera para ofrecer una negociación. Su arrogancia despierta sólo desprecio en Barak y es reprendido por Abinoam. Él jura venganza.

Escena 5 (26-29)

Deborah, inspirada, ve un final a los padecimientos de Judá y el pueblo se hace eco de su profecía de victoria.

CD 2

Parte Segunda

Escena 1 (1)

En el Monte Tabor, Deborah, Jael, Barak, Abinoam y el ejército israelita aguardan el avance de Sisera.

Escena 2 (2-15)

Sisera se acerca, acompañada por Sacerdotes de Baal y adoradores, exigiendo sumisión. Deborah rechaza sus demandas con desdén y se inicia una disputa teológica, con Sisera llamando la atención sobre la aparente debilidad del Dios israelita, apoyado en su razonamiento por los Sacerdotes de Baal. El Sumo Sacerdote de los israelitas le responde, unido por su pueblo, y Deborah le dice que se se vaya, amenazando con poner fin a su jactancia, y él se retira.

Escena 3 (16-26)

Barak está sediento de luchar, animado por Abinoam, y Jael prevé también la alegría de la victoria. Deborah conoce la gloria que caerá sobre Jael, que acepta felizmente su suerte. Deborah y Barak se preparan para luchar y el ejército israelita expresa su confianza en el Señor.

CD 3

Parte Tercera

Una gran sinfonía militar (1)

Escena 1 (2-4)

Los israelitas, a los que se une Jael, celebran su victoria.

Escena 2 (5-6)

Abinoam felicita a su hijo por la victoria.

Escena 3 (7-19)

Jael anuncia la muerte de Sisera, mientras que el Heraldo cananeo, derrotado, busca su propia tumba, seguido en su lamento por los Sacerdotes de Baal. Deborah anuncia la victoria y Barak describe lo que ha visto en la tienda de Jael. Repite su relato de cómo mató a Sisera, invitado en su tienda, clavándole un clavo en la sien mientras dormía. Deborah proclama la fama imperecedera de Jael y Barak pide bendiciones sobre su cabeza. Deborah alaba al Señor y el pueblo la sigue en medio del júbilo conclusivo.

 

 

 

Keith Anderson

Traducción: Luis Gago


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