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8.555063 - MENDELSSOHN: Piano Trios Nos. 1 and 2
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Felix Mendelssohn-Bartholdy (1809 – 1847)

Tríos con piano

Nacido en Hamburgo en 1809, Felix Mendelssohn, hijo mayor del banquero Abraham Mendelssohn y nieto del gran pensador judío Moses Mendelssohn, adoptó el apellido adicional Bartholdy cuando decidió bautizarse y abrazar el Cristianismo, el pase de admisión de Heine a la cultura europea. Felix se crió en Berlín, donde se estableció su familia en 1812, y aquí disfrutó de las amplias oportunidades culturales que ofrecía aquélla a través de sus propios contactos e intereses. Las tempranas dotes de Mendelssohn, que se manifestaron en diversas direcciones, incluían una marcada precocidad musical, en su doble condición de intérprete y de compositor, a una edad extraordinariamente temprana. Estas aptitudes excepcionales contaron con todo el apoyo de su familia y sus amigos, aunque Abraham Mendelssohn abrigó algunas dudas en un principio sobre la conveniencia de que su hijo ejerciera la profesión de músico. Estas reservas quedaron en parte a un lado gracias a los consejos de Cherubini en París y a los signos cada vez más evidentes de las capacidades y los interes musicales del muchacho.

Mendelssohn tuvo oportunidades de viajar ya desde su primera juventud y llegó por el sur hasta Nápoles y por el norte hasta Las Hébridas, con Italia y Escocia prestándole la inspiración para posteriores sinfonías. Su carrera lo llevó al Festival del Bajo Rhin en Düsseldorf y a un período como director municipal de música de la ciudad, seguido en 1835 de su nombramiento como director de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. Aquí pudo continuar la labor que había iniciado en Berlín seis años antes, cuando dirigió en la capital alemana la recuperación de la Pasión según san Mateo de Bach. Leipzig habría de proporcionarle un grado de satisfacción que no pudo encontrar en Berlín, adonde regresó por invitación del Rey Federico Guillermo IV en 1841. De vuelta una vez más en Leipzig en 1843, fundó un nuevo Conservatorio, pasando en esta ciudad sus últimos años hasta su muerte a la edad de 38 años el 4 de noviembre de 1847, seis meses después del fallecimiento de su talentosa y adorada hermana Fanny.

El año 1839 lo pasó fundamentalmente en Leipzig. Aquí Mendelssohn, con algunas reservas iniciales, escribió una obertura y una canción para el drama Ruy Blas de Victor Hugo, una obra que describió como bastante horrible e increíblemente por debajo de la dignidad de cualquier escritor, probablemente porque encontró de mal gusto su intriga escabrosa y su subversión del orden social normal. El mismo año vio la luz una versión del Salmo CXIV, Cuando Israel salió de Egipto, para coro a ocho voces y orquesta, al tiempo que cumplía compromisos para dirigir en Düsseldorf y Brunswick. El Salmo encontró un lugar en el repertorio concertístico en la temporada lipsiense de otoño, cuando se repitió la Sinfonía en Do mayor de Schubert, rescatada del olvido por Schumann y escuchada por primera vez en Leipzig unos meses atrás ese mismo año, y se tocaron las cuatro oberturas que había escrito Beethoven para su única ópera, Fidelio. La temporada también encontró un lugar para el recién escrito Trío con piano en Re menor, op. 49. Este último, una pieza especialmente agradable, permite que el violonchelo proponga el primer tema del movimiento inicial, un tema posteriormente ampliado por el violín. Una tempestuosa transición da paso a un expresivo segundo tema, introducido de nuevo por el violonchelo y respondido a manera de eco por el piano y el violín. La rápida figuración de la parte de piano le otorga al desarrollo central una nueva tensión y emoción y el violonchelo, ahora acompañado por el violín, ofrece el primer tema en la reexposición, seguido del segundo, antes de la agitación de la sección conclusiva del movimiento. El piano es el primer instrumento al que se confía el tema principal del movimiento lento en Si bemol mayor, seguido del violín, al que sigue a su vez de cerca el violonchelo. El piano añade una segunda parte al tema, de nuevo respondido por el violín, antes de que se introduzca una variante del material en Si bemol menor. El Scherzo en Re mayor lleva el sello inconfundible de Mendelssohn, sugiriendo a grandes rasgos música que se asocia con El sueño de una noche de verano. No hay ninguna sección de trío contrastante y la tonalidad de Re menor se recupera inicialmente en el Allegro assai appassionato final, un rondó con un primer episodio en un, al principio, relativamente tranquilo Fa mayor que va creciendo en animación. El próximo episodio, tras el regreso del tema principal, está en Si bemol mayor, y es introducido por el violonchelo. Este tema aporta un momentáneo rayo de sol en la sección final en Re mayor.

Mendelssohn escribió su segundo trío, el Trío con piano en Do menor, op. 66, en 1845. Aún no se había liberado de todas sus responsabilidades en Berlín, pero iba a hacerlo pronto. Entretanto, había dirigido durante la temporada de la Sociedad Filarmónica de Londres, antes de regresar con su esposa y su familia a Frankfurt, estableciéndose más tarde una vez más en Leipzig para una temporada más con la Orquesta de la Gewandhaus y con obligaciones didácticas en el conservatorio que había fundado en la ciudad. El material inicial aporta una poderosa columna vertebral al enérgico primer movimiento. Éste se amplía con una melodía más fluida y hay también un tema secundario en Mi bemol mayor. Estos elementos se desarrollan vigorosamente y regresan modificados en la reexposición. El movimiento lento, en Mi bemol mayor, es introducido por el piano, seguido por el violín acompañado del violonchelo. En lo que sigue hay colores más sombríos, ya que se exploran tonalidades menores antes de que el tema principal regrese en forma más completa, avanzando hasta llegar a un final suavemente cadencioso. El muy animado Scherzo en Sol menor tiene una sección de trío contrastante en Sol mayor que apenas se detiene para tomar aliento antes de que el scherzo retome su curso precipitado. El rondó final cuenta con episodios contrastantes en Mi bemol y La bemol mayor y éstos regresan triunfalmente al final, con el tema semejante a un coral del segundo episodio en un grandioso Do mayor, seguido de las reminiscencias de temas anteriores, poniendo así fin a una obra de una energía inagotable.

(Traducción: Luis Gago)


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