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8.555344 - Salon Orchestra Favourites, Vol. 2
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Piezas predilectas para orquesta de salón Vol

Piezas predilectas para orquesta de salón Vol. 2

Inmortales, pero casi olvidados

Los compositores de música ligera no lo tienen nada fácil. Durante años encantan al mundo con sus melodías mágicas, pero este tipo de inmortalidad les reporta poco más que olvido. ¿Quién sabe, al fin y al cabo, de dónde vienen estas muy amadas melodías? Entretanto son los intérpretes quienes ocupan el primer plano; es el cantante, no la canción. En épocas anteriores no era muy diferente. No era ciertamente la interpretación en concreto la que arrinconaba a todas las demás, pero esto era así casi a pesar de cualquier referencia al compositor. En lugar de esto se discutía más bien si había de acentuarse más el ritmo o la melodía, si debía sobresalir más el metal o la cuerda. Eran cuestiones de este tipo las que centraron habitualmente los conflictos ideológicos en los años veinte y treinta.

La Salonorchester Schwanen ocupa una posición clara: nada de trompetas, nada de frases para saxofones de jazz en vez de los dos clarinetes, una flauta y un grupo de cuerda. Del amplio espectro de música ligera de comienzos del siglo XX ha elegido, por tanto, no la música que se inspiraba en el jazz sino, como eje, música de la misma época influida por el tango. En suma, es una cuestión de soñar con el sur, donde, al sur de los Alpes, hay siempre cielos azules y podemos quedar exasiados por el Blue Tango (Tango azul) de Dark eyes (Ojos oscuros). Casi hemos llegado realmente al punto en el que nos sentimos transportados por asociaciones y dejamos de preguntar ya por los compositores. Sus vidas, sin embargo, solían ser bastante coloristas.

Uno de los compositores más asombrosos de música ligera del período de entreguerras fue Georges Boulanger (1893-1958), nacido en Rumanía, hijo de madre búlgara y padre griego. De niño quería ser conductor de tranvía, pero más tarde aprendió a tocar el violín y pronto se convirtió en uno de los principales virtuosos de su tiempo. Mientras que Jascha Heifetz que, al igual que Boulanger, recibió clases de Leopold Auer, es un músico aún renombrado en la actualidad, la fama de Boulanger se ha desvanecido. Pero al menos se oye aún su serenata Avant de mourir.

A menudo resulta muy difícil descubrir detalles sobre una composición o un compositor. Funiculi funicula fue escrita en 1880 y en su época fue tan popular que Richard Strauss, por error, la tomó por una canción folklórica napolitana y la utilizó en su fantasía sinfónica Aus Italien. Sólo en los diccionarios de música más voluminosos puede encontrarse información sobre el compositor Luigi Denza (1846-1922), y normalmente se hace referencia, ya que fue fundamentalmente un compositor serio, a su ópera largo tiempo olvidada Wallenstein.

Del mismo modo, el vals Mondnacht auf der Alster (Claro de luna sobre el Alster) está fechado a finales del siglo XIX. Fue sobre todo esta pegadiza melodía la que le granjeó al director y compositor Oscar Fétras (1854-1931) el título del "Rey del Vals de Hamburgo". A pesar de su exótico nombre, Oscar Fétras era un hamburgués genuino, con el nombre muy común de Otto Faster.

Mientras que el tango A media luz (1925) de Edgardo Donato se ha convertido casi en una canción folklórica anónima, la canción-tango Ich küsse Ihre Hand, Madame (Beso su mano, señora) está estrechamente vinculada con el nombre del tenor lírico Richard Tauber (1891-1948).

El compositor Ralph Erwin (1896-1943), cuyo nombre original era Erwin Vogl, emigró a Francia en 1933 y es al menos tan olvidado como Ernst Fischer (1900-1975), que permaneció en Alemania y escribió en 1936 Südlich der Alpen (Al sur de los Alpes), una suite orquestal con cuatro movimientos, In einer Hafenstadt (En una ciudad portuaria), Terrasse am Meer (Terraza junto al mar), Blumen-Corso (Procesión de flores) y Tarantella. El organista en paro de películas mudas habría incrementado sustancialmente sus ingresos con los derechos de autor de su obra, que se hizo popular rápidamente.

Todo un mundo lo separó, al parecer, de su casi coetáneo Gerhard Winkler (1906-1977), que fue, después de su Neapolitanische Ständchen (Serenata napolitana) de 1936, sencillamente uno de los compositores de mayor éxito de los años treinta. Continuó en los años cuarenta con su Capri-Fischer, un éxito que en sólo un año, entre mayo de 1945 y junio de 1946, tuvo más de doce mil interpretaciones en vivo. Hermann Krome, el arreglista de las melodías de Winkler, pudo hacer con ellas su gran popurrí de concierto. Éste fue escrito en 1951, el mismo año en el que un licenciado por Harvard, Leroy Anderson (1908-1975), un americano de origen sueco, escribió sus dos mayores éxitos, Belle of the Ball y Blue Tango.

Anderson y Winkler gozaron de éxito y estima en círculos interesados. Pero, ¿más allá de ahí? La nube de olvido ha caído sobre Josef Rixner, del que sólo se conocen sus fechas de nacimiento y muerte (1902-1973), y sobre Erdelyi, del que al menos se recuerda su nombre Mihaly, y sobre Ferraris, del que incluso sus editores no poseen ni la más mínima información.

Sin embargo, las obras que ha elegido la Salonorchester Schwanen para su nueva grabación están aún vivas; los compositores no se merecen haber caído en el olvido más absoluto.

Konrad Dussel

Traducción: Luis Gago


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