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8.555704 - HAYDN: String Quartets Op. 3, Nos. 3 - 6
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Joseph Haydn (1732-1809) — ¿ Romanus Hoffstetter ? (1742-1815)

Cuartetos de cuerda Op. 3, núms. 3-6

La cuestión de la autenticidad de los llamados Cuartetos op. 3 de Haydn ha sido objeto de atención de los estudiosos desde mediados del siglo XIX. Casi todos y cada uno de los más destacados especialistas haydnianos desde C. F. Pohl a H. C. Robbins Landon ha publicado su propia opinión sobre el tema, y el hecho de que aún no exista un acuerdo generalizado resulta indicativo de la naturaleza insoluble del problema. Las obras se omitieron del Entwurf-Katalog, el catálogo de sus propias obras que Haydn llevó desde 1765 hasta después de sus estancias londinenses, pero encontró acomodo en el Haydn-Verzeichnis preparado en 1805 por su fiel factótum Joseph Elssler bajo la supervisión directa del compositor. Haydn también aceptó las seis obras como genuinas en la edición de sus cuartetos de cuerda completos publicada por Ignaz Pleyel. Desgraciadamente, estas pruebas en uno y otro sentido no están exentas de dudas. La inclusión de los cuartetos en el Haydn-Verzeichnis puede haberse debido a su aparición tres años antes en la edición de Pleyel. Éste afirmaba en el catálogo que acompañaba a los cuartetos completos que todas las obras habían sido declaradas como propias por el autor, pero László Somfai piensa que es muy improbable que Haydn viera nunca las palabras "avoués par l’autheur". La exigua evidencia bibliográfica se ha visto minuciosamente escrutada y las propias obras han sido objeto de todas las técnicas analíticas conocidas por la musicología. La autoría de Haydn sigue resultando dudosa, pero exactamente lo mismo sucede con la de Pater Romanus Hoffstetter, que es la alternativa favorecida con más frecuencia. El jurado sigue deliberando y es probable que siga haciéndolo a menos que se haga un descubrimiento sensacional que cierre el asunto de una vez por todas.

Los seis cuartetos que integran la Op. 3 fueron publicados en París por Bailleux en 1777. Si Haydn fue su autor es extremadamente improbable que las obras fueran compuestas mucho después de 1764, aunque al menos un estudioso ha sugerido una fecha de composición a comienzos de la década de 1770 que parece altamente improbable. Inusualmente para Haydn, las obras se conservan únicamente en la edición impresa, lo que arroja dudas adicionales sobre su autenticidad. Robbins Landon y Alan Tyson descubrieron además restos de una inscripción en las partes que indicaban claramente que las planchas llevaban originalmente una atribución a "Signor Hofstetter". A partir de eso llegaron a la razonable conclusión, dada la dudosa ética comercial de muchos editores del siglo XVIII, que Bailleux sustituyó el nombre de Hoffstetter por el de Haydn con objeto de aumentar las ventas potenciales. Así, el verdadero compositor de los Cuartetos op. 3 fue indudablemente el "Signor Hofstetter": Pater Romanus Hoffstetter. Por clara que sea esta solución no es enteramente irrefutable. Tampoco prueba más allá de una duda razonable que los cuartetos sean realmente de Hoffstetter. Para que fuera así habría que demostrar necesariamente que no es posible que sean de ninguna otra persona, una tarea difícil, si no imposible, de conseguir dadas las evidencias externas e internas. En suma, nos enfrentamos a una serie de obras que pueden ser de Haydn, de Hoffstetter o de ninguno de los dos.

Los propios cuartetos, en términos de evidencia estilística interna, plantean también problemas, ya que en ellos hay música que es tanto característica como no característica de Haydn. Lo mismo podría aplicarse a Hoffstetter, cuyos cuartetos de cuerda han sido estudiados con todo detalle a la luz de su posible autoría de la Op. 3. Reginald Barrett-Ayres, uno de los estudiosos que han analizado los cuartetos de Hoffstetter, ha encontrado una escasa semejanza estilística entre sus cuartetos de cuerda conservados y las obras de la Op. 3. Guardan una cierta afinidad estilística con los primeros cuartetos de Haydn, pero lo mismo sucede con algunos otros compositores en activo durante las últimas décadas del siglo XVIII. Son obras lo suficientemente competentes como para sugerir que su compositor podría haber sido capaz de escribir la Op. 3, pero lo cierto es que ninguno de los cuartetos auténticos posee el encanto melódico y la habilidad de movimientos como la famosa "Serenata" del Op. 3 núm. 5. Por las pruebas con las que contamos, la Op. 3, si se trata realmente de composiciones de Hoffstetter, representa su más perfecta colección de cuartetos.

No es mucho lo que se sabe de la vida del Padre Roman Hoffstetter. Nació el 24 de abril de 1742 y tomó sus votos en el monasterio benedictino de Amorbach en 1763. Fue ordenado sacerdote en 1766 y permaneció en Amorbach hasta la disolución del monasterio en 1803, sirviendo diversamente como Prior, Prior Culinaris y, a partir de 1783, Maestro de las Cocinas. Fue nombrado también Regens Chori en una fecha indeterminada y encontró tiempo para escribir un número considerable de piezas instrumentales, incluidos varios conciertos para viola. Fue íntimo amigo del brillante compositor Johann Martin Kraus, lo que sugiere que fue un hombre de cierto ingenio, encanto y erudición. Hoffstetter se trasladó a Miltenberg en 1803 y allí murió el 21 de mayo de 1815.

Los cuatro cuartetos de esta grabación incluyen la obra más famosa de la Op. 3, el conocido Cuarteto "Serenata", Op. 3 núm. 5, así como una obra en dos movimientos que Sir Donald Tovey pensó que representaba bien un cuarteto incompleto o dos movimientos sin ninguna relación entre sí. Tovey no fue probablemente consciente de que existía una tradición de escribir cuartetos en dos movimientos durante el siglo XVIII. Franz Xaver Richter, uno de los compositores más importantes de Mannheim, escribió obras en dos movimientos y Kraus, su antiguo alumno y uno de los gigantes indiscutibles de la música de finales del siglo XVIII, compuso al menos dos cuartetos de cuerda en dos movimientos a finales de la década de 1770. Sin embargo, una obra en dos movimientos es muy peculiar durante este período y debe de haber habido alguna razón por la que la obra se haya publicado en esta forma. Los restantes cuartetos, incluido el quinto de la colección, están estructurados en el ciclo convencional en cuatro movimientos con el Menuetto colocado después del movimiento lento.

En un sentido, la cuestión de la autoría, aunque sin duda fascinante, es en gran medida irrelevante, ya que la música tiene una vida propia. Hay mucho que admirar en estos cuartetos fuera quien fuera su compositor. Son obras elegantes, pulcramente compuestas con animados movimientos extremos, elegantes y delicados movimientos lentos y el tipo de minuetos agradables y embriagadores que constituyen una parte integral de la música austríaca de la época. No hay mucho en relación con el complejo desarrollo del material temático, pero cada movimiento posee su propia lógica y certeza musical interna. Son verdaderos cuartetos, no sinfonías a escala reducida, y su compositor se deleita en el sonido íntimo y las sutiles posibilidades texturales de los cuatro instrumentos solistas. Son obras nada sofisticadas cuando se comparan con los grandes cuartetos de cuerda de Haydn y Mozart, pero su frescura y su sensación de alegría son muy atractivas. Uno puede imaginar a Haydn hojeando las obras al final de su vida, sonriendo ante alguna ingenuidad ocasional y, ya estuviera seguro o no de su autoría, no sintiendo vergüenza alguna en reconocerlos como propios.

Allan Badley

Traducción: Luis Gago


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