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8.557135 - PALOMO: Andalusian Nocturnes (Nocturnos de Andalucia) / Spanish Songs (Canciones espanolas)
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Lorenzo Palomo (b. 1938)
Nocturnos de Andalucía
(1996)
Canciones españolas (1987-1994)

 

Ligado por amistad y por raíces andaluzas y musicales con la familia guitarrística de Los Romero, Lorenzo Palomo atendió una petición de Pepe Romero y compuso para él una amplia suite concertante para guitarra y orquesta (con una duración aproximada de cuarenta minutos), titulada Nocturnos de Andalucía y que se desgrana en seis movimientos de expresivos títulos: 'Brindis a la noche', 'Sonrisa truncada de una estrella', 'Danza de Marialuna', 'Ráfaga', 'Nocturno de Córdoba' y 'El tablao'. Se estrenó en Berlín el 27 de enero de 1996, naturalmente con protagonismo solista de Pepe Romero y con Rafael Frühbeck de Burgos al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio berlinesa. El éxito fue apoteósico, hasta el punto de que los intérpretes tuvieron que bisar el quinto movimiento: Nocturno de Córdoba.

La Córdoba vivida por el compositor en su niñez, la Andalucía soñada siempre, con ecos poéticos de Juan Ramón Jiménez - la 'Danza de Marialuna' se inspira en el poema 'La niña de blanco' (vease Una primavera andaluza) - y ecos musicales del flamenco, constituyen la motivación permanente de esta obra tan original, tan sentida y tan colorista. Palomo ha escrito para el conjunto instrumental con muy hábil mano de compositor: la orquesta empleada es grande - maderas a dos, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones, tuba, timbal y cuatro percusiones - , pero se ha resuelto el problema de equilibrio sonoro entre su masa sonora y la pequeña voz de la guitarra. A menudo escuchamos a la orquesta en "tutti", pero se va adelgazando el sonido progresivamente para dar entrada natural a la guitarra; a la inversa, durante las intervenciones del solista se van incorporando instrumentos y familias de la orquesta para pasar, del modo más natural, del diálogo de la guitarra con maderas, cuerdas o pequeñas percusiones a la nueva irrupción orquestal. Ecos de melodías y ritmos populares hispanos, de cante y de baile andaluces, lirismo, luz … son características de esta obra singular de la que Palomo - un tanto a regañadientes, pero entendiendo la petición de intérpretes que con frecuencia encuentran dificultades para programar una obra concertante de tan larga duración - ha ofrecido la posibilidad de prescindir de algún movimiento para interpretarla en versión abreviada, una especie de "suite de la suite".

Los Nocturnos de Andalucía, desde el referido estreno berlinés y hasta la fecha en que escribo estas notas, se ha interpretado en más de cincuenta ocasiones en Alemania, España, Francia, Suiza, Italia, Noruega, Japón, Estados Unidos (en once ciudades distintas), Cuba … El estreno español tuvo lugar en el Auditorio Nacional, el 11 de octubre de 1996, dentro del Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid, a cargo de Romero, la Sinfónica de Madrid y Frühbeck. Los mismos solista y director han conseguido los mismos clamorosos éxitos para la obra en el curso de la gira estadounidense llevada a cabo en 2001 por la Orquesta Nacional de España

Durante sus años de residencia en San Diego (California), de 1976 a 1981, Lorenzo Palomo asistió a un concierto de la eminente soprano catalana Montserrat Caballé en Los Angeles, a quien conocía desde sus años de Barcelona. Charlando amigablemente, la cantante animó a Lorenzo Palomo a que compusiera algunas canciones pensadas para su voz, cosa que - ¡por supuesto! - hizo inmediatamente nuestro músico. Este es el orígen del ciclo vocal Del atardecer al alba (o Recuerdos de juventud): Dos años después de aquella conversación entre la soprano y el compositor, en un nuevo encuentro, ahora en Berlín, Montserrat Caballé comunicó a Lorenzo Palomo su interés por las canciones que había recibido.

Finalmente, en un recital en el Carnegie Hall neoyorkino, el 27 de febrero de 1987, la cantante catalana, acompañada al piano por Miguel Zanetti, eran literalmente aclamados tras el estreno del ciclo Del atardecer al alba, y el compositor, presente en la sala, pudo recoger en persona un éxito realmente grande y esencial para su carrera, pues tuvo reflejo positivo en la crítica musical neoyorkina. Poco después se reproducirían estas vivencias en el Covent Garden de Londres, y la editorial International Music Company de Nueva York asumió la publicación y difusión de la obra vocal de Palomo.

Como era previsible, el compositor volvería al género de la canción de concierto y, así, en 1992, compuso el ciclo Una primavera andaluza, integrado por seis canciones todas ellas sobre versos de Juan Ramón Jiménez: 'Los álamos del río'; 'La niña de blanco'; 'Sólo tú'; 'Llueve, llueve'; 'Alborada' y 'Eres tan bella'. El estreno de este nuevo ciclo vocal tuvo lugar en la Ópera de Berlín, protagonizado por la soprano Karan Armstrong y el pianista Hans Hilsdorf. Poco después, a sugerencia del director de orquesta granadino Miguel Ángel Gómez Martínez, Lorenzo Palomo orquestó ambos ciclos y, en su nueva redacción sinfónica Del atardecer al alba y Una primavera andaluza serían estrenados en Málaga, por Marussa Xyni y la Orquesta Ciudad de Málaga dirigida por Gómez Martínez, el 15 de abril de 1994.

Sin embargo, y pese a no ser pocas estas once canciones distribuidas en dos ciclos, en el concierto de referencia aún se estrenaron dos canciones orquestales más de Lorenzo Palomo: las tituladas 'Tientos' y 'Plenilunio', ambas compuestas poco antes para Montserrat Caballé y basadas en poemas de Antonio Gala. Los mismos intérpretes las llevarían en triunfo a Hamburgo (octubre de 1995) y a Madrid (febrero-marzo de 1996), mientras que María Bayo tendría en Bilbao un primer y exitoso contacto en público con la música vocal de Palomo. Los dos ciclos fueron editados en Nueva York, y las dos canciones sobre Gala por SEEMSA en Madrid.

Resulta muy interesante comprobar hasta qué punto el permanente contacto con la ópera en que se ha desarrollado la carrera de Palomo ha dejado huella profunda en el carácter de sus canciones. En efecto, en muchas de ellas yo veo "microdramas" o, más propiamente, pequeñas "escenas", antes que canciones de concierto a la usanza tradicional. Así sucede, dentro de Del atardecer al alba, en la titulada 'Madre, cuando yo me case', con el tono tan "narrativo" del acompañamiento orquestal, o en la 'Canción de la adelfa y el río', planteada como un diálogo teatral entre los dos "personajes". Incluso se diría influido por el curso musical propio de la ópera el planteamiento de La puerta entornada, con esa alternancia tan contrastante entre partes orquestal (animada y leve) y vocal (muy lírica y anchurosamente cantada); el mismo planteamiento muestra esa obra maestra que es 'La niña de blanco' (de Una primavera andaluza), página en la que brilla una evocadora arpa y en la que el lirismo casi extático del canto es dinamizado por los interludios orquestales … En fin, el intimismo expresivo y poético reina en títulos como 'La muntanya d’amatistes' (del primer ciclo) o 'Los álamos del río' (del ciclo juanramoniano), mientras que 'Llueve, llueve' da pie al compositor para trazar una música en cierto modo impresionista - por su expresividad "pictórica" - y la 'Serrana', antes de alcanzar su imponente final en agudo, se acerca, más que ninguna otra, a la referencia popular.

El "corpus" de la música vocal de concierto de Lorenzo Palomo ofrece uno de los mejores logros en la línea de prolongar, desde un lenguaje de hoy, el género de la cancion española histórica, que es la de nuestro tardío nacionalismo. Estas canciones de Palomo son, en efecto, música propiamente española, pero sin que los giros melódicos sean "tomados", ni las armonías las tradicionales, ni los ritmos los tópicamente asimilables al ámbito español. Todo ello, además, aparece vestido con una orquestación indiscutiblemente personal, distinta …

José Luis García del Busto
Escritor y crítico musical (Madrid)


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