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8.557275 - ARAMBARRI: 8 Basque Songs / In Memoriam / Spanish Fantasy
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Jesús Arámbarri (1902-1960)

Jesús Arámbarri (1902-1960)

Ocho canciones vascas • In memoriam • Fantasía española

 

La personalidad de Jesús Arámbarri ha sido una de las más significativas dentro de la historia de la música vasca del siglo XX. Heredero de una tradición comenzada por Felipe Pedrell, Falla y Albéniz; continuador de Usandizaga, Guridi y el P.Donostia, fue sin duda un maestro romántico, estudioso y sensible. Músico de una cultura y finura extraordinarias, brilló especialmente como director de orquesta, lo que no le impidió dejarnos una serie de obras de gran calidad, que le colocan a su vez en un puesto de honor dentro del panorama de nuestros compositores.

            Nació Jesús Arámbarri en Bilbao en 1902. Realizados sus primeros estudios musicales en esa ciudad marcha a París donde permanece hasta 1932 estudiando composición con Dukas y dirección de orquesta con Golschmann y en Basilea con Félix Weingartner. De su época de estudiante son algunas de sus obras más importantes: Cuatro impromptus y Gabon-zar sorgiñak para orquesta, Cuarteto en Re mayor y Canto elegíaco para piano a la memoria de Arriaga, y especialmente las Ocho canciones vascas (1932) para soprano y orquesta.

            De vuelta a Bilbao se dedicó durante el resto de su vida casi por completo a la dirección de orquesta, regresando a la labor de compositor en no muy numerosas ocasiones y casi siempre con motivo de algún homenaje hacia las personas que más influyeron en su carrera: Ofrenda (1946) a Manuel de Falla, In memoriam (1939) a Juan Carlos de Gortázar, y Dedicatoria (1949) a Javier Arisqueta, completándose su obra con el ballet Aiko-Maiko, la zarzuela Viento Sur y las obras orquestales Fantasía española y Castilla. Además de dirigir a la Orquesta sinfónica de Bilbao dirigió como invitado a las principales orquestas sinfónicas de España, dando a conocer al público un gran número de obras, y en los últimos años de su vida a la Banda municipal de Madrid, falleciendo mientras dirigía un concierto en el Retiro en 1960.

            Arámbarri estaba dotado de una preparación académica importante, de una notable inspiración para aprovechar los temas populares y de una capacidad para dar forma y color a todo tipo de imágenes musicales; por tanto su obra se caracteriza por un romanticismo contenido de elegante factura, con resonancias tanto festivas como dramáticas y fúnebres en sus homenajes, y sobre todo por una excelente escritura orquestal y un particular "sentido de la realidad", como consecuencia de la continua dirección de obras ajenas y la elaboración de las propias desde la perspectiva de la relación intérprete-compositor.

            La obra de pequeña extensión para orquesta ocupa un papel de especial relevancia en la producción de Arámbarri, poniéndose muy pronto de manifiesto su gusto por una escritura melódica y trasparente, partiendo de materiales preexistentes como las melodías de raíz vasca de Gabon-zar sorgiñak (recreación del mundo escénico de las brujas en forma de narración que se cuenta a los niños) y los Cuatro impromptus. Es notoria la tendencia a utilizar timbres individualizados, pasando los motivos casi siempre a través de instrumentos solistas en una orquesta de dimensiones moderadas, con intercambios entre distintas secciones que producen contrastes de color muy perfilados, sin apenas mezcla. Hay algo de juego infantil, de alegría en buscar sonoridades que se oponen o desmienten, siendo el control de la graduación armónica más elaborado en los Impromptus, de mayor lirismo.

            Un mayor avance muestran las Ocho canciones vascas, tomadas de entre las canciones amatorias y de cuna de los cancioneros de Azcue y el Padre Donostia. Se aprecia el influjo del ciclo de Manuel de Falla, si bien el tratamiento es muy diferente. Lejos de toda sofisticación, dejando que las melodías hablen por sí mismas acompañadas por ritmos suaves, con sutiles sonidos de cuerdas aterciopeladas, siempre en unos niveles dinámicos moderados, con importante protagonismo del arpa en todo el ciclo y utilización humorística de los vientos al final.

            Emoción contenida se respira en los homenajes a Manuel de Falla — Ofrenda — y Juan Carlos de Gortázar — In memoriam. El primero, concebido y realizado la víspera de su estreno en concierto con motivo del fallecimiento del maestro, presenta un elemento rítmico tomado de la farruca de El sombrero de tres picos sobre el que la voz dolorida del corno inglés va desgranando una melodía elaborada sobre motivos del propio Falla; los materiales que componen el segundo provienen del coro de Así cantan los chicos, que compuso Guridi sobre un texto del homenajeado, y del Dies irae gregoriano.

            Aunque no faltan en la Fantasia española, reflejo de la moda parisina por las obras de ambiente español, el castizo uso de colores asociados a la música tradicional, castañuelas incluidas, Arámbarri no se atuvo estrictamente a la idea que se tenía en París del "aire español". Vuelve a poner de manifiesto su preferencia por aislar las melodías con los instrumentos de mayor lirismo (oboes en las maderas, cellos en las cuerdas), dando un tratamiento diferente a los motivos de color local provenientes de la tonadilla y de la seguidilla. El lirismo queda una vez mas patente en el intermedio de la zarzuela Viento Sur (1952) que recrea un episodio ocurrido en 1890: el desafío entre las traineras de Ondárroa y San Sebastián desemboca en la ruina del pueblo de Ondárroa debido a la afición a las apuestas. Se trata de un breve fragmento episódico de carácter dramático para una orquesta no muy amplia, formado por los principales temas de la zarzuela presentados por cuerdas y maderas primero como secciones y luego a través de instrumentos solistas, oboe y violín, en un diálogo cuya expresividad contenida contribuye a crear una atmósfera opresiva y dramática.

 

Santiago Gorostiza

 

Itxaro Mentxaka

 

Nacida en Lekeitio, Itxaro Mentxaka debuta en 1989 en el Liceo de Barcelona con el estreño de Cristóbal Colón de Leonardo Balada, a la que siguen Così fan tutte (Dorabella). Los Cuentos de Hoffmann (Niklausse) y Ana Bolena (Smeton), entre otras. Ha cantado en La Zarzuela de Madrid. La Maestranza de Sevilla y el Victoria Euzenla de San Sebastián, y en casi todos los grandes teatros españoles. Tanto en recital como en concierto, su repertorio comprende desde el barroco hasta la música contemporánea.

 

Orquesta Sinfónica de Bilbao

 

Fundada en 1922, la Orquesta Sinfónica de Bilbao realizó su primer concierto el 8 de marzo de ese año en el Teatro Arriaga bajo la batuta de Armand Marsick, a quien siguieron V. Golschmann, Jesús Arámbarri, Antoine de Bavier, Frühbeck de Burgos, Alberto Bolet, José Limantour, Pedro Pirfano, Urbano Ruiz Laorden y Theo Alcántara. Desde 1999 su director es Juan José Mena. Entre sus directores invitados han destacado Arbós, Sorozábal, Argenta, Markevitch, E. Halffter, García Asensio, etc., así como los compositores Maurice Ravel, Jesús Guridi, Cristobal Halffter, Jesús Arámbari, Carmelo Bernaola, Luis de Pablo y otros. Han actuado con la Orquesta Sinfónica de Bilbao solistas instrumentales como Arturo Rubinstein, Joaquín Achúcarro, Félix Ayo, Nicanor Zabaleta, Narciso Yepes y Alicia de Larrocha; solistas vocales como Victoria de los Ángeles, Montserrat Caballé, Plácido Domingo y Mario del Mónaco, y coros como el Orfeón Donostiarra, la Sociedad Coral de Bilbao, el Orfeón Pamplonés, los Coros de la ABAO, Andra Mari de Rentería, Easo, etc. Ha actuado en el Ciclo de Orquestas del Mundo, en Madrid, en la Exposición Universal de Lisboa, en el Festival Internacional de Santander, en la Quincena Musical Donostiarra y en el Festival de París.

 

Juan José Mena

 

Se formó inicialmente en la Escuela Superior de Música de Vitoria-Gasteiz, donde estudió armonía, composición e instrumentación con Carmelo Bernaola. Realizó sus estudios de dirección de Orquesta en el Real Conservatorio de Música de Madrid, con el maestro García Asensio, obteniendo el premio de honor. Mediante la beca “Guridi-Bernaola”, realizó sus estudios de dirección de orquesta en Alemania, asistiendo a cursos con el maestro S. Celibidache. En 1993 comenzó una estrecha relación con la Orquesta Sinfónica de Bilbao, siendo invitado a dirigir un gran numero de conciertos extraordinarios. En 1994 asumió la dirección de la Orquesta de Cámara “J. Guridi” y dirigió la Orquesta de Cámara de Irún y la Orquesta Sinfónica de Georgia. En 1999 fue nombrado director titular y artístico de la Orquesta Sinfónica de Bilbao. Ha sido galardonado, en el año 2000, con el Premio Ojo Crítico de Radio Nacional de España en la especialidad de música, por su imponente trayectoria musical.

 

 

 


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