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8.557342 - BALADA: Guernica / Symphony No. 4 / Zapata
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Leonardo Balada (b

Leonardo Balada (b. 1933)

Guernica • Sinfonía No. 4 • Homenajes a Casals y Sarasate

 

Nada tiene mayor influencia en un individuo que sus experiencias infantiles. Para un compositor si esas experiencias llevan el estímulo de alguna obra maestra, su potencial creativo se multiplica.

 

El mural de Pablo Picasso Guernica, reflejando el horror del bombardeo de esa indefensa población vasca durante la Guerra Civil Española (1936-39) y símbolo del pensamiento anti-bélico, fue para mí aquella obra maestra de referencia. Además, para muchos españoles de mi generación la pintura representaba también un símbolo de oposición hacia Franco quien había derrocado durante aquella contienda a la joven democracia del país. Picasso era nuestro héroe como también lo fueran Pau Casals, Luis Buñuel y tantos otros artistas e intelectuales que se exiliaron de España al acabar aquella trágica guerra. Componer Guernica era para mí imperativo. El recuerdo de mi infancia llorando y corriendo con mi familia hacia la estación del metro en Barcelona para cobijarnos de los bombardeos me acosaba ya por tres décadas. También era imperativo componer Guernica como agradecimiento y homenaje a Picasso y a tantos otros que desde su exilio ondeaban la bandera de la libertad. Picasso era mi héroe y a él le dediqué esa composición sinfónica. Cuando la primera grabación de esta obra salió a la luz, grabada en LP por la Louisville Orchestra, pensé en visitar al artista en el sur de Francia y hacerle entrega del disco. Camilo José Cela, con quien estaba yo en contacto a raíz de componer la cantata María Sabina con texto suyo, me ofreció una introducción asegurando que Picasso correspondería a mi obsequio con uno propio… una de sus pintura. Mi entusiasmo volaba por lo alto cuando decidí hacer tal visita durante el verano de 1972. Sin embargo no aconteció así, pues una circunstancia personal abortó el viaje y Picasso falleció algunos meses después jamás llegando a conocerle, una de las decepciones de mi vida.

 

Compuse Guernica en 1966 cuando la New Orleans Philharmonic convocó un concurso para dar lectura a obras orquestales no estrenadas. Los pronunciamientos en contra de la guerra del Vietnam a los que asistí en el “campus” de la universidad de Columbia en Nueva York constituyó otro estímulo para realizar mi proyecto. Infancia, Picasso y Vietnam se sintetizaron en mi persona y en el espacio de dos semanas concebí y escribí Guernica.

 

Estilísticamente, esa obra pertenece a un nuevo momento en mi producción que podría considerarse mi vanguardia. Anteriormente mi música deambulaba entorno al neo-clasicismo en un momento en que la música contemporánea en Nueva York se inscribía casi exclusivamente al serialismo técnico. Mi insatisfacción con esas circunstancias era casi obsesiva. Por un lado no quería seguir por el camino conservador. ¿Cómo podía yo ser conservador, hijo de una familia liberal catalana que ni siquiera estaba bautizado en un momento en que a todo recién nacido se le practicaba ese ritual? Por otro lado la música dodecafónica que escuchaba en aquellos días se me antojaba cerebral y aburrida. Consecuentemente me lancé a la búsqueda de algo que complaciera mi convicción estética: las artes plásticas en Nueva York se convirtieron en meta de referencia, y los conceptos visuales motivo de inspiración. Desde Rauschenberg a los “happenings” pasando por Salvador Dalí , con quien estaba yo colaborando en un proyecto, todo contribuyó a la formación de mi nueva estrategia sonora. Pensé en las técnicas vanguardistas como importantes pero secundarias a un pensamiento más mediterránea. Con buena dosis de arrogancia me decía a mí mismo “voy a poner estas técnicas a buen uso”. Así pues, con la brevedad de un relámpago mi estilo pasó del neoclásico-medieval Concierto para Guitarra y Orquesta n.1 (1965) a las abstracciones de Geometrías n.1 y de Guernica, ambas obras del 1966.

 

Ahora y durante una década mis composiciones eran abstractas, angulares, dramáticas con buena dosis de ritmo y texturas densas, llenas de pasión. Las obras sinfónicas de ese periodo como Steel Symphony, Sinfonía en Negro- Homenaje a Martin Luther King, las cantatas No-res y María Sabina se nutren de estas características.

 

En 1975 sentí la necesidad de una nueva aventura estilística. En este nuevo periodo aquellos sonidos abstractos vanguardistas formarán simbiosis con ideas étnicas y tradicionales. Ello conllevó críticas de quienes aseguraban que había sacrificado austeridad por confortabilidad. Con ello venían a decir que el uso de ideas folklóricas hace la obra fácil. Sin embargo estoy convencido de que no es así, siempre y cuando el elemento folklórico sea tratado dentro de un contexto fresco y distinto al convencional, cosa que en todo momento he tratado de hacer con las obras de ese periodo.

 

Homenaje a Sarasate y Homenaje a Casals son las primera obras correspondientes a este estilo, si bien Sinfonía en Negro(1968) en cierto modo ya se le había anticipado al mezclar ritmos negro-africanos con aquellas técnicas vanguardistas. Las otras dos composiciones en este CD, Symphony n. 4 - Lausanne y Zapata: Images for Orchestra hacen uso de motivos folklóricos suizos y mejicanos respectivamente. Sin embargo esa forma de hacer simbiótica no me ha impedido prescindir algunas veces del elemento étnico, dejando al descubierto lo abstracto como es el caso en Divertimentos(1991) para orquesta de cuerdas. No veo contradicción en esa dualidad siempre y cuando el compositor mantenga un común sello individual en todas sus obras.

 

Leonardo Balada

 

Guernica fue compuesta durante las últimas dos semanas del 1966 en Nueva York como protesta a las guerras y en homenaje a esa pintura. Está dedicada a Pablo Picasso autor de tal obra maestra. Si bien la obra no es programática, uno puede percatarse de los sonidos de la guerra, los gritos de la gente y la soledad de la devastación como parte de un total dramático. Su estreno tuvo lugar en 1967 interpretada por la New Orleans Philharmonic Orchestra dirigida por Werner Torkanowsky y consecuentemente fue grabada en disco por la Louisville Orchestra dirigida por Jorge Mester.

 

Homenaje a Sarasate viene a ser como una visión contemporánea del famoso Zapateado de Pablo de Sarasate, compositor y violinista español del siglo XI. La idea surgió en Balada después de contemplar la interpretación que Picasso hizo de las Meninas de Velazquez. Todo el mundo conoce el famoso cuadro, pero Picasso hizo su propia interpretación y en ella uno puede percibir las dos personalidades. Al comienzo, el ritmo de zapateado es escasamente perceptible. Sobre esta abstracción aparecen poco a poco fragmentos melódicos que aluden de forma distorsionada a la obra de Sarasate y que desaparecen para dar paso a nuevas ideas. Este procedimiento se repite varias veces con maneras atonales, aleatorias y con frecuentes armonias “clusters”. El ritmo de zapateado se enriquece con sonoridades orquestales hasta convertirse en un enorme “collage”.

 

Homenaje a Casals está basado en una melodía folklórica catalana, el canto de los pájaros que el gran violoncelista Pau Casals siempre interpretaba a la conclusión de sus conciertos. Los dos Homenajes representan una nueva dirección en la música de Balada en la que se establece una simbiosis entre tradición y vanguardia. En un artículo dedicado a Balada aparecido en el New York Times, el ensayista Peter E. Stone escribe:”...él vivió en Barcelona, antigua ciudad anfitriona de Gaudí y Picasso en donde viejas callejuelas desembocan en modernas avenidas...así pues su música...une lo antiguo y lo nuevo”.

 

Los Homenajes obtuvieron el premio Internacional de composición sinfónica Ciudad de Barcelona - 1976 y fueron estrenados por la Pittsburg Symphony Orchestra dirigida por Donald Johanos. El Homenaje a Sarasate lo grabó en disco la Louisville Orchestra dirigida por Jorge Mester. Los dos Homenajes están dedicados al padre del composito, ‘Pepito’.

 

La Sinfonía No. 4 - “Lausanne” (1992) forma parte de un conjunto de composiciones creadas por Balada durante su estilo étnico-vanguardista. La obra se desarrolla en un solo movimiento, y dentro de su exuberancia instrumental encontramos citas folklóricas suizas. La Lausanne Chamber Orchestra encargó la composición con motivo del 50 aniversario de su fundación y la estrenó en 1992 dirigida por Jesús López-Cobos, a quien está dedicada. El estreno americano lo realizó la Cincinnati Chamber Orchestra dirigida por Keith Lockhart.

 

Balada colaboró con su compatriota el pintor surrealista Salvador Dalí en Nueva York en 1960 y ello tuvo un inconsciente efecto en el compositor en aquellos años formativos. Esta influencia se evidenció varios años después, sobretodo en la composición de la ópera Zapata. Zapata: Imágenes para Orquesta (1987) está basada en esta ópera. En las Imágenes la influencia del surrealismo es especialmente evidente en el Vals. Esta danza atraviesa una serie de transformaciones que la llevan desde un pulso imperceptible al comienzo, a un vals vienés auténtico; a esto le sigue la superposición de dos valses distintos, de velocidad diferente. Finalmente esta tensión se ve culminada por la sugerencia de un tiroteo revolucionario. En el Vals, todos los temas son originales. Este no es el caso en la Marcha, la cual presenta una marcha militar. Aquí la melodía popular La Cucaracha es presentada gradualmente, pero tres himnos revolucionarios internacionales - la Marsellesa, la Internacional y el Himno de Riego - entran en juego constituyéndose en un gigantesco collage. La Elegía presenta un fragmento de la popular melodía mejicana Adelita en forma de ostinato con trompetas y trombones con sordina. Este movimiento está sacado directamente de la ópera trasfiriendo la línea cantada por Zapata al violoncelo solista y la de su moribundo hermano a las violas con sordina. El Baile de Bodas mezcla el popular Jarabe Tapatio con melodías originales. Una vez más, el fantasma surrealista es aparente en la forma en que el jarabe es distorsionado, quebrantado y yuxtapuesto. El estreno absoluto de esta composición fue a cargo de la Orquesta Nacional de España y el estreno americano por la Pittsburgh Symphony Orchestra.

 

Leonardo Balada

 

Nacido en Barcelona (22 septiembre 1933), Balada hizo sus estudios musicales en el Conservatorio del Liceu de Barcelona y la Juiliard School de Nueva York. Entre sus maestro de composición contamos a Vincent Percichetti y Aaron Copland. Desde 1970 es catedrático de composición en la universidad Carnegie Mellon en Pittsburg, EE.UU. En cuanto a su estilo se le considera pionero en la combinación de ideas folklóricas con técnicas de vanguardia, práctica muy frecuente en compositores actuales. Sus obras son interpretadas regularmente por las principales orquestas de América y Europa por solistas y directores de la más alto distinción. También ha recibido encargos de importantes instituciones de ambos lados del Atlántico. Ha compuesto en todos los géneros sinfónicos y líricos. Entre sus óperas figura Cristóbal Colón estrenada en el Gran Teatre del Liceu en Barcelona con José Carreras y Montserrat Caballé, atrayendo aclamación crítica internacional. En la actualidad está colaborando con el dramaturgo Fernando Arrabal en una ópera encargo del Teatro Real de Madrid. También ha recibido varios premios internacionales.


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