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8.557628 - ARRIAGA: String Quartets (Complete)
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Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826)
Tres Cuartetos para cuerda

Desde que a finales del siglo XIX fuera parcialmente recuperada y dada a conocer, la obra de Juan Crisóstomo de Arriaga no ha dejado de despertar la admiración del mundo musical y el reconocimiento de que la prematura desaparición del artista bilbaíno ha privado a la historia de la música no sólo de un genio individual sino posiblemente de un importante eslabón evolutivo.

Juan Crisóstomo de Arriaga nació en Bilbao el 27 de enero de 1806, empezando a ser conocido desde muy pronto en los ambientes musicales. Entre las primeras composiciones de que fue autor se encuentran el divertimento Nada y mucho, de 1817, la Obertura nonetto op. 1, para nueve instrumentos, y la ópera en dos actos Los esclavos felices, terminada en 1819 y estrenada en Bilbao con gran éxito en 1820. Ese mismo año compone el Tema variado en cuarteto op. 17 y La húngara, tema con variaciones para violín y bajo ad libitum. Marchó a París en 1821 cursando estudios de violín con Baillot y de composición con Fétis. Tuvo que trabajar infatigablemente, componiendo como repetidor de Fétis en las asignaturas de contrapunto y fuga y como ejecutante. De esta época de su vida en París nos queda la parte más importante de su producción: los Tres cuartetos para cuerda, varias escenas lírico-dramátícas como Agar, Erminia, etc., la Sinfonía a gran orquesta y los Tres estudios o caprichos para piano. El exceso de trabajo parece ser la causa probable de que se le detectara una afección en el pecho que acabaría con su vida en 1826.

Los tres cuartetos de Arriaga fueron escritos en París y publicados en una edición de 1824 con el nombre de Premier Livre de quatuors. Pueden calificarse como obras de madurez relativa, dada la temprana desaparición del compositor, y sorprenden por su excelente factura: riqueza melódica, enorme precisión técnica en el tratamiento contrapuntístico de las partes, y por una tendencia al alejamiento de los modelos establecidos, introduciendo innovaciones en la disposición de los movimientos y la estructura de los mismos, con una inventiva reveladora del genio precoz de su autor.

Cuatro tiempos componen el Cuarteto no 1 en re menor. El primero, Allegro, desarrolla un tema doliente, al que más tarde responde una segunda idea cuyo motivo está inspirado en una canción popular. Una larga frase de amplio giro melódico por parte del primer violín es la base del Adagio. El tercer movimiento es un Menuetto, en vez de scherzo, en cuyo trío suenan unos acordes en pizzicato como un acompañamiento guitarrístico. Una frase en adagio que reaparece inesperadamente antes de la conclusión final sirve de introducción al último movimiento Allegretto.

El Cuarteto no 2 en la mayor es el más tradicional de los tres en cuanto a la forma. Transcurre el Allegro en un ambiente de vitalidad y conversación entre los cuatro instrumentos, con una notable independencia y equilibrio entre las partes. El movimiento lento es sustituido por un Andante con variaciones, la última formada por un efecto de pizzicato. Después del Menuetto viene una sección a modo de cadencia, que vuelve a repetirse en el Allegro final después de la exposición.

El Cuarteto no 3 en mi bemol mayor es el más elaborado de los tres desde el punto de vista técnico: del unísono inicial en el Allegro pasamos al intercambio concertante de motivos entre instrumentos, con un interesante desarrollo de trazo modulante fuertemente expresivo. El segundo movimiento es una Pastorale en vez de Adagio, en varias secciones, con efectos descriptivos como el trémolo que imita una tormenta, llevando Arriaga el discurso temático a su máxima expresión en el último movimiento Presto agitato.

Santiago Gorostiza


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