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8.557633 - GURIDI: Piano Works
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Jesús Guridi (1886–1961)
Música para piano

Aunque fue posiblemente en el ámbito teatral y sinfónico donde consiguió sus mayores logros, no podía faltar en la producción musical de Jesús Guridi un espacio para una importante obra pianística que, aunque discontinua en el tiempo es fiel reflejo de su personal estilo, en el que tienen cabida desde la grandiosidad del drama lírico hasta los efectos más sutiles y en la que, como es habitual, la influencia de la música popular tiene un especial relieve.

Nace Jesús Guridi en Vitoria en 1886. Tras su presentación en los ambientes musicales de Bilbao se traslada en 1904 a estudiar a Paris, Lieja y Colonia, pasando a su regreso a dirigir a la Sociedad Coral de Bilbao para la cual escribió una amplia obra, cuyo núcleo principal son las colecciones de cantos populares vascos y una de sus obras maestras: Así cantan los chicos (1915) para coro y orquesta. Durante esos años se estrenan en Madrid la ópera Mirentxu (1915) y el poema sinfónico Una aventura de Don Quijote (1916). Durante la década de1910-1920 trabajó en la composición de la gran epopeya de la lírica vasca Amaya (1920). Dentro de este campo, en el género zarzuela, obtuvo uno de sus triunfos mas rotundos con El caserío (1926) al que siguieron otras obras como La meiga, La cautiva,etc..

Entre sus obras de mayor renombre internacional están las Diez melodías vascas (1941) exponente del mejor nacionalismo orquestal; la Sinfonía pirenaica (1946), el Homenaje a Walt Disney (1956) para piano y orquesta, el Cuarteto en la menor para instrumentos de arco (1950), Seis canciones castellanas (1943)... Además de destinar al órgano páginas valiosísimas como el Tríptico del Buen Pastor realizó numerosas partituras cinematográficas e ilustraciones para obras teatrales. Desempeñó la cátedra de Órgano del Conservatorio de Madrid del que fue director desde 1956 hasta su muerte. En los últimos años de su vida recibió numerosas distinciones hasta que murió en Madrid en 1961.

La obra para piano de Guridi abarca desde la breve pincelada personal hasta la gran fantasía para piano y orquesta. Su forma más habitual de trabajar consiste en agrupar en ciclos piezas de carácter independiente, basadas generalmente en melodías de raíz popular, ciñéndose a unos parámetros estilísticos muy concretos: austeridad general, cambios de lenguaje y atmósfera en función del carácter de la melodía original, poética, festiva o dramática.

El acercamiento a la canción popular presente en los Cantos populares vascos guarda ciertas similitudes con las colecciones de cantos para coro. Las líneas melódicas son casi vocales y el uso de fórmulas pianísticas como arpegios, acordes repetidos, cambios de registro, es restringido. El color armónico viene determinado por un lenguaje modal característico, esencialmente diatónico, en una reducida utilización del espacio sonoro. Rasgos similares presentan los Ocho apuntes: procedimientos imitativos a dos voces y armonizaciones propias de la música de tecla del siglo XVIII, con toques expresivos e impresionistas como la imitación del ruido del agua partiendo de un nota inicial y su extensión en intervalos y figuraciones rápidas recorriendo varios registros. La modalidad menor confiere una expresión melancólica a las Tres piezas breves, escritas como una única forma ternaria por la similitud formal y rítmica entre la primera y la tercera.

Aunque en menor medida, Guridi también se ocupó de temas procedentes no sólo del mundo de la música vasca sino también de la canción española como en las Danzas viejas, comentarios musicales sobre versos de Victor Espinós, y una serie de piezas de ambiente diverso, con destino a la música escénica, como el Vals de Mirentxu.

Tanto Vasconia como el Lamento e Imprecación de Agar constituyen una buena muestra de la evolución estilística del compositor, representando sin duda una etapa mas avanzada, de mayor refinamiento. Hay un mayor trabajo tímbrico y dinámico, así como sobre la densidad armónica y sonora, acompañamientos más elaborados y mayor fantasía en el desarrollo formal, dejando entrever por momentos el aliento sinfónico del compositor. La teatralidad y el uso de elementos arcaizantes está presente en la recreación de la escena bíblica de Agar en el desierto: recitativo de carácter monódico como una visión borrosa, seguida de una sección central con desarrollo del tema en forma modulante progresiva con reexposición posterior del tema.

Santiago Gorostiza


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