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8.559048 - STRONG: Roi Arthur (Le) / Die Nacht
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GEORGE TEMPLETON STRONG (1856-1948)

La magnífica suite Die Nacht, imperdonablemente relegada en el repertorio moderno, fue escrita durante el verano de 1913 y estrenada por Ernest Ansermet, con la Orquesta del Kursaal, en Montreux, el 27 de noviembre de 1913 en un concierto vespertino con obras de Beethoven, Mozart, Weber y Wagner. Al año siguiente, el 9 de marzo, Carl Ehrenberg, a quien está dedicada la partitura, la interpretó en Lausana, donde vivía Strong, dirigiendo la Société de l'Orchestre de dicha ciudad. El propio compositor participó en la ocasión tocando la trompa. La primera interpretación americana corrió a cargo de Arturo Toscanini dirigiendo la Orquesta de la NBC en 1939. Strong, que escuchó la transmisión radiofónica, parece que aprobó con entusiasmo la versión. La suite, subtitulada Cuatro poemas sinfónicos para orquesta, es quizá la obra más característica de Strong, en tanto revela el amor del compositor por las miniaturas y las piezas características, diseñadas en una modesta apariencia sinfónica pero compuestas para gran orquesta. La suite presenta diferentes aspectos de la atmósfera nocturna desde un punto de vista romántico, como una lírica contemplación de la naturaleza en el primer y segundo movimientos o como una evocación de lo real (segundo movimiento) o lo irreal (cuarto movimiento), prueba todo ello de inspiración poética. En la primera parte, Crepúsculo, en mi bemol, una apacible melodía de la cuerda es gradualmente llevada a un clímax que envuelve a todas las fuerzas orquestales, sugiriendo un momento de desesperación o tragedia y retornando a la serenidad. Con su melodía de carácter casi mahleriano, esta pieza puede ser considerada como el Adagietto de Strong, aunque el más famoso de Mahler restringe las fuerzas orquestales a cuerdas y arpa. La Marcha de batalla de los campesinos, en sol mayor, es un homenaje a Joachim Raff, algunas de cuyas marchas de sus sinfonías fueron muy populares en su tiempo. De hecho, la pieza de Strong recuerda fuertemente la Marcha de Leonora de la Quinta Sinfonía de Raff, con la interesante novedad de que Strong acelera el paso, sugiriendo campesinos que corren a la batalla con extremo fanatismo o que se han quedado dormidos. Un Trio, que se abre con una melancólica melodía a cargo de la trompa, conduce a una solemne, aunque todavía misteriosa, variación del tema de marcha, creciendo en ímpetu y terminando en la recapitulación hasta que la marcha de los campesinos desaparece en la noche. En el viejo bosque, en re menor, es otra muy lírica pieza en la que predomina la sección de cuerdas, dejándose ver en la sección central a través de elaborados susurros y partes a solo entre once secciones subdivididas. Como en los demás movimientos de la suite, la música va a morir de nuevo en la noche. En la partitura de El despertar de los espíritus del bosque, Strong incluye un poema propio:

¡Oh cómo amo los rumores

De kobolds, gnomos, hadas, elfos-

Esos pequeños inmortales triunfantes!

Un verde gnomo, suspirando su mal de amores,

Era saludado con risa de hada-

De elfo, risa burlona.

Cuando de la lejanía llegó la llamada.

Una errante trompa de caza,

¡Y todos los espíritus se desvanecieron!

En esta pieza en claves cambiantes escuchamos a las hadas de Mendelssohn reunirse con la reina Mab de Berlioz para encontrarse con alguna de las valquirias wagnerianas. La atmósfera cambia del más profundo y silencioso misterio a un arrebatado tumulto orgiástico hasta que la llamada del cazador conduce a los espíritus a una danza más tranquila, más humana, terminando en una carcajada grotesca antes de retornar al primer ambiente de orgía. La pesadilla se apaga en la oscuridad probablemente con el primer vislumbre de la luz del día.

El extenso poema sinfónico para gran orquesta El rey Arturo es el único homenaje evidente de Strong a Richard Strauss, pero está tan bien escrito, es tal su impacto y tan predominante la impronta del estilo de Strong –dicho sea de paso, la segunda sección no tiene nada de straussiana- que uno casi olvida su procedencia estilística. Más aún, el compositor crea muchos episodios en los que armonía y disonancia –su "pimienta de cayena"- la enriquecen más y la orquestación llega a ser más realista y más cruel. Sin embargo, podemos considerar, casi con certeza, esta pieza como la Heldenleben particular de Strong. El manuscrito indica como fecha 1916, pero aparentemente la composición comenzó hacia 1890-1891, inmediatamente después de completar la igualmente ambiciosa Sinfonía n° 2 "Sintram". A diferencia de Strauss, a quien le gustaba asignar subtítulos a cada uno de los movimientos o secciones de sus poemas sinfónicos, Strong lo evitó, pero sintió la necesidad de acompañar la partitura con un largo y detallado análisis temático, lo que puede ser útil para los especialistas o los estudiantes pero demasiado prolijo, sin duda, para una audiencia normal. Tres breves citas de Tennyson aparecen, además, entre la música de la primera mitad de la partitura, revelando que ahí había encontrado el compositor su fuente de inspiración. El análisis temático completo, traducido y revisado por el lingüista y musicólogo suizo Robert Godet, amigo del compositor, se reproduce como prólogo en la edición impresa de la partitura. Es interesante notar que otros compositores de la época de Strong se inspiraron en las historias de la Tabla Redonda narradas por Sir Thomas Malory in 1470 en Le Morte Darthur, y tomadas por Tennyson para sus Idylls of the King en 1859, seguidos diez años después en The Holy Grail. La primera obra musical inspirada en estas leyendas fue probablemente la semiópera de Henry Purcell, compuesta en 1691, King Arthur. Edward MacDowell había escrito su poema sinfónico Lancelot and Elaine en 1888, y se lo dedicó a Strong. En ópera, junto a Parsifal y Lohengrin de Wagner, encontramos, entre otras, Merlín (1898), de Isaac Albéniz, y Merlín, de Karl Goldmark (1886). La escuela francesa ofrece obras como la magnífica ópera Le Roi Arthus (1894) y el poema sinfónico Viviane (1882), los dos de Ernest Chausson. En el siglo XX, compositores como Arnold Bax y Willem Pjiper se han inspirado también en las leyendas bretonas de la Tabla Redonda. Le Roi Arthur está construida como una sinfonía en tres movimientos encadenados, el tercero de los cuales aparece como un Scherzo y Finale. El primer movimiento comienza con una introducción lenta, en la que los temas de Arthur y Mordred representan las fuerzas antagónicas de Dios y el diablo. En la primera sección, de atmósfera ampliamente heroica,(Andante-Allegro), se describe la juventud del Rey Arturo bajo la guía de Merlín y la aparición de Excalibur, la espada mágica, a la que sigue la misión de Arturo como hombre maduro y rey y la institución de los caballeros de la Tabla Redonda. Ginebra, la esposa de Arturo, su amor adúltero por Lanzarote, descubierto y denunciado por Mordred, y la huída de aquella, conforman el material musical de la segunda parte de esta sección. El breve Adagio que le sigue representa la soledad de Arturo, añorante de su felicidad, y su desesperación, interrumpida por la correspondiente rabia y el deseo imperioso de vengarse de Mordred, a quien considera el causante de su ruina. El Finale, conteniendo indicaciones de tempo como Allegro agitato, Allegro guerriero y Eroico, puede ser subdividido en dos episodios, el primero de los cuales representa a Arturo persiguiendo a Mordred después de retarle en desafío y el combate entre los dos enemigos mortales en el que Mordred morirá atravesado por la espada mágica y Arturo caerá mortalmente herido. El segundo es en realidad una coda, marcada Solennemente e funebre, describiendo el cuerpo de Arturo llevado a su tumba en un barco. Las reminiscencias temáticas de su juventud y de su perdido amor por Ginebra y por Lanzarote se escuchan sobre el murmullo de las cuerdas, extinguiéndose en una música de extrema belleza y serenidad después de media hora de atmósfera melancólica, drama y lucha. Como en su Sinfonía n°2 "Sintram", Strong estaba obsesionado por la traducción musical del conflicto entre Dios y el diablo, un tema favorito de alguno de sus predecesores, compositores de sinfonías dotadas de un programa romántico y heroico, el Liszt de la Sinfonía Fausto, el Berlioz de Harold en Italie, el Chaikovski de Manfred, el Sibelius de Kullervo, el Bartók de Kossuth y el Glière de Il'ya Muromets. Tanto en la Seguanda Sinfonía como en Le Roi Arthur, el héroe representado en la música debe resistir terribles experiencias antes de conseguir el triunfo o sucumbir: el compositor concentra su esfuerzo en el análisis y la descripción de la lucha del ser humano por la vida en una sociedad de enemigos y traidores. La vida privada de Strong difícilmente pudo ser tan trágica pero puede presumirse que tuvo alguna razón para identificarse a sí mismo con Arturo o Sintram. Su carácter directo, enérgico e inflexible ha sido recordado por muchos de sus amigos y puede comprobarse en sus cartas. La primera interpretación de Le Roi Arthur tuvo lugar en el Victoria Hall de Ginebra el 12 de enero de 1918, bajo la batuta de Ernest Ansermet, a quien está dedicada la obra, dirigiendo el conjunto que unos meses después llegaría a ser oficialmente la célebre Orquesta de la Suisse Romande. Los mismos orquesta y director volverían a interpretar la obra en el Casino de Montreux el 7 de marzo de 1920.

Die Nacht (Vier kleine symphonische Dichtungen, 1913)

The Night (Four little symphonic poems)

1. Beim Sonnenuntergang ('At Sunset')

2. Kriegsmarsch der Bauern ('Peasants’ Battle-March')

3. Im tiefen Wald ('In the Old Forest')

4. Das Erwachen der Waldgeister ('The Awakening of the Forest-Spirits')

Le Roi Arthur (Poème symphonique, 1916)

King Arthur (Symphonic poem)

5. Non troppo allegro - Andante - Allegro

6. Adagio - Andante

7. Allegro - Solennemente e funebre

Una conclusión personal

Ernest Ansermet, a quien conocí en 1967, fue la única persona que me hizo mención del nombre de George Templeton Strong. En aquella época, este gran director, a quien yo admiraba como músico y como persona inteligente y culta, me había animado a llegar a ser director de orquesta con, definitivamente, más entusiasmo que el que yo mismo hubiera puesto en convencerme. De hecho, yo nunca creí que un día pudiera subirme a un podio. Mi principal interés en aquel tiempo era luchar por mi futuro musical y estudiar partituras del repertorio habitual. Poco a poco comencé a sentir un interés especial por el repertorio olvidado y desconocido y es así como, finalmente, llegué a hacerme yo mismo un director de orquesta.

Hace veinte años, un amigo alemán me envió una copia de la interpretación radiofónica de Toscanini de Die Nacht, que, por cierto, no ha influenciado mi propia interpretación de la obra. Me enamoré inmediatamente de la pieza y hace unos cinco años, después de que un amigo me proporcionara desde Ginebra una buena cantidad de partituras y material orquestal de Strong, parecía que el destino hubiera querido que mi objetivo fuese el de ser un casi inevitable promotor de su obra. La profecía de Ansermet se cumplió, y quién hubiera pensado que yo me permitiría dirigir las mismas piezas que habían sido promovidas por uno de mis primeros "descubridores". Mi grabación de la Sinfonía n°2 "Sintram" de Strong (Naxos 8.559018) fue el exitoso comienzo del proyecto de una serie dedicada a G.T.Strong que pronto irá seguida de una grabación de sus tres suites orquestales y su poema sinfónico Undine. Espero ser capaz de seguir este proyecto a pesar de la presente situación de la industria fonográfica. Finalmente, pero no menos importante, puedo considerarme extremadamente feliz por haber encontrado un patrocinador y una compañía que ayuden a la culminación de este proyecto disgográfico que ha madurado lentamente y a través de distintas circunstancias afortunadas. Dedico este disco a la memoria del gran Ernest Ansermet, del que no deja de sorprenderme que no se aventurara a perpetuar ni una sola nota de la música de Strong en los discos.

Adriano

Edición: Keith Anderson

Traducción: Rafael Suñén


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