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8.570026 - TURINA, J.: Piano Music, Vol. 4 (Maso) - Ninerias / Miniaturas / Jardins d'enfants
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Joaquín Turina (1882-1949)
Niñerías • Miniaturas • Jardín de niños (Jardins d'enfants)

 

El universo infantil, la “patria de artista” reivindicada por el poeta, ha sido recurrido como motivo inspirador por innumerables compositores. Bach, Bartók, Chaikovski, Debussy, Prokófiev o Schumann, por citar sólo unos pocos nombres, son algunos de los muchos músicos que han tornado su mirada creativa al mundo de los niños. También el sevillano Joaquín Turina ha acudido a los paisajes infantiles de su memoria para adentrarse, sin abandonar su bien conocido costumbrismo descriptivo, en el imaginativo mundo de los niños. Breves y tiernos paisajes sonoros que en ocasiones recuperan su propia infancia andaluza, mientras que en otras se actualizan con su realidad inmediata, que no es otra que la de sus propios hijos jugueteando por un patio o entre las calles o plazuelas de alguna ciudad casi siempre indeterminada, pero probablemente andaluza.

Como “diversión o juego, de niños o propia de ellos” define la Real Academia Española de la Lengua la palabra “niñería”. Bajo esta españolísima palabra Turina agrupa en dos suites de ocho números cada uno un conjunto de pequeñas páginas que a modo de retratos apenas abocetados configuran un fresco de singular frescura y color. Los títulos siempre en francés responden a la moda del momento, pero también al hecho de que ambas series fueran publicadas por primera vez en París, por Salabert. También al enorme peso que lo francés ejerció sobre la personalidad y la música de Turina, quien vivió y se formó en la capital gala entre 1905 y 1913, y en donde tuvo ocasión de estudiar piano con el famoso virtuoso Maurice Moszkowski y composición con Vincent d'Indy en la Schola Cantorum.

La primera serie de Niñerías fue compuesta entre el 24 de febrero y el 30 de marzo de 1919, y publicada sólo un año después en Paris. La colección, que figura dedicada “a mis queridos hijos Joaquín, María y Conchita”, se tituló inicialmente “Álbum para niños”, como las famosas colecciones de Schumann y Chaikovski. Turina, fino compositor y buen conocedor del teclado –fue un más que aceptable pianista- repliega su lenguaje a una sencilla forma desnuda de cualquier intención retórica, pero sin renunciar a un virtuosismo equiparable a otras páginas destinadas al reino de los adultos. Particular interés tiene el habilidoso uso de muy conocidos temas populares infantiles españoles, algo especialmente remarcable en el número que cierra la serie, Jeux, que incluye la famosa cancioncilla Dónde están las llaves, matarile, rile, ron chimpón y el no menos familiar tema Porque es un chico excelente.

La segunda serie de Niñerías data de 1930 y sus ocho páginas se escucharon por primera vez en público en París, en la Salle Gaveau, interpretadas el 23 de marzo de 1933 por Stanislaw Niedzielsky. En esta ocasión, la destinataria única de la colección es su hija Conchita, nacida en 1917. Y, como en la primera serie, la constante andaluza es patrón y guía. Como también lo es su costumbrismo y el decidido aliento romántico que contagia sus ocho números, cuyos títulos son suficientemente explícitos.

También son ocho las breves piezas que integran Miniaturas, colección que data de 1929 y fue publicada en 1930 por la editorial Schott, en Maguncia, con dedicatoria a “Madame Parturière de Medina”. Rigurosamente contemporáneas de obras como la Sonata para violín y piano en re menor o Ráfaga, opus 53, para guitarra, en estas ocho miniaturas Turina se aleja por momentos del modelo andalucista –salvo en ‘Fiesta'- para acercarse al mundo brumoso y sugerido de Debussy, el autor de Children's Corner. Las posibilidades instrumentales de estas pequeñas delicias pianísticas fueron explotadas por Wolfgang Schumann y Jürgen Wolf, quienes efectuaron sendas orquestaciones. Incluso existe un curioso arreglo para banda, firmado por John Krance.

Jordi Maso cierra este cuarto volumen de su creciente discografía turinesca con Jardins d'enfants, opus 63, cuyas ocho páginas datan de 1931 y el compositor dedica a su hija Obdulia, nacida en Madrid, en 1921. Esbozos, apuntes casi sin desarrollo, que recrean un mundo de ternura y ensoñación, pero también pimpante y cargado de humor, como ocurre en la marcha que abre el cuaderno. La dulzura se apodera del ambiente en L'enfant s'endort, mientras que los aires andalucista tan propios de Turina se adueñan de la tercera página, Boîte à musique. Es el admirado Debussy quien subyace en la brumosa Cloches ”.

El más característico Turina reaparece en Petite danse, pero pronto se desvanece en ‘Petite fugue', página que bien podría haber firmado su maestro Vincent d'Indy. Bastante más original – e inaudita en el piano de Turina - es Jeux sur la plage. Desde el primer compás, con ese largo glissando ascendente que parece imitar la sonoridad del arpa, el compositor sevillano revela un lenguaje diferente, casi experimental, subrayado por la figuración punteada sobre lo que se expande una breve melodía que no llega a consolidarse. Como clausura, Turina reserva un solemne episodio en el que destaca la expresiva sección central. A modo de curiosidad, cabe apuntar que existe una orquestación de a Jürgen Wolf, quien en 1976 instrumentó la serie, salvo los números 5 y 8 ( Petite danse y Final ).

© Justo Romero

 


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