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8.570370 - TURINA, J.: Piano Music, Vol. 5 (Maso) - Cuentos de Espana / Recuerdos de la antigua Espana / Siluetas
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Joaquín Turina (1882–1949)
Cuentos de España • Recuerdos de la antigua España • Siluetas

 

España, la vieja y “nueva” España, es el centro de gravedad de este quinto compacto de la magna integral de la obra pianística de Joaquín Turina que Jordi Masó y Naxos emprendieron hace ya algunos años. Un detallado recorrido musical por la geografía del país natal de Turina, teñido de ese toque inconfundible, de esas armonías, modulaciones y ritmos que distinguen la creación del compositor sevillano, calificado por Leigh Henry, en el London Musical Times de septiembre de 1919, como “un impresionista musical de fina sensibilidad, espiritual y musicalmente”.

Formado en Madrid y en el París de la Schola Cantorum de Vincent d’Indy, la España de Turina es pintoresca y costumbrista, sí, pero en su mirada descriptiva también habitan los mitos y leyendas. Frente a los retratos concretos de ciudades y paisajes urbanos que contienen las cuatro colecciones que integran este disco, el compositor sevillano también fantasea con mitos como Don Juan o “la eterna” Carmen, o con la ilusión de un pasado que acaso sólo existió en la imaginación del artista.

La primera serie de Contes d´Espagne fue compuesta entre julio y septiembre de 1918, durante el veraneo de Turina en su Andalucía natal. Siete “estampas” o impresiones que corresponden a lugares visitados recientemente por el compositor, quien estrenó este “opus 20” en noviembre de ese mismo año de 1918, en el curso de un recital ofrecido en la Sociedad Filarmónica de Málaga.

Es interesante reproducir aquí las palabras que Jordi Masó dirigió al autor de estas líneas cuando le habló del proyecto de este nuevo disco turinesco: “La primera serie de Contes d´Espagne me parece otra de esas espléndidas obras de Turina a reivindicar; una suite muy sólida, con temas que reaparecen cíclicamente en cada movimiento, siempre variados aunque reconocibles. Una estructura cíclica que otorga gran unidad al conjunto de las siete piezas”.

Este sentido unitario también lo destacó Turina en las cuartillas que redactó para el estreno. “Al escribir los Cuentos de España”, anota, “es con idea de hacer una mezcla de impresiones de sitios y paisajes, uniéndola a una historia o acción”. Turina detalla cada una de las siete páginas, que considera como fruto de la percepción de un “poeta” que recorre España. Salamanca, Logroño, Valencia, Murcia, Málaga, Granada, Barcelona (“Rompeolas”) son las ciudades en las que recala el oyente durante tan descriptivo viaje musical.

Diez años después, en 1928, aborda un segundo cuaderno de Contes d´Espagne, que concluye en 1929 y publica bajo un opus 47 que lo emplaza entre las obras de plenitud, junto a Evocaciones opus 46 y Souvenirs de l´Ancienne Espagne, que también figura en este compacto. Turina dedica el nuevo cuaderno a la esposa del músico Jacques Lerolle. Se estrenó el 18 de enero de 1930, cuando el pianista polaco Stanisław Niedzielski lo presentó en el Teatro de la Comedia de Madrid.

Si en el primer cuaderno de Contes d´Espagne la mirada turinesca se expande de Norte a Sur y de Este a Oeste de la geografía española, aquí se centra y ciñe a su Andalucía natal: Córdoba y la famosa mezquita; la manzanilla—el delicioso vino sanluqueño, que, por supuesto, nada tiene que ver con la infusión que en español recibe el mismo nombre—, y la evocación morisca son los centros de gravedad de esta “historia en siete cuadros”, por utilizar las palabras con que Turina denominaba esta segunda colección de cuentos. La escritura pianística, limpia y conocedora, se recrea en la entraña popular andaluza sin dobleces ni vacuas pretensiones. Impresiones directas y desalambicadas. Sugestiones en las que el compositor recrea la inspiración en el universo de su más próximo entorno vital.

Contemporáneos al segundo cuaderno de Contes d’Espagne son los Souvenirs de l´Ancienne Espagne opus 48, fechados en junio de 1929 y cuyo número de opus es inmediatamente posterior. Aquí, Turina deja volar su imaginación a la fantasía literaria. Carmen—que no es la de Bizet, aunque el músico juegue al equívoco al poner como segundo número una habanera que tampoco tiene nada que ver con la de la famosa ópera—, y Don Juan, que recuerda más al romántico de Zorrilla que al mozartiano, son coprotagonistas de estos cinco recuerdos, dedicados a aquel gran maestro del piano español que fue el catalán Frank Marshall.

El interés de Turina por estos recuerdos de la vieja España se pone de manifiesto en una carta que el 23 de junio de 1929, dirige a su amigo, el compositor y guitarrista Ángel Barrios, en la que le dice estar trabajando “en una instrumentación para gran orquesta”. Nunca más se volvió a hablar del asunto, y lo único que quedan son las orquestaciones de la ‘Habanera’ y de la ‘Estudiantina’ realizadas para las orquestinas que actuaban en los cinematógrafos, y una transcripción del propio Turina para cuarteto de laúdes, exenta del tercer número, ‘Don Juan’. Esta versión, de 1930, se estrenó en la Sala Gaveau, de París, interpretada por el famoso Cuarteto de Laúdes Aguilar el 4 de junio de 1932.

Silhouettes opus 70 data de 1931. Turina la denominó “suite para piano” y la dedicó a su hija María. Segovia y su famoso acueducto romano, la Torre de la Vela de Granada, la Puerta del Sol de Toledo, la turística Torre del Oro de Sevilla –la ciudad natal del compositor- y el faro de la milenaria Cádiz son las siluetas reflejadas en esta suite cargada de evocaciones y de momentos de enigmática belleza, como ‘L’Aqueduc’, la página que precisamente la abre.

 

© Justo Romero


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