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8.570420 - PALOMO: Cantos del alma / Sinfonia a Granada
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Lorenzo Palomo
Cantos del alma

 

En septiembre del año 2000 dirigió Jesús López Cobos en Cincinnati (USA) mi suite concertante para guitarra y orquesta Nocturnos de Andalucía con Pepe Romero de solista y la Orquesta Sinfónica de Cincinnati. Durante los días de ensayos que precedieron al concierto el maestro y yo acordamos que yo compondría una obra cuyo estreno mundial sería dirigido por él. Le pedí me sugiriera el tipo de obra que sería de su agrado y se le ocurrió algo que me atrajo instantaneamente: una composición para soprano, clarinete y orquesta. La combinación soprano y clarinete revivió en mí la fascinación que sentí la primera vez que escuché el “Lied” de Schubert El pastor en la roca. La naturaleza del proyecto me sugería algo lírico, sugestivo, una obra en que la voz, el clarinete y la orquesta se fundieran en un diálogo poético, íntimo e idílico. Para ello no dudé en escoger cuatro poemas de Juan Ramón Jiménez, cuyo lenguaje tanta ternura y belleza posee. Así nacieron mis Cantos del alma.

¡Pájaro del agua! describe la total fascinación que siente un alma joven al escuchar los bellos sonidos de ese pájaro del agua.

En el canto-danza de caracter sefardí Tientos de la alborada (cuyo poema el poeta titula Desnudos) dos almas se “tientan” y reprochan la eterna espera: “¡Hoy! te diré yo ... y tú me dirás, huyendo: ¡Mañana!

La Serenata antillana ofrece un pequeño homenaje a Zenobia Camprubí, la que fuera esposa del poeta Juan Ramón Jiménez. La familia de Zenobia provenía de Puerto Rico, “la isla de la simpatía”, como solía llamarla el poeta, y, sin duda, la simpatía de esa isla unió siempre a la pareja. El alma de Zenobia nos sugiere ritmos, cadencias ... sensualidad de noches antillanas. Viaje a la luz es la transición a la esfera celeste donde jóvenes almas se recrean y juegan en la antesala de los “palacios blancos”.

Los palacios blancos está basado en el poema “¡Silencio!”, donde la ternura del alma del poeta alcanza límites que sin duda muy pocos poetas pudieron alcanzar. El tenue ropaje orquestal acompaña el canto lírico y plañidero de la voz y el clarinete solista, llorando la muerte de un ángel.


Sinfonía a Granada

Granada ha fascinado e inspirado a innumerables artistas, poetas, pintores, músicos de todas las razas y nacionalidades. Granada es la eterna musa, la amada por todos. Por esa razón, al encomendarme la Diputación de Granada la composición de una obra musical dedicada a su provincia, no solo me ha honrado inmensamente sino también me ha brindado la oportunidad de realizar uno de lo sueños de mi vida.

El ofrecimiento de la Diputación llevaba un mensaje claro y muy especial. No se trataba de componer una obra como un nuevo piropo dedicado a la bella ciudad y su provincia. Los deseos de la Diputación en este empeño quedaron bien claros en su escrito: “Una composición musical que contribuya a establecer lazos de unión y hermandad entre las gentes de los diferentes territorios de nuestra provincia y aglutine en sus notas la variada y rica diversidad geográfica y cultural que nos caracteriza.”

La consigna tiene un mensaje de trascendencia que va mucho más allá de simplemente cantar una vez más la belleza de la Ciudad de los Cármenes y su provincia. El gran poeta granadino Luis García Montero ha escrito unos poemas maravillosos que han sido una verdadera fuente de inspiración para mí al componer la Sinfonía a Granada.

Alguien me preguntará qué ha originado el título Sinfonía a Granada. Es muy sencillo. La obra encomendada por la Diputación de Granada ne se podía llamar de otra manera. Visto a la inversa, Granada en sí nos ofrece una sinfonía. Granada es una sinfonía de sueños, de fuentes, de colores ...

En esta composición he incluido una voz de soprano y la guitarra, dado el profundo arraigo que este instrumento tiene en la vida y cultura de Andalucía. Como lenguaje musical me he mantenido fiel a lo más genuino de la música andaluza, introduciendo con frecuencia melismas arábigos y hebráicos y cadencias enraizadas en el flamenco.

La Sinfonía a Granada se compone de cinco movimientos o escenas:

I. “... paisajes con fábricas de sueños.”
Con fondo de guitarra y ritmo de bulerías cortadas de la orquesta, una voz nos narra el diverso caleidoscopio de cuanto la ciudad en sí encierra en su historia, en sus amaneceres, en sus tardes violetas, en su canto, en sus colores, en sus luces, en sus paisajes con fábricas de sueños que nos llevan fascinados a sentir “el amor a Granada”.

II. “Subiendo a la Alhambra”
Como en un ensueño “subiremos al Palacio”. El perlear de la guitarra nos invita “a escuchar la voz del agua”. Suena el arpa, suena el canto. La escena se ilumina.

Subiremos a encender
la luz de la madrugada.”

III. “La tierra y el mar”
El vívido ritmo de bulerías resuena en el campo y en el mar de Granada. Campesinos y marineros cuentan sus cuitas y sus endechas. En una taberna lejana se oye una voz dolida y una guitarra:

El tiempo rueda
entre lo que se pierde,
pero se queda.”

IV. “Danza del Sacromonte”
Hace un par de años paseaba yo por la noche en compañia del gran cantaor Enrique Morente y otros amigos por las callejuelas del Sacromonte. Una gitana salió de una cueva, a una cierta distancia de nosotros. Era muy esbelta, tenía el pelo largo y llevaba una guitarra. Aun resuena en mis oídos el taconeo de sus zapatos bien altos. Su silueta, iluminada por la luna en el fondo, resaltaba maravillosamente en la noche. Esta escena me fascinó. Aunque la Sinfonía a Granada la he dedicado a la Diputación de Granada, aquella escena me ha inspirado la Danza del Sacromonte que la dedico también a todos esos bailaores y bailaoras, cantaores y cantaoras del Sacromonte cuyos nombres nunca llegarán a ser conocidos y que tanto contribuyen al mundo del flamenco y a la vida musical de Granada

V. “Cielo pintado de nieve”
El canto calmo y sereno nos lleva a la quietud de Sierra Nevada. Las nieves nos acercan al cielo de Granada.


Lorenzo Palomo


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