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8.570744 - MONTSALVATGE, X.: Piano Music, Vol. 1 (Maso) - 3 Impromptus / 3 Divertimentos / Sonatina para Yvette / Recondita Armonia
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Xavier Montsalvatge (1912–2002)
Obras para piano • 1

 

Xavier Montsalvatge (Girona 1912–Barcelona 2002) es uno de los compositores catalanes más importantes del siglo XX. Estudió en el Conservatorio de Barcelona con Francesc Costa (violín) y composición con Lluís Millet, Enric Morera y Jaume Pahissa. Sus 5 Canciones negras lanzaron su carrera internacionalmente e inició una brillante trayectoria como compositor, cultivando todos los géneros y viendo sus obras estrenadas por algunos de los solistas más destacados de la época (Alicia de Larrocha, Henryk Szeryng, Jean Pierre Rampal, Victoria de los Ángeles, Narciso Yepes, Nicanor Zabaleta, entre otros).

Compuestos en 1933, Tres Impromptus fue la primera obra escrita por Montsalvatge cuando todavía estudiaba con Enric Morera en el Conservatorio. Las tres piezas no podían estar más alejadas del lenguaje “wagneriano” que inculcaba Morera a sus alumnos (y por esa razón Montsalvatge nunca llegó a mostrar la obra a su maestro): sus preferencias se inclinaban ya hacia la música francesa, y si el primer Impromptu muestra la influencia de Debussy, en el segundo son muy evidentes los ecos del Satie de las Gymnopédies. Los Tres Impromptus fueron galardonados con el primer premio en el XII Concurso de Composición Concepció Rabell 1932–33, y con el dinero del premio el joven compositor pudo realizar su primer viaje a París. Durante muchos años Montsalvatge dio la obra por perdida, aunque parece que nunca lo lamentó (“creo recordar que era una música muy floja”, escribió, “de un manierismo afrancesado bastante inocente”). Redescubierta la partitura, fue finalmente publicada en el año 2008.

Montsalvatge fue un gran amante de la música coreográfica, y en sus primeros años como compositor escribió música para más de una veintena de ballets. La Siciliana formaba parte de un ballet encargado por el Coronel de Basil, director del Ballet de Montecarlo, que fue compuesto en el año 1940, aunque nunca llegaría a estrenarse. La versión para piano fue escrita casi medio siglo más tarde y la dedicó al pianista español Joaquín Achúcarro.

Una de las primeras obras que dieron a conocer al compositor fueron los 3 Divertimentos sobre temas de autores olvidados de 1941, reflejo de la fascinación de Montsalvatge por la música de “Les Six”, en particular por Darius Milhaud y sus experimentos politonales. En las tres piezas—un Chotis, una Habanera y un Vals-Jota—el compositor utilizó melodías que había oído tocar a músicos ambulantes (melodías tan populares que ya nadie conoce el nombre de sus autores, de ahí el grotesco título de la obra). El segundo divertimento significó la primera aproximación de Montsalvatge a los ritmos “antillanos”, que en el año 1946 darían como fruto su obra más celebrada: las “5 canciones negras”.

Un año después, en 1942, compuso Ritmes. El compositor guardaba un especial afecto por esta pieza por ser la primera de sus obras que escuchó interpretar en el Palau de la Música de Barcelona (la estrenó la pianista Maria Canals el 10 de noviembre de 1942). Montsalvatge volvió aquí a recurrir a los ritmos latino-americanos, aunque también es patente la influencia del jazz— especialmente en la insinuante sección central. Nueve años después transcribió Ritmes para cuarteto de cuerda, constituyendo el último movimiento—“allegro ritmico”—del “Cuarteto Indiano”.

La Elegia a Ravel de 1945, es una revisión del segundo de los Tres Impromptus de 1933, con sustanciales diferencias respecto al original como para tener entidad propia.

La Divagación de 1950 era originariamente un interludio orquestal de El gato con botas, primera ópera del compositor. Montsalvatge, por encargo del pedagogo—y discípulo de Granados—Frank Marshall, realizó una transcripción pianística para ser estrenada por su alumna Alicia de Larrocha. Ésta sería la primera colaboración del compositor con la insigne pianista barcelonesa, a la que poco después—en 1953—dedicaría su Concerto Breve para piano y orquesta. De Larrocha se convertiría en una de las principales intérpretes de la música pianística de Montsalvatge, difundiéndola durante su carrera por todo el mundo en conciertos y en no pocas grabaciones discográficas.

Precisamente el mencionado Concerto Breve aparece relacionado con la génesis de la Sonatine pour Yvette compuesta en el año 1961. Según explica Montsalvatge en su autobiografía (Papeles autobiográficos), la idea de escribir una obra importante para piano nació de la voluntad del compositor de dedicar una pieza para el pianista Gonzalo Soriano, amigo de Montsalvatge, pero cuyas relaciones se habían deteriorado a raíz del estreno que Alicia de Larrocha hiciera en 1953 en Barcelona del Concerto Breve (Soriano se había comprometido también a estrenar la pieza, y tuvo que ver cómo su ilustre colega se le adelantaba). Montsalvatge se propuso entonces escribir para Soriano una Sonata para piano, pero pensó que “era un trabajo desproporcionado, fuera del alcance de mi ambición, y una Sonatina se ajustaba más a mi propósito”. La obra, dedicada lógicamente a Gonzalo Soriano y estrenada por él en el año 1962, se ha convertido en una de las partituras más frecuentemente interpretadas de Montsalvatge. Dividida en los tradicionales tres movimientos, es un compendio de los recursos explotados por el compositor en esos años: abundancia de fragmentos politonales, sinuosas líneas melódicas cercanas al jazz—especialmente en el segundo movimiento—, y una escritura brillante que culmina en el tercer movimiento, donde se cita la popular canción infantil “Ah, vous dirai-je, Maman” (que cantaba frecuentemente la hija del compositor, la “Yvette” del título, que a la sazón tenía cinco años).

El breve Sketch sufrió un largo periplo de transformaciones: primero formó parte de un ballet escrito “a la manière du Groupe Les Six”, después fue incluido en una suite orquestal titulada Calidoscopi simfònic, más tarde se transformó en una pieza para violín y piano titulada “Spanish Sketch”, de la cual derivó en 1966 esta versión para piano solo titulada simplemente “Sketch”, en la que Montsalvatge volvía a explorar el mundo de los ritmos de habanera que le era tan próximo.

También Recóndita Armonía es una obra con una gestación particular. El gérmen fue un quinteto de cuerda que Motsalvatge compuso en su juventud, durante los años de estudiante en el Conservatorio de Barcelona. La obra nunca se estrenó, y muchos años después, en 1995, el compositor realizó tres versiones de la misma música: una para cuarteto con piano, otra para quinteto con piano y una tercera para piano solista y orquesta de cuerda, que es la que se incluye en este disco. Dividida en cuatro movimientos, Recóndita Armonía es una obra esencialmente lírica: el primer movimiento a pesar de su enérgico inicio, presenta ya elementos de un notable lirismo en su sección central; el segundo está presidido por una larga e inspirada melodía de aliento romántico que introduce el violoncelo y que después recoge toda la orquesta y el piano solista; el misterioso tercer movimiento—un scherzo extremadamente breve—conduce al último, dominado por una música más sinuosa e inestable, muy alejada del previsible grand finale (aunque Montsalvatge añade una coda con ritmo de tarantela para que la obra concluya con el ímpetu del primer movimiento). La función del piano a lo largo de toda la obra es más concertante que solística, reflejando el origen camerístico de la partitura.


Jordi Masó


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