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8.572075 - RUEDA, J.: Piano Music (Sukarlan) - Piano Sonatas Nos. 1, 2 / 24 Interludes / Invenciones (excerpts) / Mephisto
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Jesús Rueda (nacido 1961)
Obras para piano

 

Una grabación de la música para piano de Jesús Rueda ha sido muy esperada desde hace tiempo. Rueda es incuestionablemente uno de los compositores españoles actuales más prominentes para este instrumento, sin haber sido nunca intérprete de piano, Rueda entiende sin embargo los recursos y posibilidades del instrumento mejor que la mayoría de los pianistas. Sus grandes obras para este instrumento no habrían existido—como él mismo admite—sin su profundo estudio de la música para piano de Chopin, Liszt, Ravel y Prokofiev. Pero es sobre todo su lenguaje claramente personal el que hace que su música suene tan nueva, radical pero fuertemente expresiva y comunicativa al mismo tiempo. Es un compositor que ha creado con éxito un hipnótico combinado de elementos “clásicos” y contempoáneos para hacer del instrumento que, o bien susurre al límite del secreto o, en palabras de Withman, “lance su bárbaro aullido sobre los tejados del mundo”.

La primera pieza para piano en la que se establece el mundo sonoro “Rueda” es en la Primera Sonata, de 1990–91. Subtitulada “Jeux d’eau”, está claramente influenciada por Ravel en sus 9 minutos de magnífica inmersión de música sensual, evocando luces resplandecientes, turbulentos barridos e intensas oleadas de agua. He aquí al delineante magistral en su más brillante y seductora expresión. El uso sutil del pedal debería ser siempre contemplado con atención por el pianista para producir una amplia gama de colores.

Más de una década separa la primera sonata de la Segunda, subtitulada “Ketjak”. Esta vez—y aún más virtuosa que la primera—las influencias fueron el jazz y los ritmos de danza del Kecak Balinés, y naturalmente mi gratitud está más allá de las palabras por recibir el honor de ser su dedicatario. El motivo principal de toda la obra es introducido ya desde el primer compás, rugiendo desde el registro grave del instrumento. Este motivo, desarrollado en diversos modos a lo largo de la pieza, vibra en ricas densidades y texturas, y emerge desde las profundas cavidades de un esplendor sobrenatural hacia las cascadas de atronadoras descargas eléctricas.

Los 24 interludios son sofisticadas miniaturas de cualidades fascinantes e inmediatas. La mayoría de ellos provienen de experiencias autobiográficas del autor y contienen la elocución musical más cautivadora que Rueda haya nunca escrito. Su fértil gama expresiva se extiende desde la angustia más conmovedora al éxtasis, e incluso al ingenio irónico. Algunos se concibieron y desarrollaron en Roma—donde Rueda vivió en el periodo 1995–2000—y evocan las impresiones de la ciudad (Movimiento, Niebla, Grazioso, Corrente, Sospeso, Dibujo). Otros son regalos musicales para los bebés recién nacidos de sus amigos más cercanos (Canción de cuna, Berceuse y, para mi propia hija nacida en 1998, Il Filo di Alicia sull’acqua). Rueda no vacila en permitirse mirar hacia atrás en el tiempo en algunos números, complaciendo así un inextinguible impulso romántico: el décimosexto preludio del gran Polaco inspira directamente Chopin; Vision es un tipo de estudio lisztiano que toma prestado el título de uno de sus Estudios de Ejecución Transcendental, el fantasma de Prokofiev aparece en Toccata, y el espíritu de Scriabin lo mantuvo poseído mientras escribía Campo de Estrellas. Notturno in Bali representa la angustiosa noche en Bali cuando tuvo lugar el atentado terrorista de 2002. Seikilos se basa en un viejo epitafio griego y Rueda plasmó sus impresiones sobre algunos de sus grandes amigos en Retrato, Omaggio, Registros separados y Corale. Estas exquisitas piezas también servirán a veces como estudios o bosquejos de un trabajo más grande que será desarrollado a posteriori.

Mephisto (1999) es una de las obras surgidas por petición mía a algunos compositores españoles para escribir un “homenaje” en el 70º cumpleaños de Luis de Pablo, que había sido profesor de Rueda en sus años más jóvenes. La gestación de la pieza acompañó los viajes de Rueda por Siria, Líbano y Jordania. Tomando el famoso primer vals de Liszt como modelo. Es desde luego un terrorífico tour-de-force para cualquier pianista, entrando ferozmente en erupción en un catarsis dionisíaca en su tercera—y última—sección, de estos cinco minutos de cuenta atrás hacia el Apocalipsis.

Como gran compositor, Rueda entiende el piano de un modo tan eficaz que él puede escribir—como los compositores del pasado habían hecho—piezas (muy) simples y atractivas que se ocupan de las técnicas básicas del instrumento para que los niños las puedan tocar. En 2003 comenzó a escribir sus Invenciones, técnicamente se extienden desde lo muy simple hasta una dificultad moderada. En esta grabación escuchamos 9 de ellas. Black Bouncy es para las teclas negras presentadas por intervalos de segundas, e Inner Piece es su correspondiente para las teclas blancas. También encontramos la técnica Ligetiana de las “teclas bloqueadas” en Watch Your Steps, la cascada infinita de notas en To Be Continued y divertidos juegos rítmicos en The Happiest Seconds. Hasta este mismo momento el compositor todavía está agregando—a las aproximadamente 50 ya existentes—más piezas, lo que hace de esta colección una contribución ineludible en la educación musical para los jóvenes.


Ananda Sukarlan


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