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8.572076 - BRETON, T.: Escenas andaluzas / En la Alhambra / Opera Preludes (Madrid Community Orchestra, Roa)
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Tomás Bretón (1850–1923)
Escenas andaluzas • En la Alhambra • Opera Preludes

 

Tomás Bretón (Salamanca 1850, Madrid 1923) fue uno de los compositores más conocidos y apreciados de la música española de la segunda mitad del siglo XIX. Su intensa actividad le llevó a abarcar numerosos campos, llegando a ser director del Conservatorio de Madrid, reputado director de orquesta y ardiente defensor—mediante escritos y conferencias—de la dignificación de la música en España. Además, su labor compositiva se refleja en más de ciento veinte obras, que comprenden nueve óperas, más de cincuenta zarzuelas, junto a varies trabajos de música sinfónica y de cámara. La mayoria de estas obras han permanecido injustamente olvidadas, eclipsadas por el arrollador éxito de la zarzuela La verbena de la Paloma, que no es más que una breve muestra de su magnifica labor crcativa.

Su principal experiencia como director de orquesta se produjo con la Sociedad de Conciertos de Madrid, a partir de 1885, la principal orquesta madrileña de su época. Posteriormente colaboró con otras formaciones como las Sinfónica y Filarmónica de Madrid hasta el final de su vida. Pudo así obtener una amplia experiencia orquestal, que se refleja además en una interesante obra sinfónica, que incluye tres sinfonías, varios poemas sinfónicos y algunas piezas de carácter español. Escenas andaluzas (1894) recoge los tópicos del andalucismo sinfónico tan presentes en la música nacionalista española, sentando las bases de una tendencia que desarrollarán Albéniz y Falla. En cuatro piezas de gran vistosidad ofrece las principales referencias musicales asociadas con lo andaluz. El Bolero ofrece sobre el característico ritmo de dicha danza una gran riqueza colorística en la orquesta. El Polo es una danza asociada al mundo de los gitanos, que se refleja en las sonoridades guitarrísticas de los pizzicatos de las cuerdas. Marcha y Saeta describe una típica procesión de Semana Santa: se escucha la banda acercarse y en el momento en que el ruido llega a su mayor desarrollo, cesa y se escucha el profundo canto de la saeta imitado por el corno inglés. El ciclo se cierra con un rítmico y brillante Zapateado, otra danza característica de lo andaluz. Escenas andaluzas fue una de las obras más populares de Bretón, reflejando su sentido nacionalista junto a su buen hacer sinfónico.

No obstante, el gran empeño de Tomás Bretón fué la creación de la ópera nacional, siendo el compositor más destacado en la ópera española de su época, uniendo las tendencias europeas (wagnerismo, grand opera meyerberiana y tradición italiana) a sus intereses nacionalistas. Su primer trabajo fue Guzmán el Bueno (1876), una breve ópera en un solo acto sobre un libreto bastante tradicional de Antonio Arnao, que narra el famoso episodio de la conquista de los árabes de la peninsula ibérica en el siglo VIII, con el dramático sacrificio del héroe cristiano que se ve obligado a renunciar a su propio hijo por no ceder su plaza. Después de una introducción misteriosa, en el preludio se caracterizan musicalmente los dos pueblos que se enfrentan en la ópera: los cristianos con un tema noble y los árabes con las típicas sonoridades andalucistas y orientalizantes. La Dolores (1895) fue su mayor éxito operístico, ofreciendo un intenso drama pasional de ambiente rural en la línea del verismo del momento. El preludio reúne diversos temas de la ópera, articulados en torno a la jota, vigorosa y brillante danza característica de Aragón, región donde su sitúa la acción de la ópera. La intención programática de la articulación temática resulta evidente, presentando los diferentes elementos del drama: la copla ofensiva como origen del conflicto (Si vas a Calatayud…), la violencia del amante con su enérgico tema, el amor del joven Lázaro con la lírica melodía con la que se declara a Dolores, finalizando con la brillante jota. Todo ello nos muestra la magnifica vena sinfónica de Bretón, además de su fuerte sentido dramático.

El drama lírico Garin (1892) fue un encargo del Gran Teatro del Liceo de Barcelona, basada en una leyenda medieval catalana que narra la historia del eremita de Montserrat condenado por violar a Witilda, la hija del Conde de Barcelona. Como en Tannhauser de Wagner, ópera con la que Garin tiene muchas similitudes, el peregrino regresa de Roma sin el perdón del Papa, aunque un milagro final produce su salvación. El fragmento más famoso de Garin fue una sardana que aparecía en la fiesta campesina del último acto. La sardana es la danza más característica de Cataluña, baile circular convertido en el simbolo del nacionalismo catalán. Bretón ofrece una brillante orquestación sobre el ritmo vivo, que causó el delirio desde su estreno.

Los amantes de Teruel (1889) fue uno de los titulos más importantes de la creación operística española del siglo XIX. Iniciada su composición en Paris en 1885, tomó como base el drama de Juan Eugenio Hartzenbusch, uno de los literatos más destacados del romanticismo español. El propio Bretón escribió su libreto, ofreciendo una extensa y elaborada ópera en un prólogo y cuatro actos, que narra la trágica historia del amor imposible en la España medieval, entre Diego Marsilla e Isabel de Segura. Diego es apresado por los moros de Valencia y gracias a las intrigas cortesanas de sus rivales no puede regresar a tiempo para impedir la boda de Isabel, enloqueciendo y provocando la muerte de ambos amantes. El preludio ofrece una vez más un resumen de las tensiones musicales del drama, donde escuchamos el lírico tema del encuentro de los dos amantes, la tensa lucha de Diego, finalizando con la delicada reaparición del tema inicial, que muestra el reencuentro celestial de la trágica pareja.

La serenata sinfónica En la Alhambra (1888) surgió de los viajes de la Sociedad de Conciertos de Madrid a las fiestas de Granada. Fue una de sus obras más populares, siguiendo la tendencia de alhambrismo sinfónico presente en otras obras como Los gnomos de la Alhambra de Chapí. La evocación de la magia oriental de los palacios nazaries de La Alhambra había sido uno de los temas preferidos del romanticismo europeo. Bretón ofrece una pieza sinfónica llena de sonoridades orientalizantes y andalucistas, apoyada en una delicada orquestación de gran belleza. Una vez más, Tomás Bretón mostró su buen hacer sinfónico y su aportación a una música nacionalista española de visión universal.


Víctor Sánchez Sánchez


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