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8.572564 - VILLA-ROJO, J.: Cello Music - Sonata 2 / Lamento / Oracion serena / Expresiones (Polo, Zipitria, R. Romero, Laguna)
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Jesús Villa-Rojo (nacido 1940)
Obras para violonchelo

 

La creación musical de vanguardia en España durante el siglo pasado alcanzó sus más significativos resultados en la generación de autores a la que pertenece Jesús Villa- Rojo (Brihuega, Guadalajara, 24 de febrero de 1940), y que linda con la llamada Generación del 51, un grupo de compositores que azuzaron el adormecido y un tanto pasivo panorama compositivo de la España de entonces, la del general Franco, que comienza a declinar al tiempo que los autores más comprometidos van asumiendo sus propias cotas de libertad creativa. Calidades aparte, Villa- Rojo es, con toda seguridad, el compositor que mayor grado de libertad creativa exhibe en ese tiempo, amén del más coherente, no sólo con las necesidades colectivas que marca el reloj sociológico de entonces, sino por saber—y querer—ir adaptándose con una lógica natural a las que van surgiendo según va tomando cuerpo la democracia española una vez desaparecido el dictador. Su figura se agranda, además, por el hecho de crear un movimiento interpretativo alrededor y dentro de la llamada música contemporánea, por ser él mismo un reputadísimo clarinetista y por la creación de un instrumento básico concreto, en un momento en el que, en España, a nadie o a muy pocos se les había ocurrido que éste es un asunto prioritario para la creación musical. Me refiero al grupo LIM (Laboratorio de Interpretación Musical), un conjunto de solistas dirigidos por él, y con el que ha interpretado sus composiciones y las de los demás durante, ya, 35 años.

Dos veces Premio Nacional de Música en España y en posesión de decenas de reconocimientos internacionales, lo expuesto en el párrafo anterior y un montón de loas más que podría consignar en este momento son asuntos de calado, pero pura historia. El Villa-Rojo del que se ha de hablar ahora es otro, pues no siendo la primera vez que es invitado por Naxos para engrosar su catálogo, nos va a regalar ahora lo último (o penúltimo) de su dilatada Obra. Que si bien en esencia no se aparta de la línea maestra sobre la que está diseñada, construida y hecha sonido la práctica totalidad de la misma, son unas músicas que de alguna manera redondean y rematan esa idea, ya que nacen alrededor de la suma de conceptos que Villa-Rojo ha ido estableciendo como motores de su música desde su primera opus (1966). Siempre decisiones de trascendencia, y siempre relacionadas con la elección de la materia sonora no como un ente individualizado sino en relación a sus posibilidades reales de convertirse en sonido inteligible, en estructuras sonoras comprensibles. Todo esto, formulado así, puede parecer una obviedad, pero es necesario ponerlo de manifiesto sin vergüenzas de ninguna clase, y aunque contenga un discurso con una consecuencia posible, aun no explicita: la revisón crítica de una parte de la música llamada de vanguardia. Por falta, sencillamente, de un buen manejo de esos conceptos, tan aparentemente elementales. Música y expresividad, música y sonido, música y matemática, música clásica y música moderna…Para muchos volver a dar vueltas a estos y otros binomios parecidos puede parecer ocioso, recurrente e inútil. Al escuchar la música de Villa-Rojo, sin embargo, se redescubren. Y deben de ser aplaudidos. Y esa puesta al día debe alegrar, porque es como encontrar una aguja de oro en un gran pajar de naderías.¿Por qué?

¡Qué músicas éstas! En realidad son el producto de una praxis creativa de una lógica aplastante: la tierra para quien la trabaja…la música para quien la interpreta, habríamos de decir dando sentido a la comparación. Todo lo que ha escrito Villa-Rojo en su vida lo ha sido pensando en su transformación posible e inmediata en sonido, que no otra cosa es la música; lo ha escrito tratando siempre de decir algo nuevo; lo ha escrito sin insultar al pasado, observándolo con enorme respeto, aprendiendo de él, y haciendo suyo lo mejor; lo ha escrito utilizando una matemática rigurosa, sin fallos externos o internos; lo ha escrito para los demás, para ser escuchado, aunque la especulación haya sido a veces de importancia; y lo ha escrito, en fin, pensando en qué y quién lo ha de transformar en verdadera música, o sea, la que se escucha en una sala de concierto o desde una grabación. Este disco es todo eso, y en el último aspecto, un nuevo encuentro con el violonchelo de Asier Polo, que es como una bendición para una música que necesita del intérprete en sentido estricto para “ser”.

Cuatro obras incluye el disco, dos de 2004 (Oración serena y Expresiones), una de 2008 (Lamento) y la cuarta, de 2009 (II Sonata). Estamos, pues, ante algo nuevo.

Oración serena para violonchelo y piano es una especie de Lied con protagonismo esencial de la voz, en boca de un violonchelo. Las aves messiaenianas sobrevuelan un discurso de fuerte contenido expresivo, entendida la expresividad como el resultado de una ardua búsqueda de los almacenes de emociones del interior del ser humano y que han de manifiestarse de dentro a afuera. Una mirada hacia el interior, con viaje de vuelta. ¿Música sicologista? En absoluto, en términología romántica; seguramente sí, en sentido existencialista. La pieza fue escrita en dos meses, tras el atentado terrorista del 11-M en Madrid, y es un homenaje a sus víctimas.

Expresiones para violonchelo solo es lo que su propio nombre indica. Dictadas en siete partes, son una respuesta sonora a otros tantos poemas de San Juan de la Cruz: sonido que sobrepasa la expresión de la palabra. La primera, Mis sentidos suspendía, es una música básicamente inestable y desequilibrante, cuando no de sentimiento escapista. No hay melodía, los espacios son instantes, los acordes están arrancados, los cortes y la desazón son continuos. En Con alegría y amor, segunda de las Expresiones, la ironía suaviza el discurso, el arco se desliza sin premuras de tiempo, el ritmo es marcado con claridad. El ambiente vuelve a transformarse radicalmente en la tercera parte de esta especie de suite, la expresión En el corazón ardía. Villa-Rojo vuelve a la mirada interna, para extraer el fuego con dolor, de manera trabajosa y trabada, con daño. Es ésta una soberana música, de auténtico conflicto, cuyo tono emocional se prolonga en la siguiente sección, En la noche dichosa, que actúa como verdadero movimiento lento de la suite. Aquí el canto del chelo se eleva hasta el cielo; es el Villa-Rojo maduro quien canta, entre serenas sombras. Música de enorme introspección, enigmática a veces, existencialista y multiexpresiva, toca palos diversos del pensamiento y la emoción en su más cruda dualidad: reflexión y escepticismo, dolor y pena, amor y soledad...En contraste tremendo con la ausencia de rebeldía, la aceptación y la mansedumbre que desprende la preciosa Cuán manso y amoroso, quinta de las expresiones. Con su mano serena, la sexta, la mano se escapa, huye, y también la mente. Es la parte más especulativa de la obra, la más abstracta, un verdadero ejercicio sonoro en tono experimental, que también es otra forma de expresión. Con Desnudez y libertad del espíritu finaliza esta singular composición. Y lo hace con una especie de defensa a ultranza de la fantasía, de la imaginación y de la libertad como concepto inherente a la propia creación. Un final de luz ante las sombras del interior. La luz de la vida, única, hacia afuera y sin ayuda externa. La luz de la individualidad.

La primera versión de Lamento data de 1989 y fue escrita por encargo del saxofonista Daniel Kientzy. Parte del material grabado de una debla (palabra calé que significa diosa) del cantaor Rafael Romero “El gallina”. La presente versión B cambia el saxofón por el chelo, pero sobre todo desarrolla de manera exhaustiva la parte cantada. Quedó lista en 2008, instrumentada para violonchelo solista, cuatro violonchelos y canto. Con este ensayo, en el que se parte de la voz flamenca como uno de los dos elementos solistas, Villa-Rojo se detiene de manera especial en aspectos tímbricos, quizá más que en la investigación estructural, norte fundamental de su Obra. El chelo aquí dialoga con la voz en una suerte de doble “quejío” sobre un manto sonoro protagonizado por el conjunto de violonchelos. El lamento del chelo se va convirtiendo progresivamente en grito activo, el grito en desesperación, y ésta en huida a ninguna parte. Se atisba en algún momento un cierto tono religioso o trascendentalista, pero el sonido de la música, que acaba apagándose entre el susurro de la voz, permanece puro y abstracto. Un poco a la manera de lo que ocurre en las grandes obras religiosas de Messiaen, a la postre, verdaderas montañas de dudas existenciales.

Por su parte, la Sonata 2 para violonchelo, pieza de 2009, música, pues, casi recién salida de la pluma de su autor, vuelve e ser un monumento a la abstracción como fuente para producir emociones inmediatas. Escrita en tres tiempos—Allegro impetuoso, Lento y Allegro scherzando—es música pura en estado puro. El primer movimiento atiende a un diseño rítmico de enorme potencia, con grandes sumideros melódicos. Los dibujos de chelo y piano adquieren complicadas caras, y los pasajes melódicos son interrumpidos una y otra vez, en combinaciones de notas ligadas y separadas no ya contrastantes sino de un altísimo poder especulativo. La primera escucha nos retrotrae al Prokofiev más poderoso y visionario. Para seguir el procedimiento de lo que podríamos considerar un clasicismo avanzado, el Lento desarrolla un maravilloso coral del chelo, al que se suma el piano como vital acompañante. Se recuerda aquí al Messiaen más radicalmente trascendental, al de los abismos sobre los que sobrevuelan las aves perdidas. Este movimiento contiene una música llena de verdad, de autenticidad, pero no de seguridad, porque la duda deviene en puro nihilismo, y éste en ruptura. El final, tras tanto pájaro solitario, queda inmisericordemente roto. Este desolador ambiente parece interrumpirse en el tercer movimiento, pero tras un comienzo más formal e inocuo, el chelo vuelve a la soledad anterior, para concluir en una ruptura semejante a la del Lento.


Pedro González Mira


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