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8.572577 - PALOMO, L.: Dulcinea (Arteta, Katz, Ulrich, Kotchinian, Berlin Deutsche Opera, Gomez Martinez)
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Lorenzo Palomo (1938)
Dulcinea

 

Dulcinea es una cantata-fantasía, compuesta por diez cuadros o escenas, repleta de contrastes sonoros, ritmos exuberantes y lirismo del más alto vuelo. Lorenzo Palomo presenta una gama variadísima de colores orquestales para describir las diferentes escenas de la obra que se inicia de forma espectacular con el Coro de los Molinos de viento. Coro y orquesta se alternan en el desarrollo de un ritmo frenético, casi salvaje. El galopar de un caballo anuncia la llegada del Caballero. Una textura armónica suave y delicada arropa el canto apasionado de Don Quijote. Los contrastes sonoros se suceden y la escena culmina con uno de los momentos de más lirismo de la obra. En una nueva escena Don Quijote y Sancho se enzarzan en una pequeña disputa. Don Quijote pretende convencer a su escudero de que aprenda a amar de la misma forma que él ama a Dulcinea. La escena se ilumina para Sancho y éste canta con gran lirismo y pasión su amor por su Teresa. La variedad de ritmos a cargo del coro con sus brillantes Seguidilla y Abracadabra son sin duda uno de los mayores atractivos de esta fantasía coral. Dulcinea aparece al fin como una visión. El color de la orquesta cobra tintes de ensueño y poesia. El canto de la dama soñada es etereo, irreal. Es el momento mágico de esta composición. Finalmente Dulcinea transforma su canto en la realidad de los sueños de Don Quijote. La dama lo acoge con su “bienquisto sea Don Quijote, bienvenido sea a mi reino”. La orquestación delicadísima acompaña las últimas cadencias de la Dulcinea soñada y la música poco a poco se desvanece en el reino de los sueños.

Lorenzo Palomo

 

I. Los molinos de viento

El coro susurra sonidos del viento. Un oboe canturrea una melodía sencilla que nos lleva por tierras de Castilla - La Mancha. La orquesta inicia un ritmo electrizante, frenético, casi salvaje que culmina con la intervención del coro. Las aspas de los molinos de viento giran con fuerza. El coro, con frenesí, increpa al Caballero Don Quijote: “…¿Dónde vas, soñador? ¿Contra quién quieres luchar desde que amanece el día? ¿Contra los molinos de viento? Por eso vas preparado con tu escudo, con tu lanza, convencido de ser el mejor jinete que cruzó La Mancha. Tu caballo se cansa y renquea. Eres un luchador vencido. Eres un capitán de nada.”

II. La llamada del Caballero

Se oye una brillante fanfarria. Las trompetas anuncian la llegada de Don Quijote.

III. Canción del alba

El coro canta al Caballero y anuncia igualmente su llegada. Por la extensa llanura de La Mancha cabalga Don Quijote. Y sueña. En sus sueños añora siempre a Dulcinea.

IV. Canto de Don Quijote

Con gran lirismo apasionado canta Don Quijote su amor por Dulcinea. El sueña con que la señora pronuncie su nombre. Si así lo hace “todo será más bello, todo sera más limpio”. El relata sus andanzas por los campos de Montiel en busca de su dama, que la considera “su esperanza y su destino”. Don Quijote nos relata en su canto que ha escrito las letras de su nombre sobre las letras del nombre de su señora. “Si Dulcinea pronuncia el nombre de Don Quijote lo convertirá en el Caballero más afortunado que hayan visto los siglos.”

V. Batalla de los molinos de viento

La orquesta describe la batalla de Don Quijote contra los molinos de viento.

VI. Seguidilla

Con la música de un vigoroso ritmo de seguidilla castellana, el coro comenta los deseos de Don Quijote de que Dulcinea pronuncie su nombre y así ésta reconozca que el amor del Caballero por ella la hizo hermosa y noble. “Ni magos ni amadises, ni floriseles ni doctores, ni nigromantes ni mambrinos, ni jorguines ni encantadores lograron conquistar su amor.” Don Quijote cabalga por los Campos de Montiel seguido de su escudero.

VII. Don Quijote y Sancho

Don Quijote y Sancho se enzarzan en una pequeña disputa. Don Quijote pretende convencer a su escudero de que éste aprenda a amar de la misma forma que él ama a Dulcinea. Sancho, en cambio, se siente muy feliz con su Teresa Panza y le asegura que ésta le “entiende” muy bién, y eso es todo lo que él necesita. La escena se ilumina para Sancho y éste canta con gran lirismo y pasión su amor por su Teresa.

VIII. ¡Abracadabra!

El coro formula su conjura para que Dulcinea aparezca y pronuncie el nombre de Don Quijote. La música rítmica y vivaz se calma y se oye una canción de cuna que “mece la luna sobre La Mancha”. El coro pide al Caballero que no abra sus ojos y prosiga el camino de sus ensueños.

IX. Canto de Dulcinea

La música invita a escuchar los bailes y juegos de Dulcinea y sus amigas por los campos de La Mancha. Dulcinea aparece al fin, como una visión. Llega con aura de princesa, llena de amor y ternura por Don Quijote. Ella canta que su nombre es “dulce” como Dulcinea indica. Que su nombre salió del fondo de un.


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