About this Recording
8.572647 - Chamber Music (Piano Trios) - GERHARD, R. / MONTSALVATGE, X. / CASSADO, G. (Trio Arriaga)
English  Spanish 

Roberto Gerhard (1896–1970)
Xavier Montsalvatge (1912–2002)
Gaspar Cassadó (1897–1966)
Trios con piano

 

En el curso de la música española durante la primera mitad del siglo XX se advierten aspectos complementarios y opuestos que centraron los debates del momento como la importancia de la sede musical (Madrid frente Barcelona, por ejemplo), el exilio de compositores por la Guerra Civil y la dictadura, y el propio concepto de músico como “completo”—intérprete, compositor y pedagogo—frente al creador.

Más importante en el caso de los catalanes Roberto Gerhard (1896–1970), Gaspar Cassadó (1897–1966) y Xavier Montsalvatge (1912–2002), pertenecientes a generaciones distintas, es la correlación que sostuvieron con las tres tendencias dominantes y que marcaría su personalidad. Éstas serían la vanguardia, la tradición y el eclecticismo. Gerhard se consolidó como un nexo escasamente asimilado en España con el dodecafonismo de Schoenberg, mientras que Cassadó fue un exponente del nacionalismo casticista. Montsalvatge se popularizó con etapas como la antillana entendida como una propuesta exótica a una realidad desacorde.

En distintos momentos de sus carreras emergió la creencia en un ideal de la música cuya comprensión universal no afectaría a los rasgos concretos, tipificados en una identidad. Es decir, si apareciese algún elemento específicamente español en sus composiciones lo haría con naturalidad, sin exotismo ni necesidad de ser subrayado. Sus tres tríos con piano son los únicos que legaron y reflejan la premisa anterior. Son obras que ganan en color y fuerza al incorporar aquellas esencias y formas tradicionales relativizadas por la entrada de aires levemente perfumados de renovación. Los tres son singularidades de una forma en decadencia: el trío con piano.

Roberto Gerhard, junto a su amigo y discípulo Joaquim Homs (1906–2003), representó el sector más vanguardista de la Generación del 27. En su obra el cromatismo y un atonalismo muy expresivo buscan sonoridades compactas y tensionadas. De entre su docena de partituras de cámara, el Trío para violín, violonchelo y piano (1918), es una obra temprana influida por Falla y compositores franceses como Fauré, Debussy y Ravel. Es anterior al posicionamiento estético inducido por sus estudios sobre el Renacimiento español, Bach y el viaje a Viena y los estudios con Schönberg.

Cabe mencionar que existe otro trío escrito en 1922 para violín, clarinete y piano, ocasionalmente llamado Trío número 2. Gerhard estudió con Pedrell hasta ese año dedicándole el Trío núm. 1. Dividido en tres movimientos es una partitura de gran solvencia técnica, hábil en la apertura harmónica, equilibrada entre la tradición y la modernidad sin renunciar a un ligero cariz nacionalista. El último movimiento, el más original, lo refleja y aunque lleva la indicación de Vif no responde a este carácter, puesto que no sobrepasa el tempo de Allegro. Más bien remite a la sensualidad y onirismo del Très calme precente y que es el eje de la composición por su refinamiento y sofisticada expresividad pocas veces lograda en obras posteriores.

Xavier Montsalvatge (1912–2002) estudió violín en el Conservatorio de Barcelona con Francesc Costa y composición con Lluís Millet, Enric Morera y Jaume Pahissa. Sus 5 Canciones negras lanzaron su carrera internacionalmente e inició una brillante trayectoria que abordó todos los géneros, viendo sus obras estrenadas por intérpretes tan destacados como Alicia de Larrocha, Jean- Pierre Rampal, Victoria de los Ángeles, Narciso Yepes, Nicanor Zabaleta, entre otros.

Como confesó el propio compositor, el trío era una forma que no le atraía. Por esta razón no sorprende la particular gestación del suyo, fruto de dos encargos y alejado del tipismo antillano. Primero compuso Balada a Dulcinea y Ritornelo para las Jornadas Cervantinas de 1986 y, en 1988, por encargo del INAEM participó en un homenaje a la memoria de Frederic Mompou con Diálogo con Mompou. Fue durante la edición de estas páginas cuando las unificó en una obra. Domina una línea de evocación músico-poética no descriptivista cuya irisación, onirismo y sensualidad demuestran un admirable oficio pero con resultados desiguales.

El movimiento más logrado es precisamente Diálogo con Mompou por la búsqueda de texturas esencialistas donde las cuerdas son un relleno y el piano muestra un esfuerzo para dialogar en los mismos términos que Mompou en su obra Diálogos. El movimiento acaba con un epílogo melódico del violín que contrasta con el Ritornelo, especie de rondó de marcado carácter danzante, cambiante y con alguna alusión jazzística.

Discípulo de Pau Casals, Gaspar Cassadó (1897–1966) fue uno de los violonchelistas más reconocidos de la primera mitad del siglo XX. Como compositor legó pocas obras, pero de gran calidad: el Concierto en re menor, la Suite y la Sonata con piano destinadas a su instrumento; los tres cuartetos para cuerdas y el Trío con piano; así como numerosas transcripciones de otros autores.

El Trío con piano en Do mayor (1926–1929) seduce por su fuerza y espontaneidad. Se distribuye en el orden clásico rápido-lento-rápido y presenta una clara filiación con el lenguaje de Granados, Falla y Turina. Es una pieza virtuosística magistralmente estructurada, intensa, con gran importancia del ritmo que evoca danzas como el polo o la malagueña. Destacan giros típicamente hispanizantes como las segundas aumentadas, ornamentaciones melismáticas de la melodía y efectos como los “spiccati” en el violín y los rasgueados. Este trío puede entenderse como la consecución de lo que Fernández Arbós y Bretón—con acierto diferente—buscaron en los suyos. A diferencia de ellos, la impronta folclórica en Cassadó, como en Casals, es un elemento esencial, universal, al igual que la gran tradición romántica.


Albert Ferrer Flamarich


Close the window