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8.572800 - Percival's Lament - Medieval Music and the Holy Grail (Capilla Antigua de Chinchilla, Ferrero)
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Lamento de Perceval
Música medieval en torno al Grial

 

“Monsalvat…frente a la iglesia hay una gran montaña.” – Wolfram von Eschenbach

El Grial y su búsqueda han supuesto una motivación dentro de la historia occidental y no podía quedar al margen la cultura y por supuesto la música de esta influencia. La copa en la que, según cuenta la leyenda, José de Arimatea recogió la sangre de Cristo, fue llevada a través de un peregrinar por tierras europeas, si esa es la que hoy está expuesta en la Catedral de Valencia, que parece ser la que más cerca está de la posible creencia de los estudiosos en cuanto a la posible verosimilitud con ser la autentica copa de la Última cena. Esa motivación que unos ven como la búsqueda del “yo interior” y otros la búsqueda de la “sabiduría que se ha perdido” es lo que simboliza el grial.

Es en la corte de Felipe de Flandes donde encontramos un significativo paralelismo entre la historia que le contó al poeta y trovero Chrétien de Troyes, sobre su primo Balduino IV de Jerusalén, conocido como el leproso, y la historia de Perceval. Curiosamente, Felipe de Flandes acudió a Tierra Santa en peregrinación entre 1177 y 1178 en ayuda de su primo enfermo y este le ofreció la regencia del reino de Palestina con la condición de atacar Egipto. Felipe de Flandes abandonó la Tierra Santa después de la devastadora derrota de Antioquía. Chrétien de Troyes hace que en la obra literaria sean primos igualmente Perceval y el Rey Pescador, que al igual que Balduino IV está enfermo y vive en un castillo. Pero no debemos obviar todas las influencias que de la cultura celta tiene el Perceval de Chrétien a diferencia del Parzival de Wolfram. Entre los que pueden destacar el caldero de la abundancia que para los celtas suponía la fertilidad y la abundancia para el futuro y que tiene una continuidad y un paralelismo con el grial de Chrétien que más que una copa era una piedra con forma de cuenco.

Esta piedra Wolfram von Eschenbach y también Hildegard von Bingen creían que había caído de la corona de Lucifer. Wolfram, que parece que sí pudo conocer el inacabado Perceval de Chrétien, crea en su Parzival una nueva visión de la idea griálica. Para él, el origen de la historia está en la Iglesia de San Miguel el Alto de Toledo donde “Kyot o Kuot el provenzal” encontró un manuscrito en una lengua de origen arábigo firmado por un tal Flegetanis. La influencia oriental en el Parzival de Wolfram es patente en varios detalles de la narración. Empezando por el hermanastro de Parzival que es negro y que en el Perceval de Chrétien no existía, o como Parzival va terminar sus días en oriente.

“…frente a la iglesia hay una gran montaña…” es una frase que aparece en Parzival que se podría referir al Monasterio de San Juan de la Peña (Huesca) donde el cáliz valenciano estuvo siglos después de llegar a España en la Edad Media proveniente de Roma. ¿Es San Juan de la Peña el Monsalvat del que habla Wolfram? El cáliz también pasó por Barcelona, Huesca y Zaragoza antes de recalar en la Catedral de Valencia, pero lo que sí que es cierto es que la cercanía al Camino de Santiago de San Juan de la Peña hizo que la leyenda del Grial creciera por toda Europa, siendo los templarios los guardianes del Camino y también los elegidos por Wolfram para custodiar el Grial.

Lamento de Perceval nace de la necesidad de encontrar en la música contemporánea a los escritos griálicos el camino que siguieron mediante el arte los mismos escritores y músicos relacionados con el Grial.

En este programa aparecen instrumentos relacionados con la historia misma del Grial: es el caso de la Cornamusa de Glastonbury, instrumento medieval de viento aparecido en la abadía de Glastonbury que es donde se dice que estaba la tumba del Rey Arturo y que José de Arimatea erigió la primera iglesia dedicada a la Virgen. Hay otro instrumento con el que contamos y que aparece en las cercanías del lugar más importante de este programa, San Juan de la Peña. Nosotros utilizamos un tambor de cuerdas, replica del de la Catedral de Jaca del S. XIII y que dada su cercanía está muy ligado a San Juan de la Peña. Es un instrumento que aporta ritmo y precisión a la música que interpretamos, sobre todo a las danzas. Es el antecesor del chicotén.

Hay canciones de compositores realmente interesantes y que anteriormente rara vez se han podido escuchar tanto en un concierto como en grabación. No es fácil escuchar música de Tannhäuser, o de Wolfram von Eschenbach o del mismo Chrétien de Troyes, pero por ello hemos creado Lamento de Perceval.

Nos encontramos con canciones como Was sol ein keyser [5] basada en una melodía de Wolfram muy conocida en la Edad Media, el Wolframs goldener Ton [2], que también podremos escuchar de forma instrumental en este disco y que muestra su inspiración oriental. Y la que quizá pueda sorprender más de Wolfram sea Do man dem edelen sîn gezelt [13], que habla de las mercancías traídas de oriente a su protector el Landgrave de Turingia, entre ellas incluso monstruos.

Otra canción relacionada con Wolfram von Eschenbach por la cercanía del tema que trata es la de Tannhäuser (que estuvo también al servicio del Landgrave de Turingia), Staeter dienest, der ist guot [1], que habla del Grial y de su búsqueda.

Caso parecido es el de Walther von der Vogelweide, quizá el más conocido Minnesänger de la Edad Media alemana. Walther estuvo también en la corte del Landgrave de Turingia y seguramente conoció de primera mano la escritura del Parzival de Wolfram. Hemos incluido tres canciones de Walther. La primera, Under der linden [8], narra una escena de amor en el campo de una joven y un noble caballero, rompiendo así la reglas del Amor Cortés. Es probable que la música sea anterior al texto de Walther, como sucede en casi todas las canciones de origen medieval alemán. La música antecede casi siempre a los textos, que pertenecen a cancioneros posteriores y que muchas veces se adaptan a las melodías ya existentes. Palästinalied [10] de Walther von der Vogelweide es una canción de cruzada donde el texto habla del sacrificio de Cristo y de la belleza del oriente. Ich saz ûf eime steine [14] es un canto filosófico contra la falsedad de la vida mundana y contra el ser humano en general, pero visto positivamente y a favor del camino correcto que es la Gracia de Dios. Según Walther en esta canción piensa como se debe vivir en el mundo y cree que sólo le hacen falta tres cosas: el honor y la propiedad las dos primeras, pero se hacen daño el uno al otro, y la tercera y la más necesaria la “Gracia de Dios”.

Fowles in the frith [6] es una canción metafórica que parece hablar de los pájaros y los peces en primavera, pero que según otros puede tener un trasfondo religioso cristiano relacionado con la Última cena, ya que habla también de la sangre.

Chrétien de Troyes no podía faltar en un disco dedicado al tema griálico. Su canción D’amors, qui m’a tolu a moi [3] es un canto al “Amor Cortés” donde aparece el nombre de Tristán sirviendo de comparación a su sufrimiento por amor.

Esta misma canción de Chrétien de Troyes en forma instrumental es para nosotros el Lamento de Perceval [7], pieza que da título al disco, que nos recuerda el lento caminar en sus últimos momentos antes de culminar su peregrinar por la vida buscando el Grial.

Rigaut de Berbezilh es uno de los trovadores más conocidos del mundo medieval. En su canción Atressi com Persavaus el temps que vivia [4], que aquí será instrumental, Perceval está de nuevo presente en una maravillosa canción de amor, donde compara las dudas de Perceval para preguntar por la lanza y el Grial a las suyas con el amor.

A Hildegard von Bingen ya le hemos nombrado y unido en pensamiento con Wolfram von Eschenbach por la creencia de que el Grial venía de la corona de Lucifer. De esta magistral compositora del medievo escucharemos dos canciones, Laus Trinitati [11] y Karitas habundat [9], con un ligero diálogo y acompañamiento instrumental.


José Ferrero


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