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8.579002 - CASABLANCAS, B.: Dark Backward of Time (The) / 3 Epigrams / Postlude / Love Poem (Barcelona Symphony and Catalonia National Orchestra, Mas-Conde)
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Benet Casablancas (n.1956): The Dark Backward of Time • Tres Epigramas • Postludio
Poema de amor • Intrada sobre el nombre de DALÍ

 

El poder expresivo, el rigor, el minucioso virtuosismo y la depuración de un lenguaje musical que conjuga tradición y vanguardia sin imposturas han convertido al compositor, musicólogo y pedagogo catalán Benet Casablancas (Sabadell, 1956) en uno de los músicos españoles de mayor proyección y reconocimiento en la escena concertística internacional. La mítica Musikverein de Viena, el Barbican Hall de Londres o el Miller Theater de New York son sólo tres de los grandes escenarios que han acogido últimamente con éxito algunas de sus obras de madurez, en especial sus Siete Escenas de Hamlet, fruto de su confesada admiración por el teatro y la poesía de William Shakespeare y que ha sido interpretada en más de 30 ocasiones desde su estreno en 1989; sus Cuartetos, que el famoso Arditti Quartet ha paseado por numerosos festivales, la celebrada serie de Epigramas, programada por todo el mundo, y Alter Klang. Impromptu para orquesta (2007), a partir de Klee, que Josep Pons ha dirigido en España, Holanda, Suecia y Bélgica. Nunca ha bajado la guardia en cuestiones de rigor y exigencia musical y, aunque es consciente de que la música contemporánea sigue siendo un placer para pequeñas minorías, ha alcanzado una libertad e independencia como creador que le permite, a través de un lenguaje cada vez más depurado, transmitir emociones y conmover al público sin efectismos ni concesiones.

Formado en Barcelona y Viena, donde trabajó con Friedrich Cerha, licenciado también en filosofía por la Universidad Autónoma de Barcelona y doctor en Musicología por la misma universidad, Benet Casablancas, que en el año 2002 asumió la dirección del Conservatori Superior de Música del Liceu de Barcelona, posee el tesón y la resistencia de un corredor de fondo que, ajeno a las modas, vive la música como expresión cultural y testimonio de su tiempo, en conexión con las artes, la literatura, el teatro o la filosofía. Y esa sólida formación musical y humanística, unida a una incesante curiosidad e inquietud cultural, ha contribuido a forjar un estilo, un lenguaje personal. “El estilo no es otra cosa que la afirmación de la propia personalidad”, asegura el compositor, que venera el legado de la Segunda Escuela de Viena—un referente fundamental en los inicios de su carrera—disfruta la vitalidad e imaginación de Igor Stravinsky y huye del eclecticismo afirmando las raíces de su discurso musical en el amor y el conocimiento de la gran tradición clásica y de los hitos de la modernidad, de Berio a Dutilleux, de Boulez a Ligeti. “Me gusta la idea de un clasicismo contemporáneo, que significa no perder de vista la herencia musical, saber de dónde venimos para seguir avanzando, siguiendo la propia voz”.

En su constante búsqueda de nuevas texturas y colores armónicos figuran logros admirables en el terreno de la música instrumental y de cámara; Tres piezas para piano (1986), Scherzo para piano (2000)—Naxos edito su obra pianística interpretada por Jordi Masó y Miquel Villalba- o la fascinante sonoridad de su Petita Música Nocturna (1992) para flauta, clarinete, percusión, arpa y piano, son elocuentes muestras de una significativa evolución en su lenguaje hacia paisajes sonoros de gran expresividad y mayor sentido dramático en los que brilla una escritura instrumental de gran virtuosismo y un dominio de los más variados recursos técnicos y expresivos de las vanguardias clásicas del siglo XX, con una singular atención a la vertiente armónica, preocupación que comparte con autores como Benjamin, Knussen o Lindberg, de su misma generación.

Nada mejor para disfrutar la serena madurez creativa de Casablancas que dejarse llevar por la intensidad expresiva de la pieza que abre y da título a este disco, The Dark Backward of Time, obra encargo de la Orquestra Sinfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), estrenada en enero de 2006 bajo la dirección de Ernest Martínez Izquierdo. La partitura, otro lúcido testimonio de su devoción por Shakespeare, lleva por título las enigmatícas palabras—“What seest thou else/ In the dark backward and abysm of time?”—, que el genial dramaturgo pone en boca de Próspero al inicio de La tempestad. “Hay un nexo entre esas palabras y la sección central de las tres que integran la obra, donde la quietud y el misterio busca crear en el oyente la ilusión de detener el tiempo. Shakespeare es una referencia constante en mi obra, pero en este caso, y a diferencia de la atmósfera teatral de las Siete Escenas de Hamlet, se trata de música abstracta, de un discurso puramente sinfónico. Utilizo los recursos de una gran plantilla para crear la máxima tensión, con sonoridades amplias y muy expansivas, pero el corazón de la partitura respira quietud, en un clima intimista de gran transparecia sonora y refinamiento camerístico”.

Concebida en un único movimiento de grandes dimensiones—tanto en el ambicioso uso de los más variados recursos compositivos como en su poder comunicativo, la obra supone un significativo avance en el desarrollo de su lenguaje sinfónico. Poderosos contrastes animan una obra cargada de genuína expresividad que se divide en tres secciones, con una parte central de fascinante quietud contemplativa entre dos partes extremas de intensa fuerza. Las misteriosas palabras de Próspero tienen su reflejo musical en una dimensión estática en la que el tiempo parece detenerse; el movimiento armónico se torna más lento, las sonoridades se hacen más extrañas y las intervenciones solistas de los instrumentos de viento parecen flotar sobre un paisaje de ritmos pendulares. Detener el inexorable paso del tiempo, sueño eterno que en esta ocasión incorpora una significativa autocita cuando el compositor introduce con el oboe una citación de una frase de una de sus primeras obras maestras, las Dos piezas para piano, escritas en 1978. Como en todas sus obras de madurez, el virtuosismo de la escritura orquestal genera tensiones y contrastes poderosos, como prueban en las partes extremas de la composición las sonoridades profundas y la luminosidad que respiran los pasajes del viento. Los contrastes con los momentos más líricos e intensos nunca merman la solidez y fluidez de un pulso narrativo que alcanza su punto culminante en un poderoso coral de los metales que precede al clima sereno y evocador del epílogo final.

En la evolución de su estilo destaca la colección de Epigramas, que figuran entre sus partituras más difundidas y comparten denominación aunque cubren diferentes orgánicos instrumentales: Epigramas, para seis intérpretes, Tres Epigramas para orquesta sinfónica, Siete Epigramas, para piano y los New Epigrams, para una formación camerística integrada por once músicos, escritos para The London Sinfonietta en 1997. El término epigramático se refiere a una forma literaria de origen clásico, relativa a la sentencia aguda e ingeniosa, que muy a menudo contiene un propósito moral o ético, así como lúdico y divertido. El compositor utiliza muy acertadamente un término que describe una música que quiere asumir la mayor concentración de contenido dentro de estructuras temporales muy concisas. Entre los rasgos determinantes de la serie destacan el sentido del contraste, tanto en los tempi como en la atmósfera, la progresiva maestría en la diferenciación del material armónico, la riqueza y el refinamiento de las texturas tímbricas y el altísimo nivel de exigencia en la escritura instrumental. Todo ese proceso de depuración, refinamiento y síntesis culmina en el absoluto dominio de los recursos de la plantilla orquestal que otorgan una gran fuerza expresiva a los Tres Epigramas (2001), estrenados con gran éxito de público y crítica por la OBC dirigida por Salvador Mas, y que gozan desde entonces de una gran difusión.

Dos piezas nos permiten profundizar en la evolución del estilo de Casablancas, Postludio, de 1991, que cierra un período marcado por la amplitud discursiva y densidad polifónica, apuntando ya a la mayor depuración formal y armónica de obras ulteriores, y una pieza con texto del poeta catalán Miquel Martí i Pol, Poema de amor, que nos traslada a la primera etapa creativa del autor, en 1981, época de formación en la que, por encima de la excelente factura, sorprende ya la ambición expresiva, y un lirismo muy personal. Incluirlas en un programa dominado por obras de madurez permite constatar una de las constantes que definen la música de Casablancas a lo largo de toda su vida creativa: la búsqueda del rigor constructivo y una autoexigencia en el nivel de calidad poco común.

El programa se cierra con un sugerente ejercicio orquestal, Intrada sobre el nombre de DALI (Variaciones sobre tres notas) escrita en 2006 por encargo de la Fundació Gala-Dalí en conmemoración del centenario del artista y estrenada el 8 de mayo del mismo año en el Teatre Jardí de Figueres por la OBC, dirigida por Antoni Ros Marbà. La obra se centra íntegramente y de forma estricta en las notas re (D), la (A) y si (I), que juntas conforman el apellido del genial pintor catalán. Casablancas consigue ir más allá del simple y solemne homenaje logrando un diseño formal de extrema concisión y una potente expresión que, una vez más, se asienta firmemente en un juego de contrastes vibrantes entre las exultantes fanfarrias que emmarcan pasajes líricos y un fugato central scherzando de exquisito refinamiento.


Javier Pérez Senz
Periodista y crítico musical de El País y Radio Clásica de Radio Nacional de España


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