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9.70073 - REBAY, F.: Oboe and Guitar Music (Complete) (M.P. Sanchez, G. Noque)
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Ferdinand Rebay (1880–1953)
Obras para oboe y guitarra

 

La figura del austríaco Ferdinand Rebay ha permanecido oculta desde su fallecimiento hasta nuestros días, únicamente asociada a las numerosas reducciones para piano que realizó para la editorial Schott.

Espoleado en su interés por el compositor después de que el guitarrista y editor Simon Wynberg le diera a conocer la sonata en mi menor para oboe y guitarra, Johann Gaitzsch publicó dos artículos¹ (de los que proviene la mayor parte de la información biográfica empleada en estas notas) que han sacado a la luz a un compositor prolífico y de oficio admirable, cuya producción para y con guitarra ocupa un lugar único y privilegiado en la literatura de este instrumento, tanto desde el punto de vista cualitativo como cuantitativo.

Nacido en Viena el 11 de junio 1880, Rebay recibió formación tanto en el violín como en el piano (en el caso de este último instrumento, de manos de su madre, Therese Rebay, quien fue alumna de Anton Bruckner). Su padre, Ferdinand Rebay, era propietario de una tienda de música, así como editor, en la casa Rebay & Robitschek. En 1890, cuando contaba con diez años, fue admitido como niño cantor en la Abadía de Heiligenkreuz, donde recibirá una completa enseñanza musical durante su estancia de cinco años, y llegará a  convertirse en contralto solista. Cuando en 1901 entra a formar parte de la clase de piano de Joseph Hofmann en el Conservatorio de Viena (la actual Universität für Musik und darstellende Kunst), Rebay ya había comenzado a ser conocido como compositor de Lieder y obras corales. En la misma institución estudió posteriormente composición con Robert Fuchs (1847–1927), uno de los escasos autores alabados por Brahms, y maestro de ilustres figuras como Gustav Mahler, Jean Sibelius, Richard Strauss o Erich Wolfgang Korngold. Durante este período de estudios con Fuchs, Rebay fue galardonado con varios premios, entre ellos el Brahms-Prämie y la medalla de plata de la Gesellschaft der Musikfreunde.

En 1904, concluye su formación compositiva, consiguiendo la máxima distinción con su obra final Erlkönig, para gran orquesta, elogiada por Robert Fuchs como la composición de más calidad en sus 29 años de experiencia en el citado conservatorio. Ese mismo año, Rebay se pone al frente del Wiener Chorverein y un tiempo después, en 1915, desempeñará el mismo papel con el Wiener Schubertbund, puesto que ocupará hasta 1920, cuando será elegido profesor de piano en la Musikakademie.

En 1938, tras la anexión de Austria a la Alemania nazi, conocida como Anschlus), Rebay perderá su puesto en la Musikakademie (que recuperará en 1945) y se verá privado de su pensión, hecho muy probablemente debido a que se consideró que poseía un porcentaje de ascendencia judía, muriendo en Viena el día 6 de noviembre del año 1953, “olvidado e indigente”².

La práctica totalidad de la ingente producción de Rebay se conserva en versiones manuscritas repartidas entre la Biblioteca Nacional  de Austria y la biblioteca de la abadía de Heiligenkreuz. Junto a obras corales, sinfonías, una opereta, composiciones para piano a dos y cuatro manos, y obras de cámara en diversas combinaciones, resulta especialmente llamativa la enorme cantidad de piezas que Rebay dedicó a la guitarra, probablemente alentado por su sobrina, la guitarrista Gertha Hammerschmied (1906–1985): obras para guitarra sola (entre ellas, siete sonatas), lieder, obras corales con guitarra, y composiciones camerísticas que incluyen guitarra en agrupaciones que abarcan desde el dúo hasta el septeto. En definitiva, un verdadero tesoro para la literatura guitarrística, que ha permanecido en el olvido hasta el momento actual, en el que está viendo la luz de forma progresiva de mano de la editorial Philomele.

El estilo compositivo de Rebay puede definirse como claramente conservador, teniendo en cuenta las enormes revoluciones musicales de la primera mitad del siglo XX; de influencia profundamente brahmsiana, y empleando formas clásicas e incluso barrocas como la suite, sus composiciones incorporan con frecuencia elementos folclóricos alemanes y austríacos, y muestran hasta cierto punto una relativa permeabilidad al impresionismo. En el caso de su repertorio guitarrístico, esa raíz brahmsiana de sus composiciones (un caso virtualmente único en la literatura de este instrumento), y su refinada técnica compositiva, sitúan a estas piezas en un lugar privilegiado dentro de la historia de la guitarra.

Las obras contenidas en esta grabación constituyen la totalidad de las composiciones legadas por Rebay para la poco frecuente combinación de oboe y guitarra. Junto a su calidad intrínseca, uno de los elementos más llamativos es el tratamiento quasi-pianístico de la guitarra, que abandona la tradicional función acompañante, dando como resultado unas piezas dialogantes y caracterizadas por una variedad de texturas admirable.

La Sonata en mi menor, compuesta en 1925 y dedicada a Alexander Wunderer, por entonces primer oboísta de la Orquesta Filarmónica de Viena, fue estrenada el 31 de marzo del mismo año en Viena por su dedicatario y el guitarrista Hans Schlagradl. Moldeado según la tradicional estructura en cuatro movimientos, la sonata se abre con un movimiento en forma sonata (Lebhaft bewegt, doch nicht zu schnell) de carácter profundamente germánico, con un delicioso segundo tema y una sección de desarrollo breve, caracterizada por la inestabilidad tonal. A este movimiento le sigue un Menuett (con su correspondiente Trio), de concepción tradicional, y que sobresale por el carácter virtuoso de la escritura guitarrística, repleta de complejos pasajes en terceras y sextas. El movimiento lento, titulado Sehr ruhig, doch nicht schleppend, es una lírica y emotiva pieza en si menor, de carácter cantabile y con una sección central cuyo estatismo enfatiza el  conmovedor lirismo de la recapitulación con la que finaliza el movimiento. La sonata se cierra con un rondó en mi mayor, de evidente simbolismo marcial (similar al de la famosa Cabalgata de las Walkirias de Wagner), que contrasta con el fragmento central, en la bemol mayor, caracterizado por su fuerte componente folklórico.

El período transcurrido entre 1925 y la fecha de composición de la Sonata en do mayor, datada el 17 de enero de 1942, se refleja en esta nueva obra en una cierta apertura por parte de Rebay hacia otros estilos musicales. Como resultado, la pieza se caracteriza por la incorporación de elementos impresionistas que dan a la sonata en do mayor un cierto aire contemplativo y nostálgico, como se puede observar en el primer movimiento, un Allegro moderato cuyo carácter lírico contrasta fuertemente con la marcialidad del comienzo de la sonata en mi menor. El movimiento lento (Langsam und ausdrucksvoll), que a diferencia de la anterior sonata, está ahora situado en segundo lugar, es una delicada pieza de sonoridad mediterránea, que en ciertos momentos recuerda al italiano Mario Castelnuovo-Tedesco, y que consta de una sección central puramente brahmsiana. El Scherzo que sigue, supone la vuelta al carácter germánico de la anterior sonata, con un brillante juego imitativo entre los dos instrumentos, que desemboca en un Trio que, aunque no explícitamente indicado, nos traslada al mundo del Ländler. Para finalizar la sonata, Rebay nos devuelve al espíritu contemplativo del Allegro moderato, a través de un Rondo cuyos frecuentes cambios de tempo y carácter, así como sus inesperadas modulaciones, otorgan a la pieza un carácter fragmentario poco habitual en los movimientos conclusivos.

La grabación finaliza con el arreglo del movimiento lento del Concierto Italiano de Johann Sebastian Bach realizada para oboe y guitarra, en la que la combinación, inteligentemente elegida por Rebay, nos traslada a la tan barroca sonoridad de las sonatas para oboe y continuo.

Gonzalo Noqué

 

Note 1:

GAITZSCH, J.: “Ferdinand Rebay: Forgotten Brahms epigone or major guitar composer?”. Soundboard, Vol. XXXI, Nº 4, 2006.
GAITZSCH, J.: “Ferdinand Rebay (1880–1953): epigono dimenticato di Brahms o compositore di prima grandezza? “, Il Fronimo, Nº 139, 2007.

Note 2:

GAITZSCH, J.: “Ferdinand Rebay: Forgotten Brahms epigone or major guitar composer?”. Soundboard, Vol. XXXI, Nº 4, 2006, p.13.


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