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Javier Extremera
Ritmo, July 2013

Cuando uno se adentra por los laberintos arbóreos del Tiergarten, impregnados por ese olor a barbacoa (sobre todo los domingos) que provocan los hijos de los inmigrantes turcos (hoy parecen borrados de la memoria colectiva), que con su sudor descombraron y levantaron el nuevo Berlín, uno sabe que será inevitable traspasar los límites de la Plaza de la República y encontrarse de lleno con el pulposo esqueleto del Reichstag, que parece iluminar con fortuna los designios económicos alemanes bajo el amparo de la cristalina cúpula de Norman Foster, que vigila desde arriba el manto opaco de la diosa Política que florece justo debajo. Enfrente de su escalinata estuvo edificada durante algo más de un siglo la mítica Krolloper. Actualmente su espacio (pegado al Kongresshalle con forma de hongo) lo ocupa un herbáceo solar, que no delata al caminante el abundantísimo foco cultural que alumbraron sus ya invisibles paredes, que en otro tiempo fueron bien visibles acogiendo el deleite social y artístico de los berlineses.

Sobre la historia y el pasado de este glorioso edificio versa el filme de Jörg Moser- Metius La Ópera Kroll de Berlín: El centro de Alemania (con subtítulos solo en inglés). Visualmente, al documental se le notan los años que soporta a sus espaldas (sus jugosas y variadas imágenes delatan un origen videográfico). De fragancias catódicas, fue realizado en pleno fragor de la reunificación alemana (1990) intentando alentar a los televidentes (a los viejos y a los nuevos) sobre ese pasado cultural común que volvería inevitablemente a regir su vida espiritual futura. Para ello, se echó mano de los antiguos símbolos para usarlos como herramienta con la que unir esas dos Alemanias tan diferentes y alejadas entre sí. Se nota en su elaboración que sobrevuela el espíritu optimista, libertario y fraternal que trajo la caída del sanguinolento muro. El realizador aprovecha la ocasión y nos regala una pequeña clase de Historia alemana, que se enriquece aún más con la inclusión de innumerables documentos gráficos e imágenes de noticieros de las diferentes épocas que retrata. Eso sí, se recomienda verlo en su formato original de 4:3, por el bien de no sufrir los bocados del formato panorámico en el que se presenta.

El Teatro tomó su nombre del empresario Joseph Kroll, que lo inauguró en 1844 como centro de recreo y sala de baile. Edificado fuera de los muros de la ciudad (muy cercano de la divisoria Puerta de Brandenburgo), tras los incendios (inevitables en la era de la iluminación por gas) y la falta de liquidez empresarial, el edificio se convierte en Teatro de Ópera en 1896 (Mahler o Johann Strauss fueron algunos de los que pasaron por allí). Con la llegada en 1919 de la añorada República de Weimar, se decide transformarla en el tercer gran coso operístico de la ciudad (a la sombra de la Staatsoper Unter der Linden, de quien dependía organizativamente, y la Deutsches Oper) dándole cobijo bajo el amparo del presupuesto estatal en una apuesta por defender lo público, término que parece no estar incluido hoy en el diccionario de nuestros ensobrados gobernantes. La Kroll (con el gran Tietjen como intendente) sería la encargada de dar voz al espíritu y los valores de la nueva República, esa que se creara tantos enemigos de puñal en mano y que finalmente terminara por parir al mayor traficante de carne humana de la historia. Ironías de la vida, el Teatro fue el escenario donde se firmó su certificado de defunción. Cuando los lobeznos con esvástica incendiaron el Reichstag a sugerencia de Göring, el ya moribundo parlamento trasladó sus sesiones hasta sus vecinales butacas, volteando la moneda y sustituyendo la música por la infamia. Bajo su techo en 1933 se aprobaba la Ley Habilitante que otorgaba poderes absolutos a Hitler, que no dudó en apuntalar con su martillo la tapa del republicano ataúd. La Kroll pasaba del esplendor al ocaso en un abrir y cerrar de ojos.

El laborioso documental incide acertadamente en la etapa dorada del Teatro representada por la silueta de Klemperer, elegido generalmusikdirektor entre 1927 y 1931 (incluso le oímos hablar en off). En esos días el edificio adquirirá tintes mitológicos, al erigirse en epicentro de la vanguardia teatral y musical. Por allí pasaron los Berg, Schoenberg, Zemlinsky, Hindemith, Stravinsky, Janácek, Weill y demás integrantes de la nouvelle vague sonora. Para los que quieran profundizar, recomendar la lectura de las conversaciones de Klemperer con Peter Heyworth (libro no editado aún en España) con el que se podrá imaginar fugazmente lo que supusieron los bufidos culturales de la Kroll. Rememoramos (visual y sonoramente) algunos de sus estrenos, como Fidelio, Edipo Rey, Salomé, Los Cuentos de Hoffman o El Holandés errante, cuya escenografía (Jürgen Fehling, 1929) levantó ampollas, al vestir a Senta con jersey de cuello alto y falda corriente, y a los marineros con el uniforme habitual de esa época. La Asociación de Mujeres Wagnerianas Alemanas formuló una queja escrita de lo que era una burla inaceptable, lo que incluso alentó a Hitler a enviar a sus acolmilladas camisas pardas con el fin de boicotear las funciones.

El filme nos muestra algunos de los bocetos ymaquetas de las puestas en escena que allí se alzaron (muy influenciadas por el espíritu renovador de la Bauhaus), llamando la atención lo avanzado en el tiempo de estas abstractas propuestas, agarradas a la desnudez decorativa y a unas asfixiantes figuras geométricas, que producen (incluso vistas con los ojos de ahora) la sensación de que nuestros teatros no han conseguido sobrepasar aún ese altísimo listón de modernidad, libertad y pureza innovadora. El 3 de julio de 1931 se finiquitaba su última representación (Las bodas de Fígaro) con toda la plantilla sobre el escenario gritando: “¡salvemos la Kroll!”. En noviembre de 1943 las bombas aliadas lo convertirán en unmonumento al escombro, dictándose finalmente su inmoral demolición en 1951. El edificio se borraba del plano de Berlín a golpe de excavadora. La historia volvía a escribirse en las cunetas de la humanidad. “A cada época su Arte, a cada Arte su libertad”. © 2013 Ritmo






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9:24:49 AM, 19 April 2014
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