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8.554413 - DVORAK: Violin Sonata, Op. 57 / Violin Sonatina, Op. 100
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Antonín Dvorák nació en 1841, hijo de un carnicero y tabernero de la aldea de Nelahozeves, cercana a la ciudad bohemia de Kralupy, a unos sesenta y cinco kilómetros al norte de Praga. Era natural que al principio se esperase que siguiera el negocio familiar, como el hijo mayor. Sin embargo, sus capacidades musicales pronto se volvieron evidentes y fueron estimuladas por su padre, quien en los últimos años abandonó la ocupación familiar para ganarse la vida como citarista. Tras la escuela primaria, fue enviado a residir con un tío en Zlonice y fue allí donde adquirió el conocimiento necesario de alemán como para mejorar sus habilidades musicales, adquiridas hasta entonces en casa, en la banda de la aldea y en la iglesia. Ulteriores estudios de alemán y música en Kamenice, una ciudad al norte de Bohemia, facilitaron su admisión en 1857 en la Escuela de Organo de Praga, donde estudió los dos años siguientes.

Al dejar la Escuela de Organo, Dvorák trató de ganarse la vida como viola en una banda dirigida por Karel Komzák, conjunto que formaría el núcleo de la Orquesta del Teatro Provisional Checo, fundado en 1862. Cuatro años más tarde, Smetana fue nombrado director del teatro, donde sus óperas Los brandemburgueses en Bohemia y La novia vendida ya se habían representado. Hasta 1871 Dvorák no dimitió de la orquesta, dedicándose completamente a la composición, al tiempo que su música comenzó a atraer una favorable atención local. En 1873, se casó con una cantante del coro del teatro y en 1874 se convirtió en el organista de la iglesia de San Adalberto. Durante esta etapa, continuó manteniéndose de la enseñanza privada, mientras se ocupaba de una serie de composiciones que fueron conocidas gradualmente por un círculo más amplio.

Un reconocimiento mayor le llegó a Dvorák en 1874, cuando se presentó a un premio del gobierno austriaco, lo que atrajo la atención del crítico Eduard Hanslick y después la de Brahms, miembro reciente del jurado. La concesión de este premio durante cinco años consecutivos supuso una ayuda material. A través de este contacto e impresionado por los Duetos moravos de Dvorák, presentados al premio de 1877, Brahms consiguió su publicación por Simrock, quien le encargó otra obra, las Danzas eslavas, para dos pianos. El éxito de estas ediciones llevó la música de Dvorák a un público más amplio, para el que tenía un cierto encanto exótico. Al crecer su fama, visitó Alemania e Inglaterra, donde fue siempre recibido con un entusiasmo mayor del que cabría esperar para un compositor checo en Viena.

En 1883, Dvorák rechazó una tentadora proposición de escribir una ópera alemana para Viena. Siguió contribuyendo en su país al repertorio operístico checo, elemento importante en la restauración de la identidad musical nacional. La invitación a ocupar un cargo en Nueva York era otra cosa. En 1891, se convirtió en profesor de composición en el Conservatorio de Praga y en el verano del mismo año le ofrecieron el puesto de director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York. Con el respaldo de Jeanette Thurber y su marido, se pretendía que esta institución nutriese la música americana hasta entonces dominada por músicos procedentes de Europa o con una larga instrucción allí. Fuera lo que fuese del definitivo éxito o fracaso de la aventura, la contribución de Dvorák se veía como un anteproyecto para la música nacional americana, siguiendo el ejemplo de la música nacional checa, que tanto le debía. Los resultados musicales de la estancia de Dvorák en América residen sobre todo en su propia obra, en especial su Sinfonía "Del nuevo mundo", sus Cuarteto Americano y Quinteto Americano y su Sonatina para violín, obras fuertemente enraizadas en la tradición europea por él heredada, al mismo tiempo que hacía uso de melodías y ritmos que podrían asociarse de un modo u otro con América. En 1895, Dvorák regresó a casa para siempre, reasumiendo su trabajo en el Conservatorio de Praga, del que llegó a ser director en 1901. Sus obras finales incluyen una serie de poemas sinfónicos y dos óperas más que añadir a las nueve que ya había compuesto. Murió en Praga en 1904.

La Romanza en fa menor fue al parecer escrita entre 1873 y 1877 y publicada dos años después. Fue arreglada más tarde para violín y piano. La obra utiliza un tema de un movimiento lento de una composición anterior, el Cuarteto de cuerda en fa menor, de 1873, inédito y quizá autobiográfico. El tema principal, introducido por el piano e imitado por el violín, posee gran encanto; enmarca una sección contrastante de cierta tensión dramática.

La Sonata en Fa mayor para violín y piano, Opus 57, de Dvorák, su segundo ensayo dentro de la forma, fue escrita durante las primeras dos semanas de marzo de 1880 y editada ese mismo año. Tiene mucho de Brahms en sus texturas, ritmos cruzados y tratamiento de los dos instrumentos, aunque carece de la madura complejidad de Brahms. El primer movimiento se inicia con el tema principal, con el piano respondiendo al violín en la segunda frase. El piano introduce el decidido segundo tema, material para el correspondiente desarrollo y posterior recapitulación. El movimiento lento en La mayor deja que el violín siga al piano en la primera exposición de la dulce melodía descendente. Acordes del piano aportan un segundo elemento, modulando a un pasaje de creciente tensión, antes de retomarse el tema principal. La sonata acaba con un animado rondó, dotado de un enérgico tema de danza que encuadra episodios en tonalidades y caracteres contrastantes.

Las Cuatro Piezas románticas, Opus 75, fueron escritas en enero de 1887 y son arreglos de las Miniaturas redactadas una semana antes para dos violines y viola, compuestas, como el Terzetto, para un vecino, violinista aficionado, y su profesor. Las cuatros piezas son ciertamente menos exigentes, ya sea en su forma original o en la versión para violín y piano. La primera, en Si bemol mayor e indicada Allegro moderato, tiene un sencillo encanto; es seguida por un Allegro maestoso que ofrece variaciones sobre el resuelto tema inicial en re menor. La tonalidad de Si bemol mayor retorna en el siguiente Allegro appassionato, con su pasaje de octavas en el violín de gran exigencia técnica. El conjunto acaba con un Larghetto en sol menor, dominado por el perfil descendente de su tema principal.

Dvorák escribió su Sonatina en Sol mayor, Opus 100, durante las últimas dos semanas de noviembre de 1893, completándola el 3 de diciembre, un poco antes del estreno de la Sinfonía "Del Nuevo Mundo" en Nueva York. La sonatina es igualmente característica de este período, en que el compositor alimentaba sentimientos de nostalgia junto a sus amigos checos en Spillville, Iowa, mientras extraía nuevas influencias, procedentes lo mismo de Hiawatha de Longfellow que de los espirituales que había escuchado. Estaba destinada a sus dos hijos, Ottile y Antonín, y no presenta un gran desafío para los intérpretes, mientras conserva un alto grado de popularidad. El primer tema anuncia su origen, con un tema de trazado predominantemente pentatónico, tras una alusión a la canción Clementine, en tanto que el segundo movimiento, en sol menor, conocido por muchos como Lamento indio y publicado como tal en una edición de Fritz Freisler, utiliza un tema que el compositor conoció cuando visitó las cataratas de Minnehaha. Hay una modulación a Sol mayor, previa al regreso de esta melodía. El Scherzo recuerda otra vez tanto a Bohemia como a Norteamérica en su primer tema, contrastando con un Trío en Do mayor y hay ecos continuos de la Sinfonía del Nuevo Mundo y el Cuarteto Americano en el último movimiento.

Keith Anderson

Versión española: Enrique Martínez Miura


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