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8.554560 - GIULIANI: Flute and Guitar Duets
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Mauro Giuliani (1781-1829)

Dúos para Flauta y Guitarra

Mauro Giuliani nació en Bisceglie, un pueblo cerca de Bari, en el extremo sureste del viejo reino de Nápoles. De su educación musical se tienen muy pocos detalles, aunque parece que además de guitarrista tocaba el violonchelo de manera aceptable. En 1806 se estableció en Viena, donde la guitarra era ya popular; llegó a ser el mejor guitarrista de la ciudad y trabó amistad con muchas de las figuras musicales locales, como Beethoven, Schubert, Mayseder, Moscheles y Diabelli, entre otros. Importante innovador, Giuliani fue, casi sin duda, el primero en escribir un concierto para virtuoso de guitarra (tanto el suyo como el de Ferdinando Carulli, en París, fueron estrenados por las mismas fechas) y además compuso docenas de obras para este instrumento, muchas de las cuales requieren una técnica prodigiosa. En 1819 Giuliani volvió a Italia, según parece para escapar de sus acreedores, pasando sus últimos años en Roma (hasta 1823) y Nápoles. Después de su muerte en 1829, sus obras continuaron siendo publicadas, algo que confundió a sus primeros biógrafos, que creyeron que Giuliani había vivido hasta 1840 o incluso más tarde; en realidad, el "M. Giuliani" que disfrutó de una carrera musical hacia 1830 fue el hijo de Mauro, Michele.

La Viena de Biedermeier, quizás más que ninguna otra ciudad en la historia, consideraba la música como un entretenimiento gratificante. Los niños empezaban a estudiar música desde los cuatro o cinco años de edad y muchos llegaban a ser consumados intérpretes. La guitarra tenía muchas ventajas: era más barata y fácil de transportar que el fortepiano y más fácil de aprender que el violín. El hecho de que tuviera poco volumen sonoro no era un verdadero problema, ya que raras veces se tocaba en grandes salas; más bien era una ventaja cuando se tocaba en una sala pequeña, donde instrumentos más sonoros podían resultar abrumadores. La mayoría de los estudiantes de guitarra, como los de cualquier otro instrumento, aprendían a tocarla por las ventajas sociales que conllevaba, no porque aspiraran a convertirse en concertistas. La guitarra podía servir de entretenimiento en un salón burgués o aristocrático, de diversión en un campamento militar o para pasar el rato durante un largo viaje en carromato. Se pedía frecuentemente a jóvenes intérpretes consumados, especialmente a jovencitas, que tocaran en reuniones sociales, una táctica tradicional usada para atraer la atención de posibles pretendientes. Estas funciones sociales de la guitarra explican porqué tantas obras publicadas fueron dedicadas a alumnos con los títulos de "Mademoiselle," y menos frecuentemente, "Capitán" o "Lugarteniente."

Una cantidad considerable de publicaciones vienesas para guitarra consistía no en solos, sino en música de cámara en la que la guitarra servía de acompañante o concertante en un pequeño ensemble. La duradera popularidad de la guitarra siempre ha tenido mucho que ver con su habilidad para acompañar con acordes una melodía de un instrumento o de la voz humana. Las combinaciones instrumentales más populares eran, más o menos por orden de importancia: guitarra y violín o flauta, dos guitarras, guitarra con flauta y viola, y guitarra con violín y una o dos flautas. Obras como las Grandes Polonaises de Mayseder para violín principal y cuerdas se publicaban en versiones reducidas con acompañamiento de guitarra, en vez del tradicional con piano. Además no es cierto que sólo fueran los mismos guitarristas los que componían para el instrumento. Compositores de la talla de Franz Clement, Joseph Mayseder, Hummel e incluso Franz Schubert y Carl Maria von Weber publicaron obras de cámara con guitarra. Lo que no se puede establecer con total certeza es si algún guitarrista había trabajado anónimamente como coautor o colaborador, pues no existe ninguna obra en la que se reconozca esta posibilidad y algunos manuscritos, como uno de Mayseder, sugieren tal familiaridad del compositor con el instrumento que no haría ninguna falta tal ayuda. El programa de un concierto público típico de la época en el que apareciera un guitarrista (la mayoría eran hombres) lo presentaría en dúo con una flautista o violinista, acompañando a un cantante (o a sí mismo - a la mayoría, incluido Giuliani, les parecía muy útil saber hacerlo) y tal vez en un conjunto más amplio con el resto de los intérpretes para un gran finale. Se esperaba de virtuosos como Giuliani o Sor que tocaran uno o dos solos, pero de ninguna manera un programa entero; frecuentemente, el solo sería una composición escrita por el mismo intérprete. A pesar de la popularidad de la guitarra, el culto al guitarrista solista virtuoso, establecido firmemente por Andrés Segovia en el siglo XX, no existía todavía.

La presente grabación recoge tres obras de cámara del periodo vienés de Giuliani y otra que, aunque pueda provenir del mismo periodo, fue publicada más tarde, durante la estancia italiana del compositor. La música de Giuliani rezuma encanto vienés, pero también difiere de la música de cámara típica de la época de una manera muy sutil. En la flauta, por supuesto, recae la responsabilidad de llevar la melodía, pero la guitarra también tiene solos durante toda la obra, que, comparados con los de sus populares rivales, exigen con frecuencia una técnica demasiado consumada para el típico aficionado. Esto sugiere que Giuliani componía para él; en ocasiones hasta se lanza a pasajes de bravura rossiniana que sorprenderían a más de un conservador haydniano, aunque no a su amigo Beethoven.

El Grand Potpourri, Opus 53 de Giuliani, publicado originalmente por Weigl en 1814, entrelaza varias melodías, algunas originales, otras tomadas de la música popular y clásica de la época. Empieza con un Andante grave en re menor, una cita del Don Giovanni de Mozart, seguido por un Allegretto en re mayor, un Allegro vivace en sol mayor y Andantino en mi mayor, Allegretto en la mayor y un Grazioso en re mayor.

En la Sérénade, Opus 127, publicada por Ricordi en 1827, el Maestoso en sol mayor precede al Minuetto y Trío en re mayor, y a un Tema en re mayor, marcado Andantino mosso, con tres variaciones. La guitarra anuncia el tema y protagoniza la primera variación. Giuliani difiere de la típica serenata vienesa, que acababa con una Marcha, al terminar con un vigoroso Rondó allegro.

El Grand Duo Concertant, Opus 85, publicado por Artaria en 1817, es tal vez la obra más conocida de Giuliani para flauta y guitarra. En sus cuatro movimientos - Allegro maestoso, Andante molto sostenuto, Scherzo y Trio, y Allegretto espressivo - aparecen pegadizas melodías y brillantes pasajes para ambos instrumentos.

La Grande Sérénade, Opus 82, publicada por Weigl en 1817, empieza con un tema encantador en re mayor, marcado Grazioso, al que siguen tres variaciones, un Minuetto y Trío en la mayor, un Allegro en re mayor, y una Marcha y Trío finales, como era costumbre en la serenata vienesa.

Richard Long

Traducción: Carlos Fernández Aransay


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