About this Recording
8.554694 - DANZI: Wind Quintets, Op. 68, Nos. 1-3 / Horn Sonata, Op. 44
English  French  German  Spanish 

Franz Danzi

Quintetos de viento Op. 68, núms. 1 — 3

Sonata para trompa y piano en Mi menor, Op. 44

La reputación de Mannheim como un centro de excelencia musical a mediados del siglo XVIII se halla bien documentada. "La Atenas musical del mundo germanófono", en palabras de Schubart, se vanagloriaba de una corte "cuyos rayos", según Leopold Mozart, "iluminan a toda Alemania, mejor dicho, incluso a toda Europa, como los del sol". Mozart seguía describiendo la orquesta del Elector como "la mejor de Europa sin ninguna duda" y para Charles Burney incluía "más solistas y buenos compositores que ninguna otra orquesta de Europa." Bajo la dirección de Johann Stamitz, este "ejército de generales, tan adecuado para planificar una batalla como para lucharla", fue responsable de una serie de avances en la escritura orquestal, pero a la orquesta se la recuerda especialmente por establecer los crescendos y decrescendos que, durante el resto del siglo, habrían de convertirse en una parte fundamental de la música sinfónica.

Entre el "ejército de generales" de Stamitz se encontraba Innocenz Danzi, un violonchelista que entró a formar parte de la orquesta en 1754 y que posteriormente se casó con la hija del compositor Carlo Giuseppe Toeschi. El mayor de sus tres hijos, Franz, nació el 15 de mayo de 1763 y cantó de niño en el coro de la capilla del Elector, uniéndose a su padre en la sección de violonchelos de la orquesta en 1778. Cuando la corte se trasladó a Munich meses más tarde ese mismo año, sin embargo, él se quedó para tocar con la orquesta del Teatro Nacional y en la época en la que sucedió a su padre como primer violonchelo de la orquesta del Elector en 1783, su verdadero interés estribaba en la composición. Esto se vio confirmado en 1788 con el éxito de su ópera, Die Mitternachtstunde, y a partir de entonces el violonchelo quedó relegado a un segundo plano.

El siguiente nombramiento de Danzi, para el puesto de Vice Kapellmeister en mayo de 1798, demostró ser decepcionante, en parte porque no se llevó bien con el Kappellmeister y en parte debido a que la muerte de su esposa lo dejó con pocas ganas de dirigir obras que ella había cantado. Entonces aprovechó la oportunidad de trasladarse a Stuttgart como director de la orquesta de Württemberg en 1807, pero rápidamente se dio cuenta de que la ciudad no podía rivalizar con Munich en términos musicales y comenzó de nuevo a buscar trabajo. Esto no se tradujo en nada positivo, pero durante los próximos años disfrutó de la amistad de Carl Maria von Weber y en 1812 se apartó del circuito central de la actividad musical cuando aceptó el puesto de Kapellmeister en la corte de Baden en Karlsruhe.

Esto habría de convertirse en un gran desafío. Los 26 instrumentistas de la orquesta necesitaban una buena dosis de ayuda y, a pesar de los continuos intentos de Danzi por mejorar su manera de tocar, hay un informe de 1817 que afirma que aún tenía que "marcar el compás con el pie en un intento de que fueran juntos, especialmente en las entradas importantes." Esto le pasó factura a su salud y a su entusiasmo, pero a la larga tendría algún efecto: cuando murió el 13 de abril de 1826, la orquesta se vanagloriaba de sus 44 miembros y el repertorio incluía obras de Mozart, Cherubini, Beethoven y Weber, así como del propio Danzi. También parece haber logrado no exagerar sobre su situación, ya que Ludwig Spohr vio en él a "un artista muy afable" y para Max Maria von Weber era un "hombrecillo regordete con una cabeza redonda y ojos agudos y penetrantes que siempre parecía de buen humor."

A pesar del aparente aislamiento de Danzi en Karlsruhe, consiguió claramente mantenerse al tanto de las corrientes actuales, ya que la publicación en 1821 de sus Quintetos op. 56 para flauta, oboe, clarinete, trompa y fagot constituyó un claro intento de sacar provecho del público entusiasmo despertado por las innovadoras obras de Anton Reicha para la misma combinación instrumental. Éstas no se habían publicado en colecciones anuales de seis desde 1817 y Danzi respondió enviando sus propios quintetos no a su editor habitual sino al parisino Maurice Schlesinger. También hizo que su dedicatoria a Reicha apareciera en caracteres más grandes que su propio nombre y, animado por la reacción, compuso poco después otras dos colecciones de seis obras, op. 67 y op. 68, para los mismos instrumentos. Esta vez, sin embargo, carecían de dedicatoria y fueron publicados en 1823 o 1824 por Johann André de Offenbach, a quien Danzi había utilizado de manera ocasional anteriormente, pero que se había hecho muy famoso por sus ediciones pioneras de obras de Mozart. Todos los quintetos revelan la facilidad del compositor para escribir melodías atractivas y armonías suavemente cromáticas y marcan un contraste con el enfoque expansivo y a menudo virtuosístico de Reicha con su estilo técnicamente poco exigente y formalmente convencional.

La venta de la Sonata para piano con acompañamiento de trompa o violonchelo obbligato, Op. 44 la anunció por primera vez Breitkopf und Härtel en noviembre de 1813. Este tipo de reclamos comerciales no eran inhabituales a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando era normal considerar al piano el instrumento "principal" en vez de acompañante, así como ofrecer diversos instrumentos "acompañantes" para incrementar las ventas. Ambos, sin embargo, son especialmente oportunos en el caso de la sonata de Danzi. Las frecuentes cascadas de notas en la parte de piano contrastan fuertemente con la lírica línea de la trompa y él pensaba que resultaba esencial ofrecer una parte alternativa para violonchelo para ampliar el mercado potencial. Que la op. 44 de Danzi, al igual que su sonata anterior, la op 28 en Mi bemol, estaba escrita para trompa es algo que está claro, no obstante, a partir del estilo de la escritura: las tonalidades menores son un poco extrañas para los intérpretes de la trompa natural, sin válvulas, que se utilizaba por aquel entonces y Danzi supera las dificultades en la primera sonata en modo menor compuesta nunca para el instrumento escribiendo tanto el hermoso movimiento lento como el finale en Mi mayor.

La nueva sonata fue criticada en la Allgemeine Musikalische Zeitung, la propia revista de Breitkopf, en enero de 1814. En general, la música de Danzi era entonces menos popular de lo que lo había sido, pero el crítico habló en términos positivos de sus "buenas ideas" y "hermosos efectos", y afirmó que el "resultado merece especialmente la pena" para un intérprete con un "bello sonido" y la capacidad de "cantar con su instrumento". La sugerencia de que la parte de piano es "fácil" indica que los críticos de la AMZ no eran siempre inmunes al hecho de favorecer las publicaciones propias de Breitkopf, pero no resulta difícil ver por qué el crítico juzgó el finale en forma de variaciones como "exquisito".

(Traducción: Luis Gago)


Close the window