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8.554717 - BARTOK, B.: Piano Music, Vol. 1 (Jando) - Suite for piano / 7 Sketches / Piano Sonata
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Béla Bartók nació el 25 de marzo de 1881 en la ciudad de Nagyszentmiklós (actualmente Rumanía). Estudió piano y composición con László Erkel en Pozsony (la actual Bratislava), donde el contacto con Ernö Dohnányi, algo mayor que él, resultaría un factor decisivo en su desarrollo. El éxito del estreno, en 1904, de su poema sinfónico Kossuth reveló la importancia de sus inclinaciones nacionalistas, pero su ideal de una fusión estilística entre las formas musicales tradicionales y cultas no tomó forma hasta que emprendió, al principio junto a Zoltán Kodály, sus trabajos de recopilación de música folclórica.

Los años anteriores a la Primera Guerra Mundial fueron difíciles para Bartók, atrapado entre la conformidad austro-alemana y la insularidad del nacionalismo húngaro. Fue en 1917 y 1919, con el éxito de los estrenos de sus obras para la escena El castillo de Barbazul y El príncipe de madera, cuando consiguió establecerse como un compositor de importancia en la Hungría próxima a la independencia, pero su siguiente pantomima, El mandarín maravilloso, fue censurada por lo explícito de su asunto. Durante los años veinte y treinta, la obra de Bartók consolidó su reputación al representarse con frecuencia en la Europa occidental, sobre todo en los festivales de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea, mientras su carrera como pianista le llevaba hasta América del Norte. En 1940 emigró a Estados Unidos tras haber dado, en Hungría, conciertos con su música que eran también una protesta por la creciente orientación fascista del gobierno de su país. La enfermedad y los problemas económicos persiguieron a Bartók en sus últimos años, pero las obras de aquella época, incluyendo el Concierto para orquesta y el Concierto n° 3 para piano y orquesta, alcanzaron de inmediato un puesto en el repertorio. Murió de leucemia, en Nueva York, el 26 de septiembre de 1945.

Si bien los seis cuartetos de cuerda (1909-1939) y las obras orquestales escritas en los años treinta y cuarenta constituyen el punto culminante del genio creativo de Bartók, lo sustancial de su producción para piano cubre la casi totalidad de su carrera, desde las piezas de juventud de los años 1890 en las que asimila -absorbe primero y rechaza luego- la influencia de Liszt y Brahms, a las obras maduras de mediados de los años veinte que culminan con esa especie de enciclopedia del progreso pianístico en seis volúmenes que se llama Mikrokosmos (1939).

El año 1926 fue decisivo para Bartók. Comprometido en su carrera internacional como concertista, y no habiendo escrito nada significativo desde la Suite de danzas, tres años antes, volvió su atención hacia la composición pianística como definición y muestra de su pensamiento musical. La Sonata para piano y la suite Al aire libre, concebidas al mismo tiempo, descartan rasgos del pasado para encontrar un camino hacia el final.

La Sonata representa el paradigma del neoclasicismo en el que Bartók había estado trabajando durante la primera mitad de los años veinte, encontrando un estímulo particular en maestros del barroco como Scarlatti y Frescobaldi. El incisivo Allegro moderato de apertura confirma este ágil pero austero acercamiento a la escritura pianística. Hay temas contrastantes en el sentido clásico, pero tal contraste no se desarrolla tanto como tal sino como una sucesión temática cuya continuidad viene dada por el movimiento rítmico de corcheas que permanece constante a lo largo de casi todo el tiempo. El Sostenuto e pesante está en una clara forma ternaria, la nota inicial repetida formando la base de la quejumbrosa melodía de apariencia popular que surge de un movimiento interválico para proyectarse en plenitud en la sección central, antes de contraerse en una repetición alterada de la sección de apertura. La abrupta conclusión llega en el Allegro molto final, una ingeniosa combinación de las formas rondó y variación donde el tema principal retorna como un refrán variado que contrasta con los temas de carácter popular que lo interrumpen. La mayor parte de la obra es una confirmación de cómo el compositor y el transcriptor ya eran uno.

Compuesta en 1916, la Suite es una de las obras que Bartók escribiría en su "exilio interior" en Hungría. Alejado del nacionalismo estridente del movimiento independentista y su desdén por el modernismo artístico, el compositor se hallaba bajo los efectos de una crisis personal con la que seguramente tuvo que ver la ruptura, poco después, de su primer matrimonio. Muy poco de esta búsqueda interior se refleja directamente en la Suite, cuyo formato le causó algunos problemas; el casto y meditativo Andante [8] fue planeado primero y descartado después como segundo movimiento. En su forma definitiva, el primer movimiento se acelera gradualmente a través de una robusta danza campesina, anticipando las que encontramos en la Suite de danzas. Le sigue un juguetón, mercurial Scherzo y una pieza cuya febril, agresiva intensidad recuerda el Allegro barbaro cinco años anterior. El melancólico pero controladamente expresivo Sostenuto final se sucede sin solución de continuidad.

Los Siete esbozos fueron reunidos entre 1908 y 1910, y son el resultado de una intensa atención al piano por parte del autor durante unos años que vieron nacer igualmente sus Opp. 8 y 9 y que culminarán en el Allegro barbaro. Una calidad armónica debussiana empapa el Andante inicial, mientras el Comodo es un juego con los intervalos y los patrones pianísticos. Un contenido y armónicamente elíptico Lento es seguido por la pieza más sustanciosa del conjunto, Non troppo lento, cuya grata canción de cuna contradice la agitación de sus compases finales. La evocación del folclore rumano del Andante ofrece un robusto cambio de ambiente seguido por el tributo valaco del Allegretto, el cual se mueve como fuera del alcance de nuestro oído. El Poco lento de clausura vuelve al aura inicial de Debussy, si bien las disonancias del final poseen una vaguedad tonal más cercana a Scriabin.

Desde sus viajes más tempranos a la búsqueda de melodías populares, en 1905, Bartók había deseado incorporar sus hallazgos en sus composiciones originales, lo que hizo en grados diversos, desde las sencillas transcripciones que encontramos en los cuatro volúmenes de Para los niños (1908-1909), a la síntesis indisoluble de las Improvisaciones sobre canciones campesinas húngaras (1920). Las Quince canciones campesinas húngaras, escritas entre 1914 y 1918, ocupan una posición a medio camino, siendo crucial para su percepción por el oyente el modo de presentar las melodías tradicionales. Las quince piezas se dividen en cuatro grupos. Las cuatro primeras y las nueve últimas son breves pero intensos conjuntos de canciones y danzas magiares. El Scherzo que compone la quinta pieza se desvía del resto con sus hábiles síncopas, pero su sucesor posee una gravedad que también lo excluye de la línea principal del conjunto. Marcado Ballada (tema con variazioni), el tema es como un relato de traición y muerte y las nueve variaciones que siguen exploran la partida y el regreso del amante; las disonancias de los compases finales muestran su remordimiento y suicidio.

Las Tres canciones populares húngaras de Csík proceden de la primera visita de Bartók a los húngaros székely, residentes en las montañas de Transilvania, en 1907. Una de las grabaciones que hiciera entonces sobre el terreno recogía tres canciones tocadas en una armónica y rítmicamente elaborada interpretación a la flauta. Habiéndolas arreglado para flauta y piano (su única obra de este tipo), Bartók las transcribió para piano. La tierna melancolía del Rubato inicial es seguida por la encantadora elegancia del L'istesso tempo y el rudo vigor del Poco vivo con el que concluye la obra.

Los Tres rondos sobre canciones populares ligan con eficacia la temprana y la más madura escritura pianística bartokiana. El inicial Andante fue escrito en 1916 y revisado once años después, y la a veces lastimera y en otros momentos vigorosa cualidad de sus fuentes eslovacas confluye en una pieza de un muy directo carácter emotivo. Las dos piezas siguientes, ambas escritas en 1927, están en la misma órbita estilística de la Sonata para piano, con el brusco contraste del Vivacissimo complementado por las simetrías del Allegro molto que introduce a Bach en la fusión estilística del conjunto.

Richard Whitehouse

Traducción: Rafael Suñén


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