About this Recording
8.554718 - BARTOK, B.: Piano Music, Vol. 2 (Jando) - Dance Suite / Romanian Folk Dances
English  French  German  Spanish 

Béla Bartók (1881-1945)

Música para Piano, Volumen 2

Béla Bartók nació el 25 de marzo de 1881 en la localidad de Nagyszentmiklós, en la actualidad en Rumanía. Estudió piano y composición con László Erkel en Pozsony, la moderna Bratislava, donde el contacto con su contemporáneo, mayor que él, Ernö Dohnányi demostró ser decisivo en su desarrollo. El éxito del estreno en 1904 de su poema sinfónico Kossuth fue un indicativo de sus inclinaciones nacionalistas, pero no fue hasta que se embarcó en expediciones para recopilar música folklórica, inicialmente en colaboración con Zoltán Kodály, cuando empezó a tomar cuerpo su ideal de una fusión estilística entre formas musicales tradicionales y creadas.

Los años de preguerra fueron difíciles para Bartók, atrapado entre la conformidad austro-alemana y el cerrado nacionalismo húngaro. No fue hasta 1917-18, con el éxito de los estrenos de sus obras escénicas El príncipe de madera y El castillo de Barbazul cuando se consolidó como el más destacado compositor de la Hungría a punto de alcanzar la independencia, aunque su posterior pantomima, El mandarín maravilloso, sería rechazada debido a su argumento sexualmente explícito. Durante las décadas de 1920 y 1930 Bartók reforzó su reputación con frecuentes interpretaciones en Europa Occidental, fundamentalmente a través de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea, mientras que su carrera como concertista de piano lo llevó a Norteamérica. En 1940 emigraría a Estados Unidos, habiendo prohibido previamente interpretaciones de su música en Hungría como protesta por la orientación cada vez más fascista del gobierno. La mala salud y los problemas económicos persiguieron a Bartók durante sus últimos años, pero las obras que completó, incluidas el Concierto para orquesta y el Tercer Concierto para piano, muestran una nueva franqueza que les aseguró un lugar inmediato en el repertorio. Murió de leucemia en Nueva York el 26 de septiembre de 1945.

Aunque los seis cuartetos de cuerda (1909-39) y las series de obras orquestales escritas en los años treinta y cuarenta constituyen el punto más alto de los logros creativos de Bartók, su sustancial catálogo de música para piano abarca casi la totalidad de su carrera, desde las piezas juveniles de la década de 1890, en las que se absorben y se rechazan los procedimientos derivados de Liszt y Brahms, hasta las obras maduras de los años veinte, culminando con el manual enciclopédico en seis volúmenes para fomentar la destreza al teclado titulado Mikrokosmos (1939).

Escrita en 1923 para celebrar la unión de las ciudades de Buda y Pest en lo que es la actual capital húngara, la Suite de danzas se consolidó de inmediato entre las obras más populares de Bartók. Dos años más tarde, Emil Hertzka, director de la editorial vienesa Universal Edition, sugirió que el compositor realizara un arreglo para piano "no demasiado difícil". La transcripción resultante, sin embargo, apenas cede en exigencias técnicas respecto a sus obras originales para piano. Resulta interesante que Bartók nunca la incluyera en un recital y fue György Sándor quien ofreció el estreno público en una fecha tan tardía como 1945.

Aunque transcompuesta, la Suite de danzas se divide en seis secciones, enlazadas por un ritornello de un carácter nostálgico húngaro. La cada vez más animada primera danza y la impetuosa segunda danza son también de origen magiar, mientras que la enérgica tercera danza se inspira en la música tradicional rumana de la región de Walachia. La sensual cuarta danza tiene una marcada inflexión árabe, en contraste con el primitivo arquetipo campesino de la quinta danza. El finale aúna características temáticas y rítmicas de las danzas precedentes en una tonificante síntesis que refleja adecuadamente lo que Bartók describió como "...la hermandad de los pueblos ... a pesar de todas las guerras y conflictos".

La Danza eslovaca fue concebida originalmente como parte de la Suite de danzas, formando un tercer movimiento, situado entre los actuales segundo y tercer movimientos. Se ha sugerido que este movimiento del tipo de un scherzo fue omitido por el compositor de acuerdo con sus conocidos principios matemáticos, ya que su inclusión habría perturbado las proporciones del conjunto de la Suite, basada aparentemente en la sección áurea. La Danza eslovaca nos ha llegado como un esbozo, sin orquestar y sobre dos pentagramas, y ha sido necesario que el hijo del compositor, Peter Bartók, introdujera ligeros ajustes para la presente versión pianística, publicada en 1999.

Con las Improvisaciones sobre canciones campesinas húngaras, escritas en 1920, esa frontera ya no existe. Resulta interesante que ésta fuera la última obra a la que Bartók dio un número de opus, el Opus 20, confirmando que a partir de ese momento su "arte" y las composiciones nacidas del folklore iban a disfrutar de idéntico status. Como él subrayó, "... la melodía folklórica utilizada ha de considerarse sólo como un motivo ... sobre el cual se ha creado una música independiente". Además, el abrasivo lenguaje armónico de las Improvisaciones recuerda a la pantomima El mandarín maravilloso y presagia a las dos sonatas para violín. La primera abre la colección con un comedimiento conmovedor, la segunda es perturbadora y viva, mientras que la tercera evoluciona hacia un movimiento lento de una trascendencia ominosa. El cuarto contrasta con su carácter danzable, de scherzo, intensificado en el movimiento precipitado de la quinta, y la sexta abunda en sincopaciones humorísticas y dislocaciones rítmicas. La séptima podría describirse como una nana retórica y fue la contribución de Bartók al suplemento conmemorativo de Debussy de La Revue musicale, publicado en diciembre de 1920. La octava concluye la colección con un tonificante movimiento de danza con diversos contrastes dinámicos.

En 1931, Bartók completó sus 44 Dúos para dos violines, una recopilación enciclopédica de técnica que ha tenido desde hace mucho tiempo un valor tanto pedagógico como interpretativo. Cinco años más tarde arregló seis de los dúos para piano solo en su Petite Suite, en la que los números originales aparecen entre paréntesis. Lassú (Melodía lenta) (28) es una efusión emocional sobre un bajo en ocasiones caminante. Máramarosi tánc (Danza de Walachia) (32) y Forgatós (Danza remolineante) (38) intensifican la animación rítmica, mientras que Pengetös (Quasi Pizzicato) (43) transcribe ingeniosamente una técnica idiomática para cuerda en términos de un instrumento de teclado. Oroszos (Danza rutena) (16) es la que se sitúa más cerca de una simple transcripción, mientras que Dudás (Gaitas) (36) combina dos tipos de movimiento rítmico hasta llegar a un final incisivo.

Las tres obras restantes de este disco son "transcripciones creativas", realizadas todas en 1915, ostensiblemente como continuación del método para piano simplificado adoptado en el ciclo en cuatro volúmenes Para los niños, compilado seis años antes. Las Danzas folklóricas rumanas incluyen seis miniaturas muy diversas y se abren con la resuelta Bot tánc (Danza del palo), continuando con la elegante Brâul (Danza de la faja) y la límpidamente expresiva Topogó / Pe loc (En un lugar). Bucsumi tánc (Danza del cuerno) posee un carácter reflexivo, pastoral, en contraste con la animada Román polka (Polka rumana) y su gallarda continuación en la Aprózó (Danza rápida) conclusiva.

La Sonatina transforma sus orígenes rumanos en una sonata en miniatura de gran elegancia y vivacidad. El intenso movimiento rítmico y la acritud armónica de Dudások (Gaiteros) van seguidos de las maneras bruscas de Medvetánc (Danza del oso), antes de que el centelleante Finale corone la obra con su engañosa sencillez formal.

Los Villancicos navideños rumanos se basan en torno a la Colinda, una canción ceremonial cantada tradicionalmente en los pueblos rumanos por grupos de niños, a menudo con inesperados cambios de compás para contrarrestar el tempo estricto dominante. La colección de Bartók se divide en dos series de diez piezas cada una y resulta notable por los sorprendentes acompañamientos que enriquecen estas melodías ancestrales.

Richard Whitehouse

Traducción: Luis Gago


Close the window