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8.554730 - DVORAK: Ballad / Capriccio / Silent Woods
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Antonin Dvořák (1841-1904)

Música para Violín y Piano, Vol.2

Antonin Dvořák nació en 1841. Su padre era carnicero y posadero en el pueblo de Nelahozeves, cerca de Krapuly, en Bohemia, a unos setenta kilómetros al norte de Praga. Era natural que en un principio se esperase de él que siguiese la senda familiar, como el hijo mayor. Pero pronto manifestó sus habilidades musicales, recibiendo el ánimo de su padre, que más tarde se dedicaría por completo a la cítara. Al terminar la escuela primaria, marcha con su tío a Zlonice, donde aprende alemán y mejora las nociones musicales que recibió en la banda de la aldea y en la iglesia de su hogar. Continúo profundizando en sus estudios de alemán y de música en Kamenice, una ciudad al norte de Bohemia, lo que, en 1857, le llevó a su admisión en la Escuela de Órgano de Praga, donde estudio durante los dos años siguientes.

Tras abandonar la Escuela de Órgano, Dvořák se ganó la vida como intérprete de viola en una banda bajo la dirección de Karel Komzák, un conjunto que más tarde constituiría el núcleo de la Orquesta Provisional del Teatro Checo, fundada en 1862. Cuatro años después Smetana fue nombrado director del teatro, donde sus óperas Los Brandenburgueses en Bohemia y La novia vendida ya habían sido representadas. En 1871, Dvořák cansado de la orquesta, decide dedicarse más enteramente a la composición, recibiendo la atención favorable local. En 1873 se casa con una cantante del coro del teatro y en 1874 ocupa el puesto de organista en la iglesia de San Adalberto. Durante este período continuó con su aprendizaje ayudándose de clases particulares, mientras se ocupaba de una serie de composiciones que gradualmente fueron conocidas por un círculo más amplio.

En 1874, Dvořák recibió un reconocimiento mayor, cuando su concurrencia a un premio del gobierno austriaco hizo que su música consiguiera la atención de Brahms y del crítico Eduard Hanslick en Viena. La concesión de este premio durante cinco años seguidos supuso una importante ayuda material. A través de este contacto, Brahms, impresionado por los Duetos moldavos de Dvořák, presentados para el premio de 1877, consiguió acordar su publicación con Simrock, que comisionó otra obra posterior, Danzas Eslavas, para piano a cuatro manos. El éxito de estas ediciones introdujo la música de Dvořák en un público mucho más amplio, para el que tenía un exótico atractivo. Mientras crecía su reputación, hubo visitas a Alemania y a Inglaterra, donde siempre era recibido con mayor entusiasmo del supuesto para un compositor checo en Viena.

En 1883 Dvořák rechazó la tentadora proposición de escribir una opera alemana para Viena. En casa continuó contribuyendo al repertorio operístico checo, un elemento importante en la recuperación de la identidad musical nacional. La invitación para un puesto en Nueva York era un asunto diferente. En 1891 se había hecho profesor de composición en el Conservatorio de Praga y en el verano de ese mismo año le habían ofrecido el puesto de director del Conservatorio Nacional de Música de Nueva York. Con el apoyo de Jeannette Thurber y su marido, esta institución pretendía promover la música americana, que estaba dominada por músicos europeos o preparados allí. Fuese un fracaso o un éxito, la contribución de Dvořák debía ser la de aportar un anteproyecto para la música nacional americana siguiendo el ejemplo de la música nacional checa, que tanto le debía. Los resultados musicales de su estancia en América deben situarse principalmente en su propia música, sobre todo en su Sinfonía "Del Nuevo Mundo", su Cuarteto "Americano", su Quinteto "Americano" y su Sonatina para Violín, obras que manifiestan la importante influencia heredada de la tradición europea mientras utilizaba melodías y ritmos que podrían ser asociados de alguna manera con América. En 1895 Dvořák había vuelto a su hogar, trabajando en el Conservatorio de Praga, del que se hizo director en 1901. Sus obras finales incluyen una serie de poemas sinfónicos y dos óperas más que añadir a las nueve que ya había compuesto. Murió en Praga en 1904.

En 1884 Dvořák visitó Inglaterra por primera vez, dirigiendo allí su Stabat Mater. En otoño, una segunda invitación le llevó allí de nuevo, a Worcester. En 1885 regresó a Londres y, a su vuelta, centró su atención en obras menores, antes de su cuarta visita a Inglaterra para dirigir La novia del espectro en el Festival de Birmingham, además de otros conciertos. En ese momento, a la vuelta de su tercera visita a Londres, escribe la Balada en re menor, op. 15, para violín y piano, una atractiva obra que se inicia con una melodía romántica de amplio desarrollo para dar paso a una serie de pasajes de mayor intensidad y excitación narrativa.

En respuesta a la petición de su editor, Simrock, para unas líneas en las Danzas húngaras de Brahms, Dvořák compuso, en 1878, la primera serie de Danzas eslavas, para piano a cuatro manos. A ésta le siguió otro conjunto de ocho danzas en 1886 y ambas series fueron orquestadas por el compositor. Las danzas han demostrado ser populares en otros arreglos, no menos en las diferentes versiones para violín y piano hechas por el gran violinista austríaco Fritz Kreisler.

Klid (Bosques silenciosos) es otro arreglo, sacado de una serie de dúos para piano, Desde los bosques silenciosos, op. 68, escrita en 1884. Siete años después el compositor arregló la quinta pieza para piano y violonchelo y, en 1893, para violonchelo y orquesta. El arreglo para violín y piano evoca la intensidad de su marco exterior con una sección central más animada.

Mazurek en mi menor, op. 40 es, en su origen inmediato, una obra para cuerdas, basada en un fragmento de un cuarteto para cuerda en mi menor no publicado, escrito en 1870. Esta obra relativamente temprana posee una belleza lírica sostenida, sin ese elemento checo que más tarde sería típico del lenguaje musical del compositor.

Humoresque, op. 101, n° 7, fue compuesta para piano dentro de un conjunto de ocho obras de este tipo, terminada en 1894 y derivada de bocetos que había preparado en América. La séptima de ellas se hizo popular inmediatamente, apareciendo en arreglo tras arreglo. De esa misma fama ha disfrutado Canciones que me enseñó mi madre, perteneciente a las siete Canciones gitanas, op. 55, n° 4, escritas en 1880. La canción es igualmente eficaz tanto en su forma original como en sus muchos arreglos posteriores.

Entre las obras del compositor no publicadas en vida están el Capriccio, antes Opus 49 y ahora catalogado como B81 en el índice temático de Burghauser. Ha sido tentativamente fechado en Junio de 1878 y fue arreglado por Günther Raphael para su edición en una versión para violín y piano en 1929. Una versión para violín y orquesta se ha perdido. La obra es relativamente sustancial y de interés técnico para un intérprete, aunque se echen en falta elementos típicos del estilo maduro de Dvořák. De cualquier modo posee su propio encanto en un único movimiento de cierta variedad.

Rêverie, una obra conocida por diferentes títulos traducidos, esta sacada de un conjunto de trece obras para piano, Pinturas poéticas, op. 85. La sexta, arreglada por el violinista y director de Leipzig, Paul Klengel, supone una agradable contribución al repertorio para violín y piano.

Keith Anderson

Traducción: Rafael Suñén


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