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8.554772 - Italian Oboe Concertos, Vol. 2
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CONCIERTOS ITALIANOS PARA OBOE

Platti * Salieri * Besozzi

Anthony Camden, oboe * Peter Lloyd, flauta

City of London Sinfonia

Nicholas Ward

Giovanni Platti (antes de 1692 - 1763)

Concierto en sol menor para oboe, cuerdas y continuo

[1] Allegro

[2] Largo

[3] Allegro

Antonio Salieri (1750 - 1825)

Concierto en do mayor para flauta, oboe y orquesta

[4] Allegro spirituoso

[5] Largo

[6] Allegretto

Carlo Besozzi (1738 - después de 1798)

Concierto Nº1 en do mayor para oboe y orquesta

[7] Allegro

[8] Andante

[9] Allegretto

CONCERTOS ITALIANOS PARA OBOE

Giovanni Platti (antes de 1692 - 1763)

Concierto para oboe en sol menor

Antonio Salieri (1750 - 1825)

Concierto en do mayor para flauta y oboe

Carlo Besozzi (1738 – después de 1798)

Concierto para oboe en do mayor

Parece que Giovanni Benedetto Platti pudo haber nacido en Padua o Venecia antes de 1692. Su presencia en Venecia como músico data de 1711 y su padre Carlo Platti prestó servicio como músico en la Basílica de San Marcos como tañedor de violetta, un instrumento identificado a veces como viola, violín o viola soprano. En 1722 Giovanni Platti formaba parte del grupo dirigido por Fortunato Chelleri, un músico de origen alemán que había sido nombrado Hofkapellmeister del príncipe-obispo Johann Philipp Franz von Schönborn en Würzburg; al año siguiente se casó con una cantante del institución musical de la corte, madre futura de sus ocho hijos. Platti, oboísta virtuoso reconocido, fue empleado como tañedor de una gran variedad de instrumentos entre los que se incluían también el violín, el violonchelo, la flauta y el clave. Con la muerte del príncipe en 1724, Christoph von Hutten, el sucesor, disolvió en apariencia la institución musical, aunque el hermano de Philipp Franz, el conde Rudolf Franz Erwein, empleó a los músicos de la corte de Würzburg en su residencia de Wiesentheid. La Hofkapelle volvió a cobrar vida en 1729 en modo más espléndido bajo el mandato del príncipe-obispo Friedrich Carl, con unos 46 músicos entre los que se contaba Platti, empleado allí hasta su muerte en 1763; su retrato se conserva en un fresco pintado por Tiepolo para la Residencia episcopal.

Compositor versátil, Platti dejó música para la iglesia, sonatas y conciertos para clave, conciertos y sonatas para violonchelo y otra gran variedad de música instrumental, reflejando en gran parte de ella la transición del barroco al clasicismo. Su Concierto para oboe en sol menor comienza con un enérgico ritornello orquestal que da entrada al oboe con una elaboración del mismo material. Éste pasa del solista a la orquesta en constante alternancia. La orquesta anticipa a modo de introducción la conmovedora aria en re menor para el oboe, que da forma al movimiento lento. A ella le sige un movimiento que sorprende por una pausa repentina antes de que la orquesta en una breve introducción dé entrada al solista, una ruptura en el fluir de la música que reaparece antes de la última frase orquestal. El material temático es la base para la modulación y la elaboración en música que sugiere que Platti fue muy infravalorado por las generaciones siguientes.

La reputación de Antonio Salieri se ha visto afectada por las acusaciones de celos e incluso complicidad en la muerte de Mozart, un tema tratado por Pushkin y en Amadeus, el estudio de celos de Peter Shaffer. Nacido en Legnago en 1750, tuvo una sólida educación musical tanto allí como en Venecia antes de ser llevado a Viena en 1766 por el compositor bohemio Florian Gassmann, sucesor de Gluck en esta ciudad como compositor de ballet y ópera. Sus estudios con Gassmann lo llevaron a conocer a Metastasio, el poeta de la corte, y en 1769 a Gluck, y a una carrera que en un primer momento se centró en la ópera. A la muerte de Gassmann en 1774 Salieri fue nombrado su sucesor como director y compositor de la ópera italiana y en 1788 fue nombrado Hofkapellmeister. Durante la década de 1780 y en un tiempo en el que ya disfrutaba de los mayores favores en Viena, tuvo un éxito especial en París con sus óperas. Sin embargo, la década siguiente trajo consigo un cambio de patrón, con la muerte de José II, y su renuncia al cargo en la ópera italiana. Siguió escribiendo para el teatro hasta 1804 y como Hofkapellmeister hasta 1824, un año antes de su muerte. Tuvo una considerable influencia como profesor y fue generoso con el tiempo que dedicó a la formación de jóvenes músicos, con alumnos entre los que se contaron Beethoven, Schubert, Liszt y Franz Xaver Wolfgang, el hijo menor de Mozart.

Salieri fue un compositor prolífico. Además de unas cuarenta y cinco óperas, escribió gran cantidad de música para iglesia y música vocal profana, obras orquestales y de cámara. Su Concierto en do mayor para flauta y oboe fue escrito en 1774 para una orquesta que incluye fagots, trompas y trompetas, además de las cuerdas habituales, aunque los instrumentos de viento puedan omitirse fácilmente, pues su función es doblar otras partes o añadir notas de sostén a la armonía. La exposición orquestal conduce a la entrada de los dos instrumentos solistas y a un diálogo entre ellos, al que sigue una transición a un tema secundario. Según el movimiento prosigue aparece nuevo material que conduce a una cadencia escrita para los dos solistas. La orquesta introduce el Largo en fa mayor, antes de la entrada del oboe que pronto comparte el tema con la flauta, para llegar de nuevo a una doble candencia. El Rondó final permite a la flauta y al oboe anunciar el tema principal que sirve de marco al siguiente episodio, el primero para la flauta, el segundo en do menor, en el que repite cada sección después del oboe, y el tercero ofrece una escritura entrelazada para los instrumentos solistas. Se hace un uso poco habitual de las violas divididas en la exposición final del tema principal, antes de una breve coda.

La familia Besozzi ha estado siempre relacionada con la música en Italia, desde el cantante y compositor de ópera Alessandro Besozzi a finales del siglo XVII hasta las últimas generaciones de oboístas, la mayoría al servicio del Duque de Parma, y descendientes que se hicieron un nombre en otros ámbitos musicales del siglo XIX francés. Carlo Besozzi nació en Dresde en 1738, hijo de Antonio Besozzi, que había sido nombrado ese mismo año primer oboe de la corte de Dresde tras sus empleos anteriores al servicio del duque de Parma, como su padre y sus tíos, y en la corte de Nápoles. Al igual que otros miembros de su familia, Carlo Besozzi mostró una temprana destreza como oboísta y fue empleado en la corte de Dresde desde 1755 hasta 1792. En 1757 hizo su aparición junto con su padre en el Concert Spirituel de París y pasó parte del año en Stuttgart, donde su padre había aceptado un empleo, antes de regresar a Dresde en 1759. En una carta fechada en mayo de 1778 y dirigida a su mujer e hijo en París, Leopold Mozart describe una visita que Carlo Besozzi hizo a Salzburgo, donde tocó dos de sus obras. El estilo de composición le pareció algo anticuado, pero bien trabajado, más en el estilo de Michael Haydn, y se deshizo en elogios ante la interpretación de Besozzi, su control de la respiración y su habilidad para hacer crescendo y diminuendo sobre notas tenidas. Besozzi visitaba Salzburgo camino de Turín, para adquirir sus derechos de ciudadanía y poder heredar de sus tíos Alessandro y Paolo Girolamo, que habían sido miembros de la institución musical de la corte desde 1731. Carlo Besozzi escribió dos conciertos para oboe y dos docenas de sonatas para instrumentos de viento. Su hijo Francesco lo sucedió en Dresde.

Escrito en estilo clásico convencional, el Concierto para oboe nº1 en do mayor de Besozzi comienza con una exposición orquestal seguida por otra del solista, en la que se hace uso de la mezza voce, que fue lo que menos gustó a Leopold Mozart en la interpretación de Besozzi, y de los matices en la dinámica que encontró tan agradables. El movimiento contiene una candencia, seguida debidamente por la coda orquestal. La orquesta introduce el Andante fa mayor y prepara la entrada del solista, que permite un despliegue de melodía sostenida y de dinámicas, tal y como notara Leopold Mozart. De nuevo se incluye una cadencia en la que las mismas cualidades son aún más evidentes. El Allegretto final comienza en estilo refinado. La entrada del oboe introduce el tema principal, usado para enmarcar episodios en contraste que incluyen un impresionante pasaje en la sección lenta en modo menor en el que se hace buen uso de notas sostenidas matizadas antes de volver al tema principal; una exhibición de virtuosismo ágil y una cadencia de despliegue aún mayor, seguida por la aparición final del tema principal.

Traducción: Ana Mateo


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