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8.555078 - TVEITT: 100 Hardanger Tunes - Suites Nos. 1 and 4
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Hundrad Hardingtonar: el título suena bien: Cien melodías Hardanger. Pero con el compositor noruego Geirr Tveitt nada es tan sencillo como suena. No hay, y quizás nunca hubo, cien. Se conservan cuatro suites de quince melodías, numeradas como 1, 2, 4 y 5; cien dividido por quince no cuadra. Algunas piezas, incluida la incompleta Suite núm. 3 y apuntes para la núm. 6 y más, desaparecieron en el incendio de 1970 que destruyó la casa de Tveitt en su granja ancestral de la región de Hardanger del oeste de Noruega, y con ella la mayor parte de su música. Es posible que existieran otras en la mente de Tveitt, pero no sobre el papel. ¿Y qué son exactamente las "Melodías Hardanger", "Hardingtonar"? Incluso para los noruegos, esto suena como una auténtica palabra en dialecto; lo cierto es que fue Tveitt quien la inventó. A menudo llamaba a las melodías "melodías folklóricas" y publicó arreglos para piano como "Cincuenta melodías folklóricas de Hardanger" (Marco Polo 8.225055-56); pero, ¿también él las inventó? La pregunta no es fácil de responder.

La canción folklórica desempeñó un papel complejo en la composición del siglo XX, suscitando muchas cuestiones controvertidas. ¿Qué es la canción folklórica? ¿Cómo se transmite? ¿Cómo evoluciona? ¿Cuál es el modo menos malo de "recopilarla", grabándola o anotándola a mano? ¿Han distorsionado los recopiladores sus hallazgos para que encajaran con sus nociones preconcebidas de lo que "debería" ser la canción folklórica? ¿Cuál es su relación con la música "culta"? Algunos compositores parecen haberse contentado simplemente con arreglar melodías folklóricas para su interpretación en concierto, o encajar temas folklóricos en formas clásicas. Los más grandes compositores inspirados por la canción folklórica, Bartók en Hungría, Vaughan Williams en Inglaterra, pronto trascendieron eso, sintetizando los ritmos, armonías y giros de frase característicos de la música folklórica en un estilo individual y creando, a partir de una especie de esencia destilada de la música folklórica, sus propios temas y formas muy alejados de lo vernáculo.

También en esto Geirr Tveitt fue diferente. Al contrario que Bartók y Vaughan Williams, pero al igual que Kodály, el compatriota y colega de Bartók, Tveitt tenía raíces en una tradición folklórica viva. En las vacaciones que pasaba de niño en Hardanger oía melodías folklóricas, cantadas o tocadas con cuernos de animales, flautas, langeleik (el dulcemel noruego) o el violín decorado Hardanger (con sus cuerdas de resonancia adicionales y multitud de diferentes afinaciones). La tradición Hardanger era incluso más privada y personal que la mayoría: "debería oírme tocar cuando estoy a mi aire y nadie puede escucharme", le dijo un hombre a Tveitt. La difícil orografía de la región limitaba la intercomunicación entre comunidades aisladas; algunas canciones eran exclusivas de una sola localidad, incluso de una sola familia, incluida la de Tveitt. La gente de Hardanger cantaba a la vida cotidiana: las baladas épicas que se cantan en otros lugares del sur de Noruega no eran para ellos. Se escribían nuevas letras para antiguas melodías. Algunas canciones no tenían letras porque los textos se olvidaban, otras porque el cantante imitaba brillantemente una flauta o un violín.

Pocas melodías folklóricas Hardanger utilizaban escalas mayores o menores; desde las primeras obras, las escalas modales constituyeron la base de las propias composiciones de Tveitt, y cuando era muy joven dieron lugar incluso a una rigurosa y completa teoría de la música. (Raras veces se atuvo a ella, pero las Hardingtonar se situaron cerca.) Pero, por lo que respecta a las verdaderas melodías folklóricas de sus primeras obras, las Variaciones sobre una canción folklórica de Hardanger para dos pianos y orquesta, estrenadas en 1939, constituyen la excepción más que la regla. Y las melodías folklóricas Hardanger estaban extinguiéndose. En 1942 Tveitt se estableció permanentemente en su granja familiar sobre Vik¢y, cerca de Norheimsund, en el Hardangerfjord, y se sumergió deliberadamente en la tradición, permaneciendo y trabajando con los lugareños, a menudo en sus "granjas veraniegas de las colinas", en los pastos de las altas montañas. Ellos a su vez sintieron su empatía y se abrieron a él; garabateó más de un millar de sus canciones, a veces simples fragmentos de textos o música. Tristemente, casi ninguna sobrevivió al incendio de 1970.

Pero el cuaderno de Tveitt también cuenta cómo una melodía estaba inspirada por unos pocos versos poéticos que encontró en la pared de una cabaña vacía de las montañas; cómo, tumbado en la hierba junto a un arroyo de montaña, le surgió repentinamente una melodía: "probablemente", decidió, una melodía folklórica enviada por los moradores de las montañas. ¿Romantizado? Quizá. Pero la gente siempre ha considerado difícil decir que las melodías de Tveitt proceden de genuinas melodías folklóricas.

Por tanto: las "Hardingtonar" incluyen "Melodías folklóricas de Hardanger", siempre canciones, de hecho, y él siempre hacía mención de los cantantes, y de las melodías Hardanger de Tveitt, y lo más frecuente es que se tratara de una mezcla: lo comparó con encontrar un fragmento de un cuadro, que él acababa más tarde, o realizaba su propio cuadro alrededor. Lo que suscita más cuestiones controvertidas. Pero su calidad musical es indudable: coloreadas por la armonía, el contrapunto y la orquestación de Tveitt, las melodías son vívidos reflejos en un todo unificado. Abundan las influencias y afinidades, especialmente con la adorada música francesa y rusa de Tveitt, a menudo muy fuertes con el francés Charles Koechlin por la claridad y la integridad de las habituales texturas dispuestas en dos o tres capas de Tveitt. Al intensificar la esencia de las melodías, la armonía y la polifonía surgen a partir de sus modos originales, o de otros modos para sugerir microtonos: dos modos afines, uno que incluye Si y el otro Si bemol, implican algo entre medias. Los ostinatos evocan un acompañamiento de langeleik, o de cerveza fermentando, o de ruido de cascos de caballos, el susurro de las brisas veraniegas o el sol brillando en las aguas del fiordo.

Bienvenida con honor, que abre la Suite núm. 1, es una canción familiar tradicional de los Tveitt, un saludo ceremonial a vecinos llegados para la fiesta de la cosecha. Tveitt aprendió Melodía de flauta de Anna Skeie de la cercana Byrkjeland, cuyo canto sonaba "notablemente como una flauta". "Si pudiera, te cantaría la más hermosa canción de la tierra", suspira la tercera melodía, "pero mi pobre canción no bastará". Al prometer Frambuesas silvestres, una chica engatusa a un niño pastor para que vaya a su granja estival de la montaña. Canción de iglesia recuerda la iglesia de madera largo tiempo destruida de Vik¢y: sus campanas, dijo Tveitt, responden como un eco "en los intervalos infrecuentes y en un ritmo preciso" del fragmento de una antigua canción, probablemente profana: "las iglesias medievales utilizaban a menudo melodías folklóricas". Sigue un problema antiquísimo: "Dios santo, mi niña, dicen que está encinta"; mientras que Consagración de la nueva cerveza, "una de las melodías folklóricas más antiguas de Noruega", es un ritual solemne más que celebratorio: una canción de gratitud de un visitante tras un duro viaje por las montañas nevadas. "Ahora que nuestro barril de licor está vacío tendremos que hacer algo", se lamenta la siguiente canción; las cajas chinas de la orquesta de Tveitt le sugieren a su hija Gyri el sonido triste, hueco, de un pequeño, viejo (y vacío) barril de licor en su casa de Hardanger. Después de Melodía de langeleik viene una que la familia Tveitt siempre cantó cuando viajaban a su granja de las montañas en verano: escúchese el tiro que disparaban para provocar el eco del peñasco de Husaleit. Boda apresurada es, por supuesto, una de penalty: el enfado del padre; su estúpido hijo ha dejado embarazada a su chica; escándalo; todos los preparativos retrasarán la siega; y, ¿cómo pueden organizar todo en un establo que ya está medio lleno de heno? La noble melodía religiosa de La bondad y grandeza de Dios contrasta con una pulla autoritaria al fisco -con un juego de palabras intraducible en el título noruego- y un fanfarrón alardeando de ser el mejor bailarín de la boda... y recibiendo su merecido cayendo escaleras abajo. ¿Es La última despedida "la más hermosa canción sobre la tierra"? Tveitt -seguramente de modo equivocado- temía que "no había conseguido extraer en la armonía el poderoso espíritu de esta melodía folklórica": "Ahora canto solo la canción que cantamos. Adiós, sí, adiós en el último ocaso. Mañana, cuando el sol salga dulcemente, nunca volverá a colorear tu hermoso cabello dorado."

La "Suite nupcial", núm. 4, al tiempo que emula la variedad de la primera, agrupa sus quince melodías en una estructura sumamente coherente, pivotando simétricamente en torno a su movimiento central (núm. 53) para contar el relato de una boda. Irónicamente, después de su estreno en 1958, apenas se ha oído como un todo unificado debido a una concatenación de circunstancias: el incendio de 1970; las numerosas revisiones de Tveitt (las partituras completas y partes orquestales conservadas a menudo discrepaban); quizás incluso el nerviosismo de los compositores por los movimientos más atrevidos... La primera grabación completa utiliza la reciente edición de Bjarte Engeset, que reconcilia las diferencias. La progresión de siete movimientos hasta la boda se inicia con una melodía enteramente de Tveitt, Tú..., aparentemente un homenaje a su esposa Tullemor: se conocieron y casaron en Hardanger en 1944. La armonía se resuelve y comienza el cortejo: el Voy de cortejo del muchacho, a caballo por el sonido de las cosas, para ver a su amada en la granja de verano de las montañas, en la vieja cabaña. Según la tradición local, una figura respetada de la comunidad hace de Casamentero, dirigiéndose a los padres de la chica en nombre del chico: le pide dos veces su mano, dos veces contestan con dudas, y finalmente él golpea con su puño en la mesa. Éxito: en el núm. 50, los invitados se encuentran De camino a la boda en el campo. El maestro de ceremonias encabeza un tributo a la novia, su vestido tradicional y su Corona nupcial. Llegan los alborotadores amigos del novio, arrastrando su barca: la habían hundido (¿con un golpe de platillo?) cuando él se fue remando para visitar a su amada de noche, por lo que tuvo que ir andando alrededor de todo el fiordo para volver a casa. Cuando se apacigua el barullo, llega el silencioso bote a remos llevando a la novia por las relucientes aguas del fiordo, en el centro de toda la suite y su eje emocional, representando la boda misma (¿otra de las melodías del propio Tveitt?[1]. A continuación, la Canción del maestro de ceremonias despide la fiesta. El núm. 55 es un reflejo del núm. 51: ahora que la chica Hardanger se ha casado, intercambia su corona nupcial por un "skaut", un pañuelo blanco [véase la foto en la parte de atrás del libreto]. Pero Tveitt suaviza esta veneración poética de la esposa con el relato de la legendaria mujer fuerte Rich Ragna, que abandonó a su esposo en un arrecife, por lo que éste se ahogó cuando llegó la marea; "Brillantes perspectivas para el novio", escribió Tveitt en la partitura. El baile empieza tras la fiesta nupcial: en Hardanger, se admitía a los que se colaban siempre que estuvieran callados y llevaran extrañas máscaras, disfrazados como criaturas sobrenaturales; no era ningún cumplido para la novia y el novio que no aparecían estos personajes. ¿Es uno de ellos -¿un pretendiente rechazado? quien deja caer algo en La bebida de la novia? Los trinos del fagot escupen el efecto laxante en el estómago de la novia; así sustituimos las palabras "inimprimibles" de la canción. Un borracho se desliza debajo de la mesa, llevándose consigo el mantel y los vasos, y se duerme, roncando; Tveitt sella su homenaje a la música atonal poniendo en la nota final de la tuba "¡Fis!", que es Fa sostenido en noruego, o "¡Pedo!". Cerveza de Hardanger es una chispeante celebración del brebaje local: borrachos por la calidad (¡"sabe tan buena!") más que la cantidad; sabiamente, si es que su fuerza era algo parecido a lo que Tveitt sugirió al añadir una línea oblicua a su encabezamiento habitual (número, dos puntos): ¡60%!

Al igual que muchas de las melodías de Tveitt, Cerveza de Hardanger fue un éxito. Hoy algunos cantantes tratan incluso sus melodías propias como si fueran realmente folklóricas: variando la manera de cantar. Y después hablan de los derechos de autor; pero a Tveitt nunca le importó difuminar las fronteras. Pero es una especie de cumplido. El inglés Edward Elgar afirmó: "¡Escribo la música folklórica de este país!". Tveitt, cuya simpatía por la genuina canción folklórica era infinitamente más profunda que la de Elgar, puede que hubiera encontrado más consuelo que él en ese pensamiento.

[1] Esta misma escena se halla ilustrada en Viaje nupcial por el Hardangerfjord de Hans Gude y Adolph Tidemand, que puede verse en la portada de Naxos 8.550881, Grieg Música para piano Vol.1

David Gallagher

(Traducción: Luis Gago)


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