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8.555282 - BAX: String Quartets Nos. 1 and 2
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Sir Arnold Bax (1883-1953)

Cuarteto de cuerda núm. 1 en Sol mayor

I Allegretto semplice - Tempo moderato

II Lento e molto expressivo

III Rondo: Allegro vivace

Cuarteto de cuerda núm. 2

I Allegro

II Lento molto expressivo

III Allegro vivace - Lento

 

Arnold Bax fue el hijo mayor de una familia adinerada e inconformista del sur de Londres, cuyo temprano talento fue fomentado por su madre, al igual que el de su hermano, el escritor y dramaturgo Clifford Bax. Bax nació en Streatham, entonces todavía Surrey, pero sus años más cruciales los pasó en Hampstead, entonces semirrural, donde su padre compró en 1896 una mansión imponente, ubicada en un terreno de una hectárea y media.

Bax estudió de 1900 a 1905 en la Royal Academy of Music con el compositor Frederick Corder y el profesor de piano Tobias Matthay. La dejó en el verano de 1905 y, gracias a rentas privadas, pudo desarrollar su carrera musical tal y como él quería. Tras huir de las restricciones de la influencia paterna, adoptó un estilo de vida semibohemio, viajando profusamente, a Dresde y posteriormente a Rusia y, lo mejor de todo, a la costa occidental de Irlanda, donde, "dominado por el Atlántico", como él escribió, y bajo la influencia de la poesía juvenil de Yeats, descubrió el pueblo de Glencolumcille en Donegal, al que regresó constantemente desde la Primera Guerra Mundial.

Tras imbuirse de todo lo irlandés, Bax escribió poesía, relatos breves y obras teatrales a la manera de Synge, publicadas con el seudónimo de Dermot O’Byrne. Tras contraer matrimonio en 1911, fijó su casa en un suburbio de Dublín y se movió en los círculos literarios y nacionalistas dublineses; entre sus amigos y conocidos figuraban el poeta y escritor Padraic Colum, fundador de la Irish Review, y Padraig Pearse, defensor del idioma irlandés, que fue ejecutado tras el levantamiento de Pascua de 1916.

Hoy Bax es conocido especialmente por su música orquestal, sobre todo sus atmosféricos poemas sinfónicos, el más famoso de los cuales es Tintagel, escrito en 1917 y orquestado en 1919. Entre las dos guerras llegaron siete sinfonías, que reforzaron su reputación en la época, y también mucha música para piano, así como sonatas instrumentales y muchas canciones. Nos legó también, sin embargo, un gran corpus de música de cámara y publicó tres cuartetos de cuerda, un trío con piano, un cuarteto con piano, un quinteto con piano y numerosas obras para un grupo más amplio, incluido un noneto.

Se conservan dos juveniles cuartetos de cuerda de los años de estudiante de Bax en la Royal Academy, que se vieron seguidos pronto de un trío con piano, aunque con la viola sustituyendo al habitual violonchelo, y a continuación un extenso quinteto de cuerda. Él repudiaría todas estas obras de cámara primerizas, aunque siguen siendo merecedoras de ser recuperadas. Su primera gran obra para el medio fue su Quinteto con piano a gran escala, completado a comienzos de 1915, seguido en 1916 de su Trío elegíaco para flauta, viola y arpa.

Cuando Bax se dispuso a escribir su primer cuarteto de cuerda de madurez la guerra se encontraba en su último año, aunque curiosamente el cuarteto es una obra serena y apenas se percibe la influencia de la época en la que fue escrita. Está fechada en 1918 y la estrenó el Philharmonic Quartet en la Aeolian Hall de Londres el 7 de junio de 1918. La partitura impresa está dedicada a Edward Elgar que, en respuesta a una carta de Bax el 3 de marzo de 1921 ofreciéndole la dedicatoria, contestó que le "gustaba su aspecto". Bax había visitado a Elgar en Birchwood a los diecisiete años y escribió: "Estaría encantado de que aceptara esta sencilla obra en memoria de un día inolvidable y de todo el placer que me ha dado su música".

El comienzo del alegre primer movimiento, semejante a una serenata, recuerda inicialmente las texturas de la música de cámara de última época de Dvorák, y Bax muestra ciertamente un dominio extraordinario de las diversas texturas del medio. El primer tema da paso enseguida a un segundo que contiene elementos del primero y, poco después, a una idea más lenta y nostálgica. Esta sección central se desplaza a través de una serie de atmósferas espectrales antes de que regrese el tema fortissimo. En el movimiento lento, Bax escribe un doloroso lamento, conectado quizás con la guerra o recordando a amigos perdidos en Irlanda, o lamentando el paso de los años, la causa de sus profundas depresiones en años posteriores. Un indicio de que podría tratarse de esto último llega con una breve alusión al Concierto para violín de Elgar. Entre las indicaciones interpretativas figuran molto expressivo (sic) y muy delicado y expresivo. En una sección central espectral todos tocan con sordina, al igual que hacen en la susurrada conclusión. Las ideas que Bax tenía de Irlanda se confirman en el último movimiento, con su desenfrenada danza inicial semejante a una giga, que comienza en 2/4 pero con una segunda idea en 6/8 al animarse la música aún más. La música rápida da paso a una melodía "irlandesa" realmente memorable, que Bax dijo que era original, pero los públicos irlandeses estaban convencidos de que la adaptó de la canción folklórica Bán Cnuic Éireann Óg (Las hermosas colinas de Irlanda). Bax fue amigo de Robert Hughes, el arreglista de canciones folklóricas irlandesas, y la versión de Hughes de esta melodía llamada El lamento de Fanaid Grove la tocó su amiga común, la violonchelista Beatrice Harrison, que más tarde la grabó. Aunque difiere métricamente y en su ornamentación de la versión de Bax, parece probable que ésta pueda haber sido su fuente. La música concluye con el regreso de la danza y Bax, de buen humor, pone punto final a una obra que fue probablemente la obra camerística inglesa más famosa de entreguerras, grabada dos veces en discos de 78 rpm, aunque posteriormente olvidada.

Bax escribió su segundo cuarteto de cuerda en el verano de 1924-25. Los tres movimientos están fechados el 18 de diciembre de 1924, el 13 de enero de 1925 y el 5 de febrero de 1925. Lo estrenó el New Philharmonic Quartet en el Grotrian Hall, más tarde el Steinway Hall, de Londes en un concierto con música de cámara de Bax el 15 de marzo de 1927. Se publicó poco después en Londres pero, al contrario que el primer cuarteto, no tuvo éxito.

Escrito entre los apuntes y la orquestación de la desesperada Segunda Sinfonía, el cuarteto parece compartir su atmósfera. Se abre con el violonchelo solista en un amplio recitativo, al que se une posteriormente la viola, pero han de pasar 39 compases hasta que oigamos una textura cuartetística plena. En la introducción, el violonchelo tiene cuatro diferentes motivos que se elaboran en los compases siguientes. Finalmente llegamos a una idea lírica confiada a la viola, marcada molto cantabile. En un momento dado hay una reminiscencia espectral de esta idea, pero el regreso de esta canción se retrasa mucho: la convicción del Primer Cuarteto es ahora un recuerdo lejano, aunque pueden oírse ecos de su atmósfera de vez en cuando, fundamentalmente fragmentos distorsionados de lo que podría haber sido otrora una danza irlandesa. El movimiento lento, de ricas texturas, se abre con un tema expresivo, la fuente de la mayor parte de lo que sigue. Genera un segundo tema contrastado con un desplazamiento de octava cerca del comienzo y regresa al final extensa y serenamente. A mitad del movimiento, Bax incluye una cita de dos compases del tema de su pieza para piano A Romance, escrita en 1918 para la pianista Harriet Cohen poco después de que él dejara a su esposa y sus hijos por ella. La retomó de nuevo en el movimiento lento de su Cuarta Sinfonía. El recitativo inicial del violonchelo del primer movimiento se transforma ahora en el danzable y vigoroso primer tema del finale. El brío contagioso de este pasaje mantenido va seguido posteriormente del contraste de una música más lírica. La sonora sección central con sordina es uno de esos temas acórdicos cuasi-litúrgicos que resultan familiares por las sinfonías. Atípicamente, en este movimiento Bax escribe dos fugatos y posteriormente toma el motivo conclusivo del primer tema del finale, reuniendo así la música inicial con su transformación en una brillante coda.

Lewis Foreman

(Traducción: Luis Gago)


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