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8.555845 - RODRIGO: Songs and Madrigals (Complete Orchestral Works, Vol. 10)
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Joaquín Rodrigo (1901–1999)
Canciones y madrigales para soprano y orquesta

 

A lo largo de su dilatada vida, Joaquín Rodrigo escribió más de dos centenares de composiciones, creando una variada y prolífica serie de obras orquestales, conciertos, canciones y música instrumental para guitarra, piano, violín, violonchelo y otros instrumentos, ahora cada vez más demandada y valorada en todo el mundo. Dentro de su catálogo, varias obras para soprano y orquesta, que demuestran tanto su amor por esta forma como su dominio de la misma, son, sin embargo, menos conocidas. Esta grabación presenta algunos de los mejores ejemplos de las canciones de Rodrigo e ilustran la amplia variedad de poesía a la que puso música, así como la profunda expresividad de sus acompañamientos orquestales.

Joaquín Rodrigo nació el día de Santa Cecilia, el 22 de noviembre de 1901, en Sagunto, cerca de Valencia. En 1905 un brote de difteria afectó a su vista y en unos pocos años perdió todo vestigio de visión. A partir de los siete años asistió a la Escuela para Ciegos de Valencia donde, con sus dotes musicales cada vez más manifiestas, tocó el violín y el piano. Más tarde dio clases de composición con Francisco Antich Carbonell, un renombrado organista y maestro de la parroquia local. En otoño de 1927 el joven compositor, siguiendo el precedente de muchos otros músicos españoles, viajó a París, ingresando como alumno en la École Normale de Musique. Su profesor, Paul Dukas, uno de los maestros de la música francesa de principios del siglo XX, influyó profundamente en Rodrigo, especialmente en aspectos de orquestación. En 1928 el presidente francés concedió a Manuel de Falla la Legión de Honor. Rodrigo interpretó sus propias piezas para piano en la ceremonia, ampliando así su reputación como compositor y pianista.

En torno a la misma época Rodrigo conoció a Victoria Kamhi, una joven pianista judía de Estambul, hija de un hombre de negocios. A pesar de diversas dificultades, económicas y de otro tipo, se enamoraron y finalmente se casaron en enero de 1933, pero un año más tarde la falta de recursos suficientes forzó una separación de varios meses, un dilema que no se resolvió hasta que Rodrigo recibió una prestigiosa beca Conde de Cartagena, lo que le permitió reunirse con su esposa en París. En 1936 surgió un nuevo desastre con el estallido de la Guerra Civil española, lo que hizo que dejara de poder disponer de los fondos de la beca. Finalmente Rodrigo y su esposa encontraron refugio durante dieciocho meses en el Instituto para Ciegos de Friburgo, en Alemania. En 1938 realizó una breve visita a España para impartir clases y tocar en la Escuela de Verano de Santander pero, al no conseguir asegurarse un empleo adecuado en su país natal, se vio obligado a permanecer un año más en París. En 1939 completó el Concierto de Aranjuez, una obra que pronto alcanzaría fama internacional.

Rodrigo regresó a España brevemente en los primeros días de septiembre de 1939. La vida era difícil, pero con la ayuda de varios colegas, Falla incluido, a Rodrigo le ofrecieron pronto varios trabajos remunerados y, después de años de privaciones, las tornas empezaron a cambiar con el estreno en Barcelona del Concierto de Aranjuez el 9 de noviembre de 1940. El 27 de enero de 1941, el día del aniversario del nacimiento de Mozart, nació la hija de Rodrigo, Cecilia. Su reputación como un gran compositor español empezó ahora a extenderse internacionalmente.

El ciclo de canciones Cuatro madrigales amatorios, sobre poemas (de autores no especificados) de la antología del siglo XVI de Juan Vásquez, fue compuesto en 1947 y orquestado el año siguiente. A finales de la década de 1930, Rodrigo oyó por primera vez las piezas que compusieron a partir de estos textos maestros renacentistas de la vihuela (un tipo primitivo de guitarra) cuando Emilio Pujol, que tocaba una copia de vihuela, acompañó a la soprano Conchita Badía en París. Cada canción toma su impulso dramático del título, seguido de versos que revelan todo su significado. Así, ¿Con qué la lavaré? refleja que, mientras que las esposas y madres se bañan quizás en agua de limón, el rostro del poeta se lava sólo con las lágrimas de la pena y el dolor. Vos me matasteis, igualmente triste, expresa cómo el poeta ha sido aniquilado por el amor tras haber visto a una hermosa muchacha en la orilla de un río. La respuesta a la pregunta en la tercera canción, ¿De dónde venís, amore?, es que el poeta sabe ciertamente dónde ha estado la amada y es testigo del hecho. Se trata de una pieza más ligera, marcada Allegro grazioso, que sugiere que las cosas no necesitan tomarse demasiado en serio. A lo largo del ciclo, Rodrigo rinde homenaje a los antiguos maestros españoles, creando sus propios temas inspirándose de cerca en los originales. Pero para De los álamos vengo, madre, el compositor utiliza la melodía tradicional, aunque proporcionando su propio y bullicioso acompañamiento. Aquí el poeta ha visto a su amada entre los álamos de Sevilla.

Los Cantos de amor y de guerra fueron dedicados (en el aniversario de sus primeros cinco años de matrimonio) a la hija del compositor, Cecilia, asociando humorísticamente temas de pasión y conflicto con el estado matrimonial. La primera canción, Paseábase el rey moro, hace referencia a la derrota del rey moro de Granada, mientras que ¡A las armas, moriscotes! habla de los moriscos (musulmanes convertidos al cristianismo), dispuestos a luchar contra los franceses. Por contraste, ¡Ay, luna que reluces! es un himno de alabanza a la luna brillando en la guerra y en la paz. Sobre Baza estaba el Rey se refiere a las numerosas batallas del Rey Fernando contra los moros en el siglo XI. En este poema las tropas del rey asedian la ciudad de Baza, mientras que un enemigo tras las murallas de la plaza sitiada grita la advertencia de que el invierno es frío, los moros tienen buenas provisiones de comida, así como veinte mil soldados, ochocientos caballeros y siete valerosos jefes dispuestos a luchar hasta morir. La quinta canción, Pastorcico, tú que has vuelto, pregunta si el joven pastor que baja de la montaña ha encontrado a la amada del poeta.

Rodrigo comentó sobre los Cantos de amor y de guerra: “Las canciones forman un ciclo inspirado por romances, cuyo tema es el amor o las guerras fronterizas contra los moros. La música y los textos (adaptados por Victoria Kamhi), proceden de los cancioneros del siglo XVI. La música de estos romances se ha modificado ligeramente por regla general, con la excepción de Sobre Baza estaba el Rey, que es totalmente original. El compositor ha deseado preservar toda la atmósfera de estos romances y, por tanto, los ha revestido de una armonía muy sencilla y una orquestación muy comedida ... Esta limitación de recursos, tanto armónicos como instrumentales, busca que la melodía de los romances destaque especialmente y aporte una atmósfera especial a la música a la que sirve, adecuada para una vihuela o un grupo muy reducido”.

Tríptic de Mossèn Cinto, escrito en 1936, cuando el compositor estaba viviendo en París, muestra muchas de las características musicales de Rodrigo, incluidos el brillante colorido orquestal, la exquisita correspondencia entre palabras y notas, la innovación melódica, los rápidos pero sutiles cambios de ambiente, y su amor por el poder emotivo de la voz. Esta hermosa obra, basada en tres poemas de Jacinto Verdaguer (1845-1902), un sacerdote y poeta catalán, reúne varias leyendas religiosas. El primer movimiento, L’harpa sagrada, celebra la antigua arpa de David, que cuelga de un árbol en Sión. La Virgen María le pide a los ángeles que le dejen tocar el arpa que, si no ha perdido su sonido, abrazará al morir, llevando así la dicha al mundo. Lo violí de Sant Francesc menciona varios instrumentos musicales tocados para honrar al Niño Jesús. San Francisco coge dos palos, sujetándolos como un violín y un arco, y de ahí, milagrosamente, surge el sonido de gran música. Finalmente, Sant Francesc i la cigala habla de la cigarra a la que San Franciso anima para que le cante a Dios. La cigarra canta tan hermosamente todas las mañanas durante una semana que el santo le promete que a partir de entonces al insecto se le permitirá tocar la guitarra además de cantar.

Romance del Comendador de Ocaña, estrenada en Madrid en 1948, se basa en un pasaje de la obra de Lope de Vega Peribáñez y el Comendador de Ocaña. Casilda, esposa de un pobre campesino, es amenazada por un aristócrata sin escrúpulos, que entra en su casa con aviesas intenciones durante la ausencia de su marido. El héroe, Peribáñez, sin embargo, rescata a su esposa y, con la aprobación del rey, mata al aspirante a seductor. En la canción de Rodrigo, Casilda se mofa del noble al tiempo que proclama insistentemente su devoción de esposa: “Más quiero yo a Peribáñez con su capa la pardilla que al Comendador de Ocaña con la suya guarnecida”.

Cuatro cançons en llengua catalana fue estrenada en 1946 por Victoria de los Angeles en Barcelona. Las dos primeras canciones fueron escritas a mediados de la década de 1930. Canço del Teuladí (Canción del gorrión) se basa en un poema del poeta valenciano Teodoro Llorente (1836-1911). Un gorrión, que implora clemencia al cazador, explica sus virtudes, menos vistosas que las de otros pájaros pero igualmente valiosas. El acompañamiento orquestal comienza con cantos de pájaros, introduciendo un ingenioso argumento por el que el gorrión debería salvarse. Canticel (Canción), con texto del poeta catalán expatriado Josep Carner (1884-1970), posee la atmósfera de una balada. Para navegar por el mar, el poeta está dispuesto a ceder el cetro, por una cara virtuosa pueden darse la dicha y parte de la juventud, mientras que el amor mismo sería ofrecido por una flor de romero. L’Inquietut Primaveral de la Donzella, con letra de Josep Massó i Ventós, es la canción de una doncella que desea bañarse en las claras aguas del mar, disfrutar del sol y las flores, adornar su cuerpo con joyas y escuchar las canciones que entona el río. Brollador Gentil (Fuente gentil), la más dramática del grupo, habla de un trovador que canta y toca la guitarra de noche junto a la fuente. La fluidez de la orquesta, a la manera de una cascada, con sus vigorosos ritmos, evoca el fluir de la fuente.

Rosaliana, estrenada en La Coruña en 1965, incluye cuatro poemas muy diversos de la escritora gallega Rosalía de Castro (1837-1885), enlazados para formar un sustancial ciclo de canciones. La primera, Cantart’ ei Galicia (Te canto a ti, Galicia), es una afirmación lírica de devoción a la tierra de la poetisa y al idioma gallego. Esto se contrasta con la atmósfera de mayor perplejidad de ¿Por qué?, donde las preguntas van de lo personal a lo cósmico. Aquí (igual que anteriormente), los temas recuerdan a la canción folklórica mientras el poema avanza sobre las reticentes sonoridades de la orquesta. Adiós ríos, adiós fontes es una sentida despedida a todo lo que se amaba en la tierra: ríos, árboles, la casa y la felicidad misma. Mientras la cantante reflexiona sobre los misterios de la vida, timbres quejumbrosos de la flauta y el oboe resuenan sobre un ligero acompañamiento de la cuerda. La última canción, ¡Vamos bebendo! (¡Vamos a beber!), espera alegremente buenos precios para los huevos, una boda y vasos de vino, con el acompañamiento evocando la estridente jovialidad de las gaitas gallegas.

Rodrigo pensaba que Cántico de la esposa (compuesto en 1934) era su mejor obra vocal. Señaló que fue escrita para su esposa, Victoria, “en un momento muy difícil de nuestra vida, cuando, justo después de un año de matrimonio, hubimos de separarnos por motivos económicos”. San Juan de la Cruz (1542-1591) invoca la sensación de intensidad espiritual entre Dios y el creyente, pero Rodrigo reconoció aspectos de sus propias y tristes circunstancias dentro del poema y comentó que “la esposa representa el alma y se establece una comparación entre el amor divino y el terrenal”. Las propias experiencias adversas del compositor se expresan así dentro del patetismo de la canción. Una vez más, la línea melódica recuerda las glorias de la Edad de Oro de la canción española del siglo XVI, mientras que la imaginativa orquestación sitúa la obra específicamente en el siglo XX.

Graham Wade
(autor de Joaquín Rodrigo, A Life in Music, Joaquín Rodrigo: Concierto de Aranjuez, y Distant Sarabandes: The Solo Guitar Music of Joaquín Rodrigo.)

Traducción: Luis Gago

 

Los textos cantados: www.naxos.com/libretti/555845.htm

 


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