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8.555878 - DUSSEK: Three Sinfonias
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Franz Xaver Dussek (1731-1799)
Tres Sinfonías


Franz Xaver Dussek fue el compositor de música instrumental más importante que hubo en Praga durante su época. Además, era un respetado pianista y maestro. Al igual que su compatriota VaÀhal, era hijo de un campesino. Muy pronto manifestó su talento musical y a través del patrocinio del conde Johann Spork pudo acudir al Colegio de los Jesuitas en Hradec Králové. Continuó con sus estudios musicales en Praga con Habermann y completó su enseñanza en Viena con el virtuoso del clave y compositor de la corte Georg Christoph Wagenseil. Wagenseil fue una figura influyente en la música vienesa y contaba entre sus alumnos con Leopold Hofmann y Joseph Anton Steffan, que disfrutaron de una exitosa carrera. Dussek sacó mucho provecho del tiempo pasado con Wagenseil no sólo como teclista y compositor sino a través de la red de contactos que, por medio de su maestro, tejió con la aristocracia de Praga y Viena.

A juzgar por la actual distribución de las copias de los manuscritos de Dussek, parece que tenía una estrecha relación profesional con las orquestas de Counts Pachta y Clam Gallas, la última, una asociación surgida del matrimonio de su antiguo patrón el conde Spork, y también, como evidencia su biblioteca musical, un posible patrón de VaÀhal y Hofmann. La mujer de Dussek, Josepha, antigua estudiante y famosa soprano, tenía estrechas conexiones familiares con Salzburgo y, a través de ellas, los Dussek llegaron a ser muy amigos de Mozart. Leopold Mozart intuyó su influencia en la creciente determinación de su hijo por escapar del cerrado y rígido ambiente musical e intelectual de Salzburgo. El éxito de Dussek como virtuoso por cuenta propia, compositor y maestro trabajando en Praga y Viena fue algo que debió provocar una fuerte impresión en él. Los Dussek probablemente fueron decisivos al persuadir a Mozart para que visitase Praga y fuera testigo del rotundo éxito de la producción local de Le nozze di Figaro. En octubre de 1787 terminó la composición de Don Giovanni en la encantadora Villa Bertramka, en Schimov, la residencia de verano de los Dussek, donde probablemente también escribió gran parte de La clemenza di Tito en septiembre de 1791. El hogar de Dussek era un importante centro de actividad musical y el compositor, según su obituario en el Leipziger Allgemeine Zeitung, no solo recibía con los brazos abiertos a los músicos que le visitaban, sino que a menudo los ponía en contacto con miembros destacados de la nobleza.

Como casi todos los compositores de su generación, Dussek escribió la mayoría de sus sinfonías entre 1760 y 1770. Las décadas de la mitad del siglo XVIII fueron de una enorme vitalidad económica en los dominios de los Habsburgo y las familias de la aristocracia adinerada, muchas de las cuales mantenían agrupaciones musicales, competían entre ellas por presentar conciertos de música orquestal. A menudo las obras eran compuestas especialmente para la ocasión por el Kapellmeister de la casa o encargadas a compositores independientes como Dussek o VaÀhal. Cuando las condiciones económicas empezaron a deteriorarse, hacia el final de la década de los setenta, el mercado para la nueva música orquestal empezó a disminuir. VaÀhal compuso su última sinfonía alrededor de 1778 y seguramente Hofmann no escribió nada después de la mitad de la década. De las principales figuras históricas, el continuo interés de Haydn en el género debería ser visto como una aberración, un reflejo de sus circunstancias musicales únicas mientras la escasa, aunque brillante, aportación de Mozart es indicativa del importante desarrollo del patrocinio y la demanda musical.

Las sinfonías y los cuartetos de cuerda de Dussek muestran una serie de tendencias estilísticas bastante progresivas, y en particular los cuartetos han llamado la atención de muchos estudiosos, ya que el primero de ellos fue escrito más o menos al mismo tiempo que los obras del mismo género de Haydn. Sus composiciones no parecen haberse extendido demasiado en beneficio de una fuerte reputación local. La mayoría de las fuentes existentes se guardan en Praga y sus alrededores; además, el Breitkopf Catalog, indicador bastante fiable de la popularidad de un compositor, sorprendentemente no contiene demasiadas obras de Dussek.

Las tres sinfonías presentadas en este disco están sin fechar. Formaban parte de una gran colección de obras de Dussek perteneciente al conde Clam Gallas y, si los números originales del catálogo escritos en sus cubiertas tienen algún significado cronológico, las obras fueron adquiridas en el siguiente orden: Sinfonía F4 (N° 11); Sinfonía Eb3 (N° 13); Sinfonía G2 (N° 16). Paradójicamente, la Sinfonía F4, la más sofisticada de las tres en muchos aspectos, tiene el primer número de adquisición, un recordatorio de que cualquier evidencia bibliográfica debe ser tomada con precaución. Estos números demuestran que Dussek había compuesto, más o menos, una docena de sinfonías antes de las obras que nos ocupan, y parece factible, dada la cercanía de las fuentes del conde Gallas con el compositor, que la secuencia de adquisición es probablemente un reflejo del orden real en el que las obras fueron compuestas. Juzgadas únicamente según su estilo parece raro que exista un hueco cronológico entre la primera y la última de las sinfonías. Todas las obras muestran un nivel similar de maestría técnica y no hay nada en cuanto a su estructura y sintaxis que sugiera un avance considerable en el pensamiento musical del compositor.

A Dussek no se le suele nombrar al lado de los sinfonistas vieneses ya que gran parte de su carrera la desarrolló en Praga. De cualquier modo, su obra debe ser medida en comparación con las de sus contemporáneos, como VaÀhal o Hofmann. Las sinfonías de Dussek exhiben todas las características estructurales y estilísticas de la sinfonía vienesa de mediados del siglo XVIII, un reflejo no sólo de su preparación profesional y su experiencia en la ciudad, sino de la hegemonía cultural impuesta inevitablemente por Viena sobre muchos de los territorios de los Habsburgo. En el siglo XVIII, excepto en unas pocas expresiones de autoconciencia, no había una gran división de estilo nacional entre Bohemia y Austria.

Las sinfonías de Dussek destacan al compararlas con las de sus contemporáneos vieneses más célebres. Era un experto compositor, un eficiente y efectivo orquestador, más que capacitado para escribir música atractiva y bien fabricada. Los primeros movimientos, generalmente considerados el baremo para la facilidad técnica del compositor y su sofisticación, están, en estas tres obras, extremadamente bien compuestos. Dussek emplea una variedad de procedimientos estructurales para controlar el perfil del conjunto del movimiento. Su preocupación en conseguir un nivel elevado de unidad musical -una característica que comparte con Ordóñez- se puede observar en el crecimiento orgánico del material temático además de en su talento para basar el tema final, o elementos del grupo final, en el tema principal. Las secciones de desarrollo son comparativamente largas y no comienzan invariablemente con el tema principal en primer plano. Tampoco son simples fases de extensiones modulares: importante material temático de la exposición se desarrolla y tanto las figuras de transición como los temas secundarios están sujetos al mismo proceso de desarrollo. Dussek varía sus recapitulaciones empleando la variante truncada y la completa que omiten el motivo principal. Sólo una de las obras, la Sinfonía Eb3, emplea una introducción lenta; como era habitual durante este periodo, no existe una unión temática entre la introducción y el consiguiente Allegro.

Los movimientos lentos también se comparan con aquellos de los contemporáneos vieneses de Dussek. La inclusión de instrumentos de viento es una tendencia progresiva pero rara vez asumen un rol temático importante. La morfología del ritmo de los movimientos lentos de Dussek los enraíza claramente en el estilo de mediados de siglo de Hofmann, Dittersdorf y VaÀhal. Trio y Minuetto transcurren impetuosos y en la Sinfonía Eb3 Dussek da rienda suelta a los metales en un pequeño y adorable pasaje, acompañado por el fagot, en la segunda mitad del Trio. Los rápidos finales en forma sonata son de tono más ligero que los primeros movimientos pero se sirven de los mismos recursos estructurales.

Resulta sorprendente que estas encantadoras sinfonías no llegaran a un público más amplio. La conclusión evidente es que el conde Clam Gallas restringió la libertad del compositor para distribuir sus obras, lo que sugiere que el arreglo contractual de Dussek era distinto al de, por ejemplo, VaÀhal o Hofmann, cuyas obras también están bien representadas en la colección Clam Gallas además de en muchas otras. Incluso es posible que no hubiese firmado contrato alguno. Quizás sus obras llegasen a la biblioteca Clam Gallas a través de algún copista vienés.

Allan Badley
Traducción: Rafael Suñén


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