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8.555962 - RODRIGO: Per la flor del lliri blau / A la busca del mas alla (Complete Orchestral Works, Vol. 6)
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Joaquín Rodrigo (1901-1999)
Palillos y panderetas • Dos danzas españolas
Per la flor del lliri blau • Tres viejos aires de danza
A la busca del más allá

 

Joaquín Rodrigo nació en Sagunto (Valencia), el 22 de noviembre de 1901; la difteria le dejó ciego a los cuatro años, lo que marcaría su inclinación a dedicarse por completo al arte de la música. En 1906, la familia se instaló en Valencia, donde Rodrigo recibió su primera enseñanza en el Colegio de Ciegos. La escucha de Rigoletto de Verdi le convence de su vocación de compositor. De 1917 a 1922 asistió a las clases de composición impartidas por Francisco Antich en el Conservatorio de Valencia. Sus primeras obras se fechan en 1922 y dos años más tarde tuvo lugar el estreno de Juglares para orquesta. Fue ésta una época de contacto con el grupo de compositores madrileños de vanguardia, etapa cerrada en 1925, trasladándose entonces a París, donde amplió conocimientos con Dukas. En los años treinta se suceden la boda (1933) con la pianista turca Victoria Kamhi, una fuerte crisis económica, la separación de su mujer –añorada en el Cántico de la esposa– y el reencuentro en París de ambos (1935). Tras la Guerra Civil Española, tiene lugar el estreno del Concierto de Aranjuez, por el guitarrista Regino Sáinz de la Maza, la obra que consagró al compositor. Siguieron luego las creaciones que formarían el eje principal del catálogo de Rodrigo: el Concierto heroico para piano (1942), el Concierto de estío para violín (1944), las Ausencias de Dulcinea para bajo, cuatro sopranos y orquesta (1948) y el Concerto in modo galante para violonchelo (1949). Durante los años de la dictadura de Franco, el arte de Rodrigo representó a la música española en el extranjero, al menos hasta la llegada de la Generación del 51. El estreno en San Francisco, en 1958, de la Fantasía para un gentilhombre, por su dedicatario, el guitarrista Andrés Segovia, supondría el punto culminante de esa proyección internacional. Realiza también en esos años un acercamiento a la música escénica por medio de dos partituras, el ballet Pavana real (1955) y la zarzuela El hijo fingido (1955-1960), que estrenada en 1964 sólo en 2001, con motivo del centenario del autor, volvió a merecer una nueva producción, la del madrileño Teatro de la Zarzuela. 1964 fue también el año del Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Salamanca, importante reconocimiento de los medios académicos a su obra. En los años siguientes compuso menos y la irrupción de los vanguardistas le relegó a un segundo plano; irónicamente, algunos encargos significativos le llegaron del exterior, como el del poema sinfónico A la busca del más allá (1976), encomendado por la Sinfónica de Houston para la celebración del bicentenario de la independencia de los Estados Unidos. El flautista James Galway le pidió asimismo una obra, el Concierto pastoral (1978), con el que Rodrigo proseguía su famosa serie de conciertos, uno de los cuales –el Concierto para una fiesta (1982)– sería su última obra importante. Luego, el silencio; y la serena muerte, el 6 de julio de 1999.

Palillos y panderetas data de 1982, penúltimo año de actividad de Rodrigo como compositor. La obra nació por encargo del alcalde Madrid Enrique Tierno para ser escuchada en el curso de la II Conferencia de Saneamiento de Ciudades. Consta de tres breves movimientos, Prado de Manzanares, Pastoral y Alegre mañana, optimistas y coloreados, que responden a la evocación dieciochesca del subtítulo, "Música para una tonadilla imaginaria". Rodrigo no hace en esta composición sino retomar sus queridos viejos ambientes y aunque dedicada a Madrid no deja de poseer una atmósfera inequívocamente valenciana. Se estrenó, el 10 de noviembre de 1982, en el Centro Cultural de la Villa de Madrid, por una Orquesta de Cámara, dirigida por Odón Alonso.

Todavía más corta es la obra siguiente, las Dos danzas españolas –no superan los diez minutos–, escritas en 1966 para la curiosa combinación de castañuelas y orquesta. Pensadas para la famosa solista Lucero Tena –a quien la partitura aparece dedicada–, las Danzas no pasan de ser una música circunstancial y casticista dentro del catálogo rodriguero. El estreno tuvo lugar, con Tena a las castañuelas, en el Teatro Pérez Galdós de Las Palmas de Gran Canaria, el 22 de junio de 1966.

Per la flor del lliri blau, que se fecha en 1934, es en cambio una página importante de su autor. Se trata de un poema sinfónico para nutrida orquesta que se basa en una leyenda valenciana de tema medieval. Brevemente, la trama que se ilustra es como sigue: los tres hijos de un agonizante rey parten a la busca del lirio azul, que con sus mágicos poderes ha de sanar a su padre. El menor lo encuentra, pero es asesinado por sus ambiciosos hermanos. Musicalmente, el poema aparece construido sobre dos motivos principales, uno lírico y otro épico, suponiendo este último una de las primeras formulaciones de índole caballeresca en la música de Rodrigo. La obra fue estrenada en Valencia, el 26 de julio de 1934, por la Orquesta Sinfónica de la ciudad dirigida por José Manuel Izquierdo. Recibió el Premio del Círculo de Bellas Artes de Valencia al mejor poema sinfónico de ese año. El propio Rodrigo realizó una versión para banda, algo comprensible, dado que en su tierra natal son abundantísimas estas formaciones para instrumentos de viento.

Los Tres viejos aires de danza agrupan la orquestación de la Pastoral de 1926, originalmente para piano, con un Minué y una Giga escritos en 1929. La plantilla instrumental es reducida y la música respira una gran sencillez. La Orquesta Sinfónica de Valencia estrenó la obra en la ciudad del Turia, el 20 de enero de 1930, en el Teatro Principal, con dirección de José Manuel Izquierdo.

Rodrigo compuso el poema sinfónico A la busca del más allá en 1976 como fruto de un encargo de la Sinfónica de Houston para conmemorar el bicentenario de los Estados Unidos de Norteamérica. El "más allá" del título debe tomarse como una alusión a la exploración del espacio, dado que la composición está dedicada a la NASA. Se trata de una de las obras orquestales más audaces y modernas de Rodrigo por la fragmentación del discurso, la complejidad de la escritura, los pasajes claramente atonales y la desacostumbrada tímbrica. El poema fue estrenado por la Sinfónica de Houston, dirigida por Antoni Ros-Marbà, el 27 de marzo de 1978, en el Jesse H. Jones Hall de la ciudad tejana.

Enrique Martínez Miura

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Lucero Tena

El arte de Lucero Tena para tocar las castañuelas es uno de los hechos más sorprendentes que hemos presenciado en los últimos años. Todo el mundo sabe que desde la antigüedad " tañían crótalos" y también que con el tiempo fueron cambiando de forma y se convirtieron en lo que ahora llamamos castañuelas. Este instrumento de percusión hace ya muchos años que viene siendo usado por todas las bailarinas de España, populares o clásicas. Algunas de estas bailarinas han sobresalido por la elegancia de su toque de castañuelas. Pero ninguna de ellas ha hecho de este "sonar" castañuelas un arte en sí mismo; es decir, un reino de expresión estética, pleno de valores emocionales y sensibles. Este mérito habría de corresponder a Lucero Tena. Para llegar a la creación de este arte, era necesario que se reunieran en una persona las dotes esenciales que admiramos en Lucero Tena, sensibilidad rítmica, calibración justa de las intensidades sonoras y, sobre todo, una maestría — única en el mundo, podríamos decir - en su tañer de castañuelas. El "toque" de Lucero es el más perfecto, igual y ritmado que haya podido escucharse. Varios compositores han escrito obras para esta gran artista, incluido Joaquín Rodrigo, que en 1966, compuso para ella - y le dedicó — la obra Dos Danzas Españolas. Lucero Tena ha impreso un estilo personal inconfundible a la interpretación de las castañuelas y se ha distinguido por su promoción de este instrumento y su incorporación a las grandes salas de concierto en la modalidad de instrumento solista en obras concertantes. En este sentido, ha acuñado en termino Concertista de Castañuelas, muy apropiado a la actividad que desarrolla. Lucero Tena, como concertista de castañuelas, ha dado conciertos en los cinco continentes y ha sido dirigida por Directores de prestigio como Lorin Maazel, Mstislav Rostropovich, Rafael Fruehbeck de Burgos, Jesús López Cobos, Sergiu Comisiona, Franz-Paul Decker, Miguel Ángel Gómez Martínez, etc. Además de sus recitales acompaña con guitarra clásica o con piano, Lucero Tena ha actuado últimamente con varias orquestas importantes, entre otras la Sinfónica de Hamburgo, Sinfónica de Vancouver, Bayerischer Rundfunk de Munich, etc. etc.

Orquesta Sinfónica de Castilla y León

Creada en 1991, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León ha colaborado con Larrocha, Berganza, Orozco, Ayo, Achúcarro, van Nes, Nátola-Ginastera, Graffman, Ingrid Haebler, Lluìs Claret, Bitetti, Mark Seltzer, Elmar Oliverira, Bella Davidovich, Eldar Nebolsin, Nikolai Demidenko, José Luis García Asensio, Igor Oistrakh, Ainhoa Arteta y Dwayne Croft, el Orfeón Donostiarra, el Coro Nacional de España y la Sociedad Coral de Bilbao. Ha viajado por España, Portugal, Alemania, Suiza y Estados Unidos. Igualmente, es regular su presencia en los principales Festivales de Música españoles: Festival Internacional de Santander, Festival de Otoño de Madrid, Festival Mozart, Festival Internacional de Segovia, Otoño Musical Soriano, Festival de Organo de la Catedral de León, Festival de Música Española de León. La OSCyL ha recibido elogiosas críticas. Periódicamente realiza grabaciones discográficas, destacando entre las últimas la publicada por el sello RTVE-Música del recital con Ainhoa Arteta y Dwayne Croft celebrado en la edición nº48 del Festival Internacional de Santander del año 1999.

Max Bragado Darman

Madrileño, Max Bragado Darman estudió en el Conservatorio de su ciudad natal. En EEUU, recibió el Bachelor en piano y el Master en dirección. Trabajó con Markevich en Mónaco en 1972. Ha sido titular de la Orquesta Juvenil de Nashville, la Sinfónica de la Universidad de Ohio, la Sinfónica y de Cámara del Cleveland Institute of Music, la Filarmónica de Gran Canaria y la Orquesta "Concerto Grosso" de Francfort. Obtuvo el Premio Nacional del Disco español. Fundó The Classic Chamber Orchestra y durante dos años dirigió el Mozart Opera Festival de Bronxville. Ha dirigido a la Orquesta del Teatro San Carlos de Lisboa, la Sinfónica de Londres y la Orquesta del Metropolitan de Nueva York. Ha dirigido las orquestas de Indianápolis, Nashville y Cleveland, en los EEUU, y la Orquesta Nacional, la ORTVE y la mayoría de las orquestas españolas. De 1991 a 2000 fue titular de la Sinfónica de Castilla y León.


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