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8.557110 - GURIDI: Ten Basque Melodies / An Adventure of Don Quixote
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Jesús Guridi (1886-1961)

Jesús Guridi (1886-1961)

Diez melodías vascas • Así cantan los chicos • Una aventura de Don Quijote

En un barco fenicio • Canta el gallo tempranero

Considerado a la vez como uno de los máximos exponentes del nacionalismo vasco del siglo XX y uno de los mejores compositores lírico-sinfónicos españoles. Guridi vivió en medio de muchas corrientes estéticas contrapuestas, absorbiendo elementos de todas ellas pero sin querer adscribirse a la Escuela de Viena ni a ninguna otra de las que dominaron la música europea de su tiempo. Escribió música que combina la rica emoción romántica con toques de modernidad creando así un lenguaje propio que gozó de un gran éxito y de un más que notable reconocimiento internacional.

            Nacido en 1886 en Vitoria, dentro del seno de una familia con larga tradición musical, desde muy joven muestra sus aptitudes realizando pequeñas composiciones con las que empieza a ser conocido en los círculos musicales de Bilbao. Acude a estudiar composición y órgano a París, Colonia y Lieja con Otto Neitzel y Joseph Jongen. A su regreso se dedica fundamentalmente a la enseñanza del órgano.

            En 1910 pasa a dirigir la Sociedad Coral de Bilbao para la que escibirá un gran número de obras, siendo las principales las colecciones de cantos vascos y una de sus primeras  obras maestras: Así cantan los chicos de 1915. Durante estos años escribirá también dos de sus principales obras líricas Mirentxu y sobre todo Amaya, estrenada en 1920.

            Entre sus obras más importantes están las Diez melodías vascas, el poema sinfónico Una aventura de Don Quijote, y las zarzuelas El caserío, La meiga, La cautiva... Como organista tuvo fama de gran improvisador y dejó páginas muy valiosas para el instrumento como El tríptico del Buen Pastor. Desempeñó la Cátedra de órgano del Conservatorio de Madrid del que fue además director. Escribió música para películas y en sus últimos años recibió numerosas distinciones hasta su muerte en Madrid en 1961.

            El interés por el retorno a los temas clásicos es la inspiración del cuadro musical titulado En un barco fenicio, estrenado con éxito en Madrid el 30 de diciembre de 1927 y que constituye el tercero en la lista de los poemas sinfónicos del autor. El asunto elegido es el personaje de Telémaco, con el que Guridi, abandonando momentáneamente la música popular vasca como fuente de inspiración, construye una obra rica en colores orquestales, invención melódica y ritmos precisos, aunque quizá algo falta de libertad formal y suavidad de contrastes.

            Así cantan los chicos constituye la primera obra verdaderamente importante de Guridi, una de sus obras maestras sobre texto de Juan Carlos Gortázar, inspirada en el folklore nacional infantil, que recoge algunos motivos de los coros más populares. La obra consiste en tres escenas: en la primera tres grupos de niños juegan alegremente mientras la orquesta describe magistralmente la luz de una tarde de verano; la segunda está dominada por la emotividad contenida de los niños, que se entristecen por el fallecimiento de un de ellos, llevado en una cajita blanca, volviendo en la tercera a imponerse la alegría de los niños sobre los tristes recuerdos.

            Hacia finales de 1915 presentó Guridi en Madrid Una aventura de Don Quijote, la única obra sinfónica que logró componer durante los años que estuvo dedicado a su ópera Amaya. Enérgica y a la vez poética, se trata de una de sus obras más interesantes en la que es evidente la asociación música-imagen. Los elementos folklóricos de las regiones vasca y castellana constituyen principalmente los materiales temáticos representativos del caballero Don Quijote, combinándose diestramente en la trama con otros de creación propia muy definidos.

            Estrenadas en Madrid en 1941, las Diez melodías vascas constituyen una de las obras sinfónicas más importantes no sólo de su autor sino de todos los autores españoles de la época. La variedad en la elección de las melodías, su acertada instrumentación y brillante orquestación, en la que no rehuye ciertas asperezas propias del modernismo aún permaneciendo respetuosa con la esencia de estas canciones sencillas, emotivas y alegres, constituyen los rasgos principales de la obra que ha hecho dar la vuelta al mundo al nombre de su autor. La solemne Asiko naz, el característico ritmo del zortziko, la calida Amorosa, basada en la cuerda, la grandiosidad de la instrumentación en De ronda asi como los efectos impresionistas en la Narrativa, forman una obra excepcional: clásica, elegante y a la vez moderna.

            Tras el éxito de las Diez melodías vascas, el estreno llevado a cabo en Madrid el 8 de marzo de 1942 de Canta el gallo tempranero, supone la vuelta de Guridi en su madurez hacia una forma de canción típica del folklore castellano: la albada, con la que antiguamente se representaba la escena en que una pareja de amantes es sorprendida por el canto del gallo al romper el alba. Compuesta sobre melodía original y texto de Juan de Arozamena, para soprano y una orquesta de dimensiones moderadas que incluye la celesta, conserva tanto en su estructura a dos partes como en su colorido orquestal toda la sencillez característica de la forma tradicional.

 

Santiago Gorostiza


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