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8.570715 - URCULLU: Guitar Works
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Leopoldo de Urcullu (fl.1830–1843)
Musica para guitarra

 

De entre los numerosos enigmas y misterios que guarda en su seno la historia de la guitarra, quizás sea el que se refiere a la figura de Leopoldo de Urcullu uno de los que más interés suscita debido, fundamentalmente, a la ausencia de datos biográficos y a la extraordinaria calidad de la música que de este compositor guitarrista ha llegado hasta nosotros.

En efecto, hoy en día ignoramos cualquier dato sobre la peripecia vital de Leopoldo de Urcullu, aún los más elementales referidos a la fecha y al lugar, tanto de su nacimiento como de su muerte. Sin embargo, unas pocas noticias sobre su música han llegado hasta nosotros, siendo el Catálogo General de la Música Impresa y Publicada en Madrid, impreso por Sancha en 1834 y distribuido en el almacén de música de León Lodre, la primera y más antigua reseña conocida donde figura una relación de varias piezas publicadas de este compositor, tanto para guitarra sola, como varias canciones con acompañamiento de guitarra.

Curiosamente, deberán pasar cien años a partir de la publicación de este catálogo para que el nombre de nuestro enigmático guitarrista -aunque con el apellido cambiado a Urcullo- se vea de nuevo inmortalizado, esta vez en el Diccionario de Guitarristas de Domingo Prat, publicado por Romero y Fernández en Buenos Aires en 1934, si bien es cierto que tampoco esta publicación aporta ningún dato biográfico de Urcullu y su entrada solamente hace referencia a algunas partituras que de nuestro compositor guitarrista poseía Domingo Prat en su archivo personal. Sin embargo, en ese mismo diccionario, la entrada dedicada a Florencio Gómez Parreño – famoso abogado madrileño, aventajado compositor y guitarrista y amigo personal de Dionisio Aguado –, reproduce el texto íntegro de la poesía A Zelmira, escrita por el propio Gómez Parreño y publicada por primera vez en Madrid, en el nº 11 de El Anfión Matritense el domingo 19 de marzo de 1843, texto que nos proporciona indirectamente algunas pistas que, cuando menos, pueden ayudar a hacernos una idea del prestigio del que gozaba Urcullu en su época y a delimitar, aunque sea muy vagamente, la fecha de su fallecimiento.

Por dos veces aparece el nombre de Urcullu en esta poesía. La primera vez se refiere a él como “… Del espresivo y malogrado Urcullu, del tierno Sor paréceme te escucho lindas composiciones llenas de novedad y de armonía…”, lo que, además de aludir a su cualidad interpretativa y a la calidad y originalidad de su música, la cual equipara a la de Fernando Sor, nos desvela que, muy probablemente, en la fecha de la primera publicación de esa poesía – marzo de 1843 – Leopoldo de Urcullu ya había fallecido. Por otra parte, si tenemos en cuenta que una de las obras de Urcullu, la Cavatina en la ópera Belisario, está basada en la tercera escena del primer acto – “El trionfo” – de la ópera Belisario, compuesta por Gaetano Donizetti y estrenada en Venecia en 1836, podemos deducir que el fallecimiento de Leopoldo de Urcullu debió producirse entre el año del estreno de esta ópera – 1836 – y el de la primera publicación de la poesía de Gómez Parreño – 1843. Si atendemos, además, al hecho de que el fallecimiento de Fernando Sor se produjo en 1839 y que Gómez Parreño en ningún momento de la poesía se refiere al guitarrista catalán como “malogrado”, podemos suponer que Urcullu era más joven que Sor y que la muerte le debió sorprender a nuestro enigmático guitarrista en una edad temprana.

La segunda y última vez que aparece el nombre de Urcullu en la poesía de Gómez Parreño, es vinculado a los de Aguado y Sor, los dos más célebres y prestigiosos guitarristas españoles de la primera mitad del siglo XIX, lo cual denota la alta estima que el abogado y guitarrista madrileño tenía de la música de Leopoldo de Urcullu: “…de Urcullu, Sor y Aguado la armonía mi espíritu extasia…”

Lamentablemente, las enciclopedias más recientemente publicadas que recogen la entrada de Urcullu – la Enciclopedia de la Guitarra de Francisco Herrera (Valencia, Editorial Piles) y el Diccionario de la Música Española e Iberoamericana, dirigido por Emilio Casares y publicado por la SGAE – solamente hacen referencia al Catálogo y a la poesía de Gómez Parreño anteriormente reseñados sin aportar ningún dato biográfico nuevo, puesto que las modernas investigaciones musicológicas no han hallado datos novedosos que aporten luz sobre la, todavía hoy en día, desconocida vida de Leopoldo de Urcullu.

Afortunadamente nos ha quedado parte de su música que hoy se puede apreciar en esta grabación. Su escucha no hace sino suscribir las palabras de Gómez Parreño y nos descubre a un guitarrista incomprensible e injustamente olvidado cuya vida y obra merece ser investigada, conocida y apreciada.

Eugenio Tobalina

 

 


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