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8.572176 - BALADA, L.: Caprichos Nos. 2-4 (Cardenes, Turner, Pittsburgh Sinfonietta, Lawrence Loh)
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Leonardo Balada (nacido 1933)
Caprichos Nos. 2, 3 y 4

 

Me asombra la actitud de algunos compositores y críticos cuando piensan en obras contemporáneas. Se preguntan: “¿Son estas obras atonales? ¿Usan ideas folclóricas? ¿Están pasadas de moda? ¿Son de vanguardia?” como si la música tuviera que ser juzgada por su técnica en lugar de su valor artística. ¿Acaso en la historia los compositores realmente creadores estaban sujetos a las prescripciones teóricas o era al revés? Los teóricos concebían las técnicas basándose en las obras de los compositores, a posteriori. Schoenberg con su teoría serial fue el único en crear una sistema a priori, que luego los compositores adoptaron.

Asimismo me sorprende el concepto de eclecticismo, tan utilizado por críticos, significando varios estilos cuando en realidad debería atribuirse a varias técnicas. Una obra puede estar compuesta con la ayuda de varias técnicas y dar como resultado a un estilo, dependiendo en la habilidad del compositor.

Cuando yo era todavía estudiante en la Juilliard School de Nueva York en los años 50 el mundo del arte estaba dominado por el expresionismo abstracto y Salvador Dalí—con quien yo colaboraba en ese momento—era desdeñado por los “grandes cerebros” del momento. Lo mismo el “art deco”. Sin embargo ahora valoramos altamente ambas expresiones artísticas. En aquellos años oí afirmar a bien conocidos compositores que la música tonal era obsoleta, así mismo la música con afinación exacta. Sin embargo el compositor del presente sigue y seguirá utilizando tales procedimientos. Algunos compositores procuran establecer su preponderancia desdeñando a quien pudiera serles un reto. Incluso hoy en día, después de décadas de “democracia” creativa en las artes, esos compositores se creen poseedores de la verdad absoluta, proclamándose portadores de estandartes cuando en realidad lo que hacen se practicaba ya hace más de medio siglo. En el año 1960 compuse la música para una película que Dalí creo y ejecutó, Chaos and Creation, una sátira contra Mondrian. Nunca me olvidaré del comentario que me hizo mientras desayunábamos en su hotel, el Saint Regis’s de Manhattan: “Lo que hizo Mondrian ya lo hacía yo de niño”.

Caprichos son una colección de composiciones en forma de “suites”. Consisten de breves obras con solista y orquesta de cámara. En ellas mezclo ideas tradicionales con procedimientos contemporáneos, vanguardista, que formaban parte de mi lenguaje de los años 60 y principios de los 70 cuando compuse obras expresionistas como Guernicay Steel Symphony. A partir de entonces he creado una simbiosis de la vanguardia con elementos folclóricos tradicionales comenzando con Sinfonía en Negro-Homenaje a Martin Luther King (1968)—en donde hago uso de ideas Afroamericanas—y Homenaje a Casals y Sarasate(1975)—en donde utilizo ideas del folclore español. De la misma manera que Falla y Copland se servían de las técnicas de su tiempo, yo utilizo las técnicas del mío con materiales que proceden de México, España, Irlanda etc. Sin embargo a veces prescindo de ideas étnicas regresando al mundo abstracto de mi periodo anterior. Es como ir vestido con un sombrero mejicano en Cuernavaca o sin sombrero en Nueva York. Si mis características personales son únicas se me reconocerá mi individualidad en ambos casos. Confío en que las idiosincrasias de mi leguaje musical sean reconocidas con o sin el elemento étnico. ¿Varias técnicas al servicio de un estilo? Este es mi propósito. Un ejemplo de lo que trato de explicar: la cantata María Sabina(1969) pertenece al abstracto vanguardista; las óperas Zapata (1984) y Cristóbal Colón (1986) obras llenas de materiales folclóricos—mejicanos en la primera y españoles en la segunda—son ejemplo de lo étnico; Faust-bal (2007) es ópera sin sugerencias folclóricas volviendo a lo abstracto. Sin embargo confío que la fibra consubstancial de la música en las cuatro obras sea la misma, la mía. Sin sombrero en la cantata, con sombrero mejicano y cordobés en las dos óperas y de nuevo sin sombrero en la última ópera. Sin embargo en Caprichos 2, 3 y 4 todos llevan sombrero…

Caprichos No.2 está escrito para violín solista y cuerdas (cuarteto de cuerdas u orquesta de cuerdas) y arpa. Es una suite de tres danzas latinoamericanas, presentada de manera modernista: I Samba (brasileña), II Tango (argentino), III Jarabe (mejicano) compuesto en Pittsburgh, Pensilvania, en el año 2004.

Caprichos No. 3 (Homenaje a las Brigadas Internacionales), para violín y orquesta de cámara fue compuesto en 1905 y está dedicada a Andrés Cárdenes. Consiste de cinco breves piezas y son un homenaje a las Brigadas Internacionales, un ejército de voluntarios procedentes de diversos países que fueron a luchar en España durante la Guerra Civil Española (1936–39). Ellos lucharon al lado de la republica democrática que intentaba defenderse de la sublevación militar del general fascista Francisco Franco. La eventual derrota del gobierno democrático fue un estímulo más para que Hitler iniciara la Segunda Guerra Mundial.

Durante la guerra, los idealistas voluntarios de las Brigadas Internacionales cantaban canciones expresando su soledad o su entusiasmo heroico. Utilizando temas folclóricos españoles o de sus propias tierras de origen, escribían sus propias letras.

En Caprichos No.3 se hace uso de una selección de esos temas populares de manera libre y modernista. Los movimientos I, III y V están basados en danzas española. II es una meditación con melodía alemana y IV es un triste lamento basado de una canción irlandesa. La obra fue estrenada por la Pittsburgh Symphony Chamber Orchestra con Andrés Cárdenes como solista, el 15 de noviembre de 2005 dirigida por Lawrence Loh.

Caprichos No.4 (Quasi Jazz) fue terminado en junio de 2007 y está dedicado a Jeffrey Turner, principal contrabajista de la Pittsburgh Symphony Orchestra. La obra fue encargo del Pennsylvania Council on the Arts y estrenada por Jeffrey Turner y la Pittsburgh Symphony Chamber Orchestra dirigida por Andres Cárdenes el 27 de marzo de 2008.

Las ideas de la obra proceden del jazz, desarrolladas de manera libre y modernista mezclado lo tradicional con la vanguardia y consisten de contrabajo solista, orquesta de cuerdas, clarinete y piano. El título del movimiento I, Tan-ta Ta, Tan-ta Ta, imita fonéticamente el pulso del jazz tradicional. El movimiento II, Down, down, down, es meditativo, triste y lento basado en el lirismo del “Negro-Spiritual”. III, Funeral, es igualmente de pulsación lenta, la de una marcha fúnebre que se acerca y desaparece en la distancia. Aquí el solista interpreta únicamente notas agudísimas con armónicos. IV, Swing and Swing, es una danza frenética.


Leonardo Balada


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