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8.573295 - ALBÉNIZ, I.: Piano Music, Vol. 6 (Sacristán) - España / Deseo / Arbola-pian, zortzico / Yvonne en visite
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Isaac Albéniz (1860–1909)
Integral de la música para piano • 6

 

Isaac Albéniz nace en Camprodón (Gerona) en 1860 y fallece en el Balneario de Cambo les Bains (Pirineos franceses) en 1909. A lo largo de sus 49 años de vida pasó de niño prodigio a compositor respetado por los más importantes músicos de su época como Fauré, Debussy, Dukas o Ravel quienes fueron sus grandes amigos. Estudió en los Conservatorios de Madrid, Leipzig y Bruselas (en éste último becado por el gobierno español), pero la persona que fue verdaderamente decisiva en su carrera como compositor fue Felipe Pedrell, quien lo encaminó hacia la composición de una música nacionalista. Albéniz, a pesar de no haber realizado estudios en otros campos que no fueran la música, era una persona culta, que hablaba varios idiomas con fluidez y se mostró siempre interesado por la filosofía y la política.

Albéniz difundió determinados aspectos de su vida que dieron lugar al interesante personaje que todos conocemos: sus escapadas de casa cuando aún era un niño, sus arriesgados viajes a las Américas como polizón…Tanto es así, que se han hecho varias películas sobre su azarosa vida. Sin embargo, Walter Aaron Clark desmontó en su libro Isaac Albéniz: Retrato de un romántico muchísimos tópicos inciertos que se habían creado.

La obra de Isaac Albéniz se divide en tres períodos compositivos claramente diferenciados, que se corresponden aproximadamente con las tres últimas décadas de su vida, y en los que siempre estuvo presente su instrumento, el piano. El primero de ellos comprende tanto su música de salón y zarzuelas como sus primeras y conocidas composiciones de corte nacionalista; el segundo abarca sobre todo su música escénica, aunque también música para piano como La Vega (precursora de su obra maestra Iberia); y en la última década de su vida vuelve a centrarse en la composición para piano creando Iberia.

La música de Albéniz, que ha supuesto la creación de un nuevo concepto en la música para piano, se ha hecho un hueco en el repertorio pianístico internacional, siendo prueba de ello la existencia de miles de grabaciones y su edición en más de cuarenta editoriales. Aunque gran parte de su obra continúa siendo desconocida para el gran público, la popularidad de “Iberia”, pero sobre todo de piezas más pequeñas con acento nacionalista ha crecido enormemente, gracias también a la difusión que de estas otras piezas ha hecho la guitarra, aunque Albéniz nunca escribió para dicho instrumento.

Las composiciones de su primera etapa consideradas de salón, que hasta hace muy poco tiempo estaban relegadas al olvido, ahora salen a la luz demostrando que en ellas el joven Albéniz esboza ya los rasgos principales de su pianismo definitivo. Algunas de estas piezas usan más la repetición que el desarrollo y están imbuidas del ambiente musical del Madrid de su época, pero son encantadoras y merecen ser conocidas. Muchas fueron la base de sus conciertos como intérprete de las décadas de 1880 y 1890, y gozaron de gran aceptación. Hay una gran deuda a Chopin en estas primeras obras observándose también influencias de otros compositores como Schumann, Weber o posteriormente Debussy.

Albéniz crea su propio folklore a partir de materiales rítmicos y melódicos populares que hace suyos y no utiliza en estado original, haciendo alusiones al cante, toque y baile flamencos y alternando secciones rítmicas con otras más melódicas que evocan coplas. Todas estas obras corresponden a su primera etapa, salvo Yvonne en visite! que fue una de sus últimas obras posterior a Iberia.

Vals Champagne, (publicado en 1887), obra de salón de brillante escritura con una gran influencia de Chopin. Alterna pasajes delicados con otros de gran fuerza donde se explotan los recursos del piano.

Tango español. Presenta el ritmo de la habanera aunque más puede considerarse como un tangohabanera. Consta de una primera sección más viva con alusiones a la guitarra y al taconeo flamencos, y otra central más sensible y melódica.

Deseo: Estudio de concierto. Escrito hacia 1885 y dedicado a su esposa, rivaliza en virtuosismo con los estudios trascendentales de Liszt. Obra con un registro amplio del piano donde la parte central contrasta en intensidad con el resto.

España: Seis hojas de álbum. Publicada en Londres en 1890 consta de seis piezas. Albéniz escribió varias series de piezas en forma de suite como ésta que, aunque no tiene la dificultad de Iberia, evoca España en sus ritmos, armonías y dramatismo.

El Preludio a modo de fanfarria es una introducción a las danzas que le siguen y aparecen los elementos básicos del flamenco: cante, baile y toque con acompañamientos de guitarra flamenca. Sus pasajes en tresillos adelantan lo que vendrá después con Malagueña.

El Tango es la melodía más reconocida de Albéniz y ha sido transcrita frecuentemente a otros instrumentos, asemejándose más su ritmo a la habanera que al tango argentino, y sin relación con el género flamenco homónimo. Gran riqueza armónica y carácter tranquilo y sensual.

En Malagueña volvemos a encontrar alusiones al flamenco. En su sección central hay una clara alusión al cante con melodías melismáticas que recuerdan a este tipo de música.

Serenata es una pieza fragmentada en la que se alternan pasajes en staccato con un vals que aparece y desaparece. Escuchamos al principio ecos de la música de Scarlatti, y del ritmo de sevillanas en su parte central.

Capricho catalán es una de las pocas piezas que dedicó a su tierra natal. Es una pieza encantadora con un ritmo constante sincopado en el acompañamiento que mece a la melodía incurvada en terceras.

Zortzico. Compuesta en compás de 5/8 es una de las dos obras que dedicó al país vasco. Pieza delicada con la que quiere homenajear a una tierra que siempre le trató muy bien en sus numerosos conciertos.

Recuerdos (mazurca). Pieza difícil con influencia Chopiniana, que bajo el tempo de mazurca oscila constantemente entre el estilo romántico y el español.

Tercer minueto. Esta danza, que tiene una primera sección más rítmica, cuenta con una parte central de delicada belleza de marcada influencia Schumanniana.

Pavana fácil para manos pequeñas. Publicada en 1887, cumple una función didáctica. Alejada del estilo de Albéniz, su encanto radica en la sencillez de su línea melódica y en su estilo contrapuntístico.

Zortzico. Danza en 5/8 que data aproximadamente de 1891. Además de su característico ritmo, es llamativo el uso del cromatismo en esta pieza.

Mazurca de salón. Publicada en 1887. Esta desconocida composición con tempo de mazurca es de corte romántico aunque en su parte central podemos encontrar elementos nacionalistas.

Minueto de la 7ª Sonata, es el único movimiento que se conserva de dicha sonata compuesta aproximadamente en 1888. Aunque es contemporánea de otras composiciones de corte nacionalista, no presenta este tipo de rasgos. Sus sonatas cimentarán la fama de Albéniz como el mayor compositor de sonatas para teclado en España desde el Padre Soler.

Yvonne en visite!. Escrita hacia 1908, consta de dos movimientos: La révérence y Joyeuse rencontre et quelques pénibles événements. A pesar de ser una pieza infantil con ingenuidad, humor e imaginación, dada la dificultad de la obra no hay que confundir infantil con infantilismo. La reverencia es una obra corta y reflexiva muy cercana al impresionismo imperante en el momento de su composición. La segunda pieza tiene carácter programático con una escritura más moderna, grandes contrastes y con ecos de Iberia.

Hace gala Albéniz de su sentido del humor al describir cómo la joven estudiante de piano Yvonne Guidé, obligada por su madre a tocar durante una visita, interpreta torpemente mientras aquella, disgustada, le amenaza con ejercicios de Hanon. Con anotaciones al estilo de Erik Satie, es llamativa la última anotación que reza “No sé si ésto será comprendido”.

Marcha militar. Primera pieza compuesta por Albéniz a la edad de ocho años, dedicada al Vizconde del Bruch. Obra sencilla y encantadora en la que hay una gran influencia de la música militar.


Santiago L. Sacristán


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