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8.573312 - GUERRA MANUSCRIPT (The), Vol. 3 (Fernández, Ars Atlantica)
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El Manuscrito Guerra • 3
Música vocal profana española de la siglo XVII

 

El presente volumen del proyecto de grabación integral de las piezas contenidas en el Manuscrito Guerra ahonda en las prácticas interpretativas del barroco hispánico para este tipo de repertorio, los tonos: obras vocales profanas para solista con acompañamiento de bajo continuo sin concreción instrumental explícita. Ya se tratara de tonos procedentes de cualquier tipo de obra de teatro o concebidos originalmente como piezas de cámara, en su interpretación jugaba un papel decisivo el lugar, el momento y los medios de los que se dispusiera en cada ocasión. La concepción de la época de lo que debía ser una ejecución musical ofrecía un campo relativamente abierto a los intérpretes, de manera que para la realización concreta de un tono se podía elegir entre los diversos tipos de solista vocal que pudieran cantarlo satisfactoriamente, había forzosamente que decidir el tipo y número de instrumentos que realizarían el bajo continuo, era necesario establecer el tempo y el carácter adecuado para expresar la retórica del texto, y había que determinar la organización de la obra en cuanto a cómo alternar el estribillo y las coplas, que es el tipo de estructura más frecuente en los tonos. Todo lo cual implicaba capacidad de improvisación, de ornamentación, imaginación y, en definitiva, aptitud para conseguir que el texto y la música anotados se presentaran al público con toda su fuerza expresiva; es decir, conseguir representarlos.

Para esta tercera entrega se ha decidido emplear, en diversas combinaciones, un conjunto de instrumentos de cuerda pulsada y frotada que reúne, junto a la guitarra y el arpa de dos órdenes, habituales en este repertorio, la viola de gamba y la tiorba, por supuesto también presentes en la vida musical del barroco español.

El músico barroco entendía el repertorio como un patrimonio común a disposición del intérprete, que era el encargado de ponerlo en valor mediante su ejecución personal; por lo tanto, en ocasiones podía prevalecer el objetivo de lograr una actuación musical satisfactoria sobre otro tipo de consideraciones, como atenerse estrictamente al texto musical escrito, a su integridad, o al afán de evitar su contacto con otras obras musicales. Intentando recoger esta característica de la mentalidad barroca, el presente registro incluye la ejecución de cinco de los tonos del Manuscrito Guerra acompañados de obras instrumentales del repertorio de la época, con el propósito de enriquecer dichos tonos y potenciar su valor.

Así, se ha considerado adecuado para el primer tono presentado, Disfrazado de pastor de Juan Hidalgo, utilizar como ritornelo unas seguidillas para arpa de autor anónimo, conservadas en el manuscrito 290 de la Biblioteca del Congreso de Washington. Las primeras seguidillas musicales conservadas aparecen en torno a 1600; las aquí empleadas pueden datarse entre finales del siglo XVII y principios del XVIII.

El tono de José Marín Qué dulcemente suena utiliza el tópico poético del ruiseñor que canta sus penas de amor, designando al ave metafóricamente como “animada tiorba”. Esto invita a acompañar el tono con la tiorba; además se ha añadido como introducción una Pasacaglia de G. Girolamo Kapsberger (c.1580–1651), extraída de su Libro IV d’intavolatura di chitarrone de 1640. Aunque de origen alemán, Kapsberger desarrolló su estilo y alcanzó la fama en Italia; en España su obra también era conocida y apreciada. Gaspar Sanz, en el prólogo de su tratado Instrucción de música sobre la guitarra española impreso en 1674, al hablar de los maestros que le precedieron, lo cita como Caspergier.

El tono anónimo Ayer, zagales, bajé se ofrece en alternancia con la Zangarilleja, una de las danzas que figuran en el Códice Saldívar nº4. Este manuscrito, encontrado en 1943 por el musicólogo Gabriel Saldívar en México, contiene obras para guitarra del compositor español Santiago de Murcia (c.1682–c.1737).

Para introducir el tono anónimo No lloréis, mi Celia se ha optado por un Minué recogido por Antonio Martín y Coll en su antología de piezas para tecla titulada Flores de música (1706) conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid. Esta colección manuscrita recopila numerosas piezas, la mayoría sin indicación de autoría. El cotejo con otras fuentes permite reconocer a los compositores de muchas de las obras, no siendo el caso del presente Minué, que parece evidenciar un origen francés.

Por último, para acompañar el tono de Juan del Vado Desmayado el aliento, que presenta un estribillo intensamente afectivo y retórico, se ha considerado adecuado emplear un fragmento de la Sonata cromatica de Tarquinio Merula (c.1590–1665), uno de los compositores italianos más progresistas de su época. El cromatismo, junto con la disonancia, fueron recursos barrocos habituales para la expresión de sentimientos de pena y lamentos, y esta asociación trasciende el ámbito de la música vocal. En el presente tono Juan del Vado utiliza ambos de manera atrevida, pues para la última sílaba de la palabra clave “dolor” coloca un si natural en la parte vocal contra un si bemol en el bajo, reiterando en la repetición este efecto escribiendo un do sostenido para la voz contra un do natural en el bajo. Dado que estos procedimientos fueron especialmente empleados en Italia, cuna del barroco, se ha elegido por ello la sonata de Merula, que presenta un tema cromático descendente en imitación, consiguiendo una obra que además de un audaz ejercicio de contrapunto es también una muestra de la búsqueda de una fuerte expresividad.

El resto de tonos del presente registro se ofrece sin ningún añadido. El Manuscrito Guerra no proporciona ninguna indicación de autoría, pero por otras fuentes han podido ser identificados algunos de los compositores. Los mejor representados son Juan Hidalgo y José Marín, que también figuran en los anteriores volúmenes de esta serie. De los 100 tonos que contiene el manuscrito sólo se ha identificado uno de Juan del Vado, que se presenta en esta grabación. Este compositor fue organista y violinista de la capilla real; aunque mucha de su música conservada es religiosa, fue famoso sobre todo como autor de tonos profanos.


José Ángel Vilas Rodríguez


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