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8.573375 - CASABLANCAS, B.: Piano Trios (B3:Brouwer Trio)
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Benet Casablancas (b. 1956)
Tríos para piano

 

Benet Casablancas es considerado uno de los compositores españoles más destacados de su generación. Inició sus estudios musicales en Barcelona, y posteriormente se trasladó a Viena para estudiar con Friedrich Cerha y Karl-Heinz Füssl. La Universidad de Barcelona le otorgó el grado de filosofía y un doctorado en musicología, y ha combinado su carrera como compositor con la pedagogía y la investigación, dando clases magistrales en universidades y conservatorios, y publicando artículos para una amplia gama de revistas y otros medios especializados. Su libro El humor en la música se publicó en 2000 (nueva edición: Galaxia Gutenberg, 2014).

A lo largo de las tres últimas décadas, las interpretaciones de su música han sido cada vez más frecuentes en Europa, América del Norte y del Sur y Japón, y ha recibido importantes premios, entre ellos el Ciudad de Barcelona o el Musician’s Accord de Nueva York, y fue Finalista del Prix Prince Pierre de Mónaco de Composition Musical. En 2007 recibió el Premio Nacional de Música de la Generalitat de Catalunya y en 2013 fue distinguido con el Premio Nacional de Música del Ministerio de Cultura de España. Casablancas ha compuesto piezas de todos los principales géneros, con aportaciones significantes al repertorio de música de cámara (incluyendo cuatro cuartetos de cuerda que han sido grabados por el cuarteto Arditti) y en las dos últimas décadas ha producido una notable serie de obras orquestales, incluyendo Tres Epigramas, The Dark Backward of Time, Alter Klang, Darkness Visible y Sogni ed Epifanie. Su música tiene sus orígenes en una concienzuda asimilación del legado de la primera mitad del siglo XX, y combina una paleta armónica refinada y personal con una aguda atención al detalle en las texturas y un sentido altamente desarrollado de la forma narrativa y dramática. Un impulso lírico, siempre presente, se verá enfatizado en su primera ópera, L’Enigma di Lea, con libretto de Rafael Argullol, a estrenar en 2018–2019.

Las obras presentadas en este disco abarcan casi cuarenta años de la producción del compositor, y se pueden agrupar en tres periodos. Las dos obras más tempranas, de 1976 y 1984 respectivamente, enmarcan un primer periodo que se define por la consecución de una técnica prodigiosa y por la adquisición de un estilo y un ámbito expresivo personales. El segundo grupo de obras, compuestas entre 1991 y 1996 siguiendo el importante avance logrado con las Siete Escenas de Hamlet (1989) [Naxos 8.579004], se inicia con obras significativas como el Impromptu—Trio Nº 2 y el Segundo Cuarteto de Cuerda, y nos conduce a una mayor luminosidad y espaciosidad, pese al uso de dimensiones reducidas y a una escritura virtuosística. El grupo final incluye algunas de sus composiciones más recientes, del periodo comprendido entre 2007 y 2014, muchas de las cuales comparten al menos uno de dos factores: un interés por traducir la forma poética japonesa haiku en expresión musical, y un deseo de conmemorar figuras próximas al compositor.

Dos Apunts es una de las obras más tempranas del compositor. Estas breves piezas investigan un entramado melódico que alcanza una cierta tracción a través de repeticiones ocasionales o coincidencias. Ambas usan material similar; la primera es más regular y fluida, mientras que la segunda explora una gama dinámica más amplia. Moviment per a Trio, la primera contribución de Casablancas al género, es más sustancial y consolida su técnica y su voz personal. Escrita como homenaje al compositor catalán Frederic Mompou, la obra sigue modelos de formas clásicas en términos generales, con una sección inicial que introduce material musical en estado embrionario seguida de presentaciones amplias de dos temas por parte del violín y del chelo respectivamente y de una sección más discursiva que incluye momentos de gran tensión. Después de reexponer las ideas principales, una sección conclusiva conduce la pieza hasta los registros más agudos y etéreos.

Durante los siete años previos a la composición de su siguiente pieza para trío, el lenguaje de Casablancas se amplia y se vuelve más maleable y flexible, buscando mayores contrastes armónicos y procurando la plena explotación de las características individuales de los instrumentos empleados. Impromptu-Trio Nº 2 tiene un carácter impulsivo y directo, pero esto no le resta claridad a la forma ni a la sucesión de estados emocionales. El detalle instrumental es complejo, sin perder su elegancia y equilibrio, y la pieza alterna momentos de expression introvertida o lírica con pasajes rítmicos y de mayor tensión. Sucediendo a esta pieza, el catálogo del compositor contiene una serie de piezas de menor escala en las cuales investiga áreas expresivas más concisas. Encore fue escrita como pieza obligada para un concurso de interpretación, y adopta un estilo de cadenza, virtuoso y extrovertido, entrelazando secciones muy diferenciadas que exploran las posibilidades técnicas y expresivas de los dos instrumentos, tanto juntos como por separado. El clímax se encuentra en el centro de la pieza; luego los instrumentos se repliegan hacia los extremos agudo y grave. Se usa una estrategia similar en Cant per a Frederic Mompou, celebrando su centenario, en la cual el chelo traza una progresión melódica gradual desde su registro más grave al más agudo. El acompañamiento de piano es, generalmente, parco y discreto, desplegando unos acordes rotos que iluminan el periplo ascendente del chelo. Come un recitativo se compuso para formar parte de un álbum de piezas cortas encargadas por Colien Honneger. La primera sección presenta gestos generalmente abruptos y fragmentados y nos conduce a un pasaje más fluido y a una sección final que combina los dos impulsos. Inspirado en un verso de Rilke, a cada uno de los tres paneles de Tríptico se le da un lema descriptivo—amorós, lliurement; passacaglia; Liebeslied—que define su carácter: apasionado, lírico y efusivo en el primer y el tercer movimientos y más oscuro y contenido en el segundo.

Las obras orquestales compuestas entre 2001 y 2006 enriquecieron el control de Casablancas sobre el color y la forma de gran escala, y su vuelta a los conjuntos de cámara clásicos en 2007 muestra un nuevo interés en los bloques armónicos y su evolución o disolución gradual. El breve Haiku para trío de piano (2007) explora las posibles agrupaciones 2 + 1 de los tres intérpretes y constituye una celebración de la propia formación y de su riqueza de posibilidades tímbricas y de textura. Esta obra es la primera transcripción musical del compositor de la estructura de verso japonesa formada por tres frases de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, y que en general involucran una yuxtaposición inesperada de imágenes o de pensamientos. Las obras siguientes exploran diversas analogías musicales de estos recursos formales y expresivos. A menudo evitan adoptar una postura abiertamente reflexiva, y prefieren en su lugar evocar los orígenes del haiku como una forma vibrante y hasta cómica. El primero de los Tres Haikus de 2008 presenta unas armonías lentas con las que se cruzan unas figuras más rápidas; el segundo establece un estado de ánimo contemplativo con colores centelleantes de los cuales emergen hilos melódicos tentativos; y el tercero se puede escuchar como una síntesis de los dos primeros. Lamento apela al término haiku como subtítulo y como dedicatoria: se escribió para conmemorar el primer aniversario de la muerte del compositor y musicólogo Ramón Barce. La fanfarria inicial se desvanece hasta formar líneas melódicas descendentes; posteriormente aparece un pasaje de trinos sobre acordes densos pero delicados. Sonidos que evocan campanas conducen a una sonoridad final coronada por una repetición desafiante en el registro más agudo. El breve Haiku para Zurbarán empieza con una melodía delicada y ligera que gradualmente se expande para formar sonoridades apiladas y escalas veloces. La sección final concluye con un acorde repetido un tanto oscuro. En 2013, Casablancas compuso un segundo conjunto de Tres Haikus, de escala más pequeña y, en general, de tono más tenue, que reflejan más claramente una estructura de tres frases. La primera y la tercera pieza están dedicadas a personas próximas al compositor, mientras que la segunda se titula ‘Ráfagas de luz’.

Impromptu para piano empieza con una melodía vivaz, la primera de una sucesión de ideas de libre asociación, mientras que el proceso global se articula con enormes acordes construidos a través de todos los registros, y luego recogidos en un pasaje con trinos marcado ‘extático’. Júbilus es otra obra de celebración, en este caso un homenaje al intérprete de viola de gamba Jordi Savall. La obra evoca la música de distintos periodos a través de alusiones armónicas y melódicas. La primera y la tercera sección son exultantes y resolutas, derivadas del canto melismático del Alleluya, mientras que la sombría segunda sección cita directamente la Pompe Funèbre de Couperin, cuya interpretación por Savall fue muy celebrada. Sí a Montsalvatge! conmemora el centenario del nacimiento del compositor con una paráfrasis del Sí a Mompou del mismo Montsalvatge. La nota si es prominente, mientras que la pieza exhibe un carácter festivo y lúdico, lleno de vivacidad rítmica y armonías radiantes.

Benjamin Davies


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