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8.573602 - PAÚS, R.: Viola Works - Madera Ocaso / Cobalto azul, en tránsito / Elegía primera, la deriva (Gotlibovich, Catalan Chamber Orchestra, Pàmies)
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Ramón Paús (b. 1956)
Madera Ocaso • Cobalto azul, en tránsito • Elegía primera, la deriva

 

El viola israelí Yuval Gotlibovich vino un día a mi casa para leer por primera vez Cobalto azul, en tránsito, se trataba de una pieza para orquesta de cuerda y viola que él mismo iba a estrenar el 9 junio de 2013 en el Teatro Nacional de Panamá, en un descanso del ensayo le puse un vídeo del pianista Eduardo Fernández, de inmediato Yuval se sintió cautivado por lo que estaba escuchando manifestándome su imperioso deseo de conocerle. No se me ocurrió un modo mejor, puesto que yo los conocía a ambos, que escribir una nueva obra para viola y piano a través de la cual se pudieran conocer, dicha obra se llamaría Madera Ocaso y ambos la estrenaron en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En esta pieza intenté ser permeable a las enormes capacidades de mis dos interlocutores, promoviendo un diálogo camerístico donde nadie iba a ocupar un lugar mejor que el otro. Durante buena parte de Madera Ocaso se producen una serie de idas y venidas, de escarceos entre viola y piano en el que se exploran diferentes maneras de estar y sonar, ya sean bariolages de la viola sobre cuyos acantilados percuten los acordes pirómanos del piano, ya sean ágiles y repetitivos arpegios del piano desde donde emergen melodías leves e incandescentes en la viola, todo ello vendrá a desembocar en un adagio final donde quizás podamos entender algo de lo que aconteció en el camino de Madera Ocaso.

A diferencia de Madera Ocaso, en Cobalto azul, en tránsito la viola adopta un claro papel de solista que interactúa con una orquesta de cuerdas, la viola va a revindicar aquí su enorme agilidad y color. El monólogo inicial plantea una serie de preguntas que serán mas adelante asimiladas y reconducidas por la orquesta, la cual tiene una aparición delicada. En otros momentos la viola aborda lineas que asemejan a las vertiginosas improvisaciones del jazz, a veces la viola busca momentos de sosiego y se deja acunar por un mullido y estático acorde en la cuerdas. Por fin la viola desplegará toda su color y carga dramática en el Largo que nos conducirá hacia el final. Intenté en este pasaje generar una melodía que se percibiera como ilimitada, que pasara las aduanas de la modalidad y de la abstracción lírica sin tener que prestar ningún tipo de declaración, como si dicha melodía viajara dentro de una valija diplomática. Sería maravilloso haberlo conseguido aunque solo fuera fugazmente.

Edith Maretzki fue amiga e integrante de los violínes I de la Orquesta del Gran Teatro del Liceo durante casi dos décadas, murió prematuramente y su viudo el cineasta Gerardo Gormezano, con el que yo ya había trabajado como compositor, me envió un escrito al que tituló Elegía primera, la deriva, dicho texto se sitúa en el momento en el que el dolor de la perdida irreparable comienza a manifestarse sin ambages.

A los pocos días, ante la enorme belleza del escrito, le propuse a Gerardo poder utilizar dicho texto como soporte de una obra musical dedicada in memoriam a Edith. No voy a negar que durante el proceso de composición hubo momentos muy dolorosos y vacilantes ya que no podía evitar ponerme en el lugar de Gerardo, hubo un fragmento de texto que dice concretamente “… no sé si despedirte o es ahora que has llegado…” que me tuvo muchos días contra las cuerdas, cada vez que lo enfrentaba se me venía encima un aluvión de nostalgia.

Gerardo me sugirió que describiera en un bloc de notas mis reflexiones y zozobras a lo largo del proceso de composición de esta obra. Disponemos pues de un cuaderno de bitácora que describe el lento crecimiento de Elegía primera, la deriva. Voy a permitirme extraer los apuntes tomados al final de cada jornada de trabajo:

13/11/2013… mañana

Las Campanas Tubulares me aportan lo atávico y la premonición , los acordes graves y pastosos del Vibráfono me sirven para percutir y viajar hacia espacios mas luminosos, la languidez del Arpa en registro medio y grave me regala la delicadeza del Ocaso…avanzo!!

15/11/2013… mañana

He pensado crear un falso andamio para que me aporte una aparente seguridad, después, cuando la obra avance, quitaré dicho andamio. También he considerado tratar de un modo diferente en lo tímbrico cada área del escrito que yo considero distinta. Ahora me voy al piano y me dejo mecer por la música de las palabras, ellas van a ser la horma de un zapato que desconozco.

11/1/2014… mañana

He necesitado este tiempo de reposo para no perder objetividad, la obra me estaba haciendo sufrir en exceso, necesitaba este silencio. He llegado a la conclusión de que finalmente no va a haber contralto ya que el texto es profundamente masculino, el coro de hombres con tenores y barítonos al modo de Liszt finalmente se ha impuesto.

La partitura está ahora incendiada por muchos lugares, debo encontrar si existen los modos de enlace, he descubierto como hacer un religare con una pequeña célula melódica para encaminarnos hacia el final.

Elegía primera, la deriva fue estrenada el 15 de noviembre de 2015 en el auditorio del CCCB de Barcelona, al día siguiente comenzaron las sesiones de grabación de este CD.

Ramón Paús


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