About this Recording
8.573670 - Guitar Recital: Victor, João Carlos - DOWLAND, J. / RODRIGO, J. / TÁRREGA, F. / RIOS FILHO, P. / CASTELNUOVO-TEDESCO, M.
English  Spanish 

João Carlos Victor: Guitar Recital
John Dowland • Joaquín Rodrigo • Francisco Tárrega • Paulo Rios Filho • Mario Castelnuovo-Tedesco

 

El programa de este disco se articula en torno a la música del laudista inglés John Dowland (1563–1626) que fue una de las contribuciones más importantes que realizó Andrés Segovia al repertorio de transcripciones de música antigua para guitarra, aunque sería Julian Bream el intérprete determinante en la inserción de la gran música de Dowland, no sólo de su gallardas, como el representante más antiguo del repertorio guitarrístico después de los vihuelistas españoles. Aunque Bream interpretó a Dowland en el laúd, los guitarristas no han renunciado nunca a penetrar en el lenguaje instrumental de la transición entre el Renacimiento y el Barroco a través del que fue uno de sus exponentes más sofisticados y originales.

Aquí, las tres piezas de Dowland, que abren, cierran e intermedian el programa señalando puntos importantes del mismo con momentos de reflexión, tienen algo en común porque son sus tres fantasías cromáticas, todas transcritas por João Carlos Victor: la Fantasia P71, cuya autoría está últimamente en disputa; Forlorn Hope Fancy, que es su fantasía nº 2 y una de las piezas más extendidas del repertorio de Dowland, y Farewell Fancy, tercera fantasía y posiblemente la pieza más oscura y más críptica de Dowland, impresionante por su solemne grandeza. Músicas cromáticas sí, pero de un colorido ceñido la gama de los colores negros y, en consecuencia, de un humor oscuro, serio y categóricamente melancólico que, en buena medida, da el tono general de este disco.

En este sentido, la Invocación y danza de Joaquín Rodrigo (1901–1999) participa plenamente del carácter profundo, nocturno y complejo de las fantasías cromáticas de Dowland, pero añade componentes más teatrales como el desgarro, porque Invocación y danza es el sentido homenaje dedicado por Rodrigo a Manuel de Falla y está lleno de referencias a su música. Compuesta posiblemente poco después de la muerte en 1946 del gaditano universal, la obra de Rodrigo permaneció muchos años arrumbada en un cajón hasta que decidió presentarla a un concurso convocado por la Office de Radiodiffusion-Télévision Française (ORTF). Invocación y danza recibió el Primer Premio “Coupe de la Guitare” en 1961 y fue estrenada al año siguiente por Alirio Díaz. ¿Cómo es posible que Rodrigo mantuviera tanto tiempo oculta esta música que es una de las composiciones más grandes de los años centrales del siglo XX? Seguramente porque temía, cuando la escribió, que no hubiera guitarrista capaz de vencer las grandes demandas técnicas que plantea su composición.

Dentro del repertorio de la guitarra romántica española protagonizada por Francisco Tárrega (1852–1909), el conjunto de música más patética es el formado por las mazurkas. Aquí se interpretan dos—Marieta y Mazurka en Sol, su composición más chopiniana—que revierten en el humor general de este disco la luminosidad de la gavota María, una de las piezas más deliciosas del catálogo de Tárrega, y el ensoñado ambiente intemporal que dibuja la Barcarola veneziana op. 19 nº 6, de las canciones sin palabras (Lieder ohne Worte) de Felix Mendelssohn Bartholdy, que arregló magistralmente para guitarra Tárrega.

Répéter es la tercera pieza para guitarra sola del compositor brasileño Paulo Rios Filho (Salvador de Bahía, 1985). Escrita en 2014, fue Mención honorífica en el concurso internacional de composición del X Boston Guitar Fest (2015) y está dedicada a João Carlos Victor que la estrenó en Basilea (Suiza) en junio de 2014. Répéter—repetir en francés—deriva de la influencia en el compositor de las ideas del filósofo francés Gilles Deleuze y, en especial, del concepto deleuziano de la diferencia. Así, Répéter es un conjunto de pequeños gestos ligados por comentarios percusivos e intervenciones vocales. Estos gestos se repiten insistentemente y de forma imperfecta, introduciendo nuevos y pequeños comentarios, unas veces alargados, otras disminuidos, con repeticiones internas, variaciones y elisiones. La frase “Ne me Demandez pas pourquoi répéter” (No me preguntes por qué repetir) aparece tres veces a lo largo de la obra, siempre con la misma intención (recitando) y timbre (susurrada y casi susurrada) y señala puntos estructurales importantes: el final de la primera sección, la llegada de una parte central contrastante y el final de la música. Debe destacarse el empleo de técnicas extendidas como el uso del pulgar de la mano izquierda, el juego de sonidos percusivos contra sonidos armónicos y la integración de la voz hablada en la performance. Este último recurso, que actúa como una extensión de las posibilidades técnicas y tímbricas del propio instrumento—que se confunde con la propia corporalidad del músico—, es un proceso recurrente en otras composiciones de Paulo Rios Filho.

El compositor italiano Mario Castelnuevo-Tedesco (1895–1968) fue, con el mexicano Manuel Ponce y el español Federico Moreno Torroba, uno de los principales puntales del repertorio guitarrístico generado y divulgado por Andrés Segovia de músicos de su generación. La Sonata op. 77, compuesta en 1934, es una obra temprana que se remonta a los primeros años de la fructífera relación establecida entre Segovia y Castelnuovo-Tedesco desde que se produjo su primer encuentro en Venecia en 1932 y el guitarrista la estrenó en un concierto que dio en Sevilla, en el Teatro de la Exposición, en enero de 1935 interpretada en la primera parte del programa entre unas variaciones de Fernando Sor y la Sevillana de Joaquín Turina. Subtitulada “Omaggio a Boccherini”, ya observaron los críticos de su tiempo que hay poco o nada de Boccherini en ella, pero se inserta firmemente en la estética neoclasicista propia de los años 30 del siglo XX, incluye en el segundo movimiento una clara referencia a la primera de las danzas de La vida breve de Falla y, finalmente, cumple con la necesidad de Segovia de conseguir para sus programas obras grandes y nuevas que cubrieran los vacíos que él observaba en la historia del repertorio guitarrístico. Así, la Sonata op. 77 de Castelnuovo-Tedesco es una composición en cuatro movimientos—Allegro con spirito, Andantino quasi canzone, Tempo di Minuetto y Vivo ed energico—, más en la forma característica de la sinfonía clásica vienesa que de los cuartetos o sonatas de Boccherini, y llena de imaginación, gracia y oficio. Su carácter objetivo y luminoso da el contraste más notable, pero sin estridencias, con el humor predominante de este disco antes inmediatamente del retorno final a las profundidades con la fantasía Farewell de Dowland.

Javier Suárez Pajares


Close the window