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CD-16272 - HOLBORNE, A.: Fantasies, Airs and Dances (Cradle of Conceits) (Santana)
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PARA EL MÁS FAMOSO, ANTHONY HOLBORNE

I saw my Lady weepe,
A sorrow proud to be advanced so:
In thoses faire eies, where all perfections keepe,
Hir face was full of woe,
But such a woe (beleeve me) as wins more hearts,
Than mirth can do with hir intysing parts.

Sorrow was there made faire,
And passion wise, teares a delightful thing,
Silence beyond all speech a wisdome rare,
She made her sighs to sing,
And all things with so sweet a sadness move,
As made my heart at once both grieve and love.

O fayrer than ought ells,
The world can shew, leave of in time to grieve
Inough, inough, your joyfull lookes excells,
Teares kills the heart believe,
O strive not to bee excellent in woe,
Which onely breeds your beauties overthrow.

John Dowland
2nd Booke of Ayres
1600

Así comienza el segundo cancionero de John Dowland, con una única dedicatoria a su colega músico: una canción amorosa para la querida de ambos, la Dama Musica.¿A qué se debían estos elogios a este colega, que ocupaba un puesto más bien oscuro dentro de la mansión da la Memoria Musical?

Se podría suponer, que Dowland lo que pretendía con estas adulaciones al maestro de ceremonias de la reina, era conseguir un puesto como ‘royal lewter’. Aunque este no era su estilo. Èl era demasiado orgulloso, como para correr detrás de alguien.

Yo más bien diría, que Dowland admiraba a Holborne como ‘brother in arms’, como laudista/compositor, que vivía sólo para la música y no se interesaba por toda la basura exterior que amenazaba la vida de un músico profesional.

Este poema contiene además una cierta diferenciación estética. Las dos primeras estrofas describen el estado de ánimo que prevalece en Dowland: pena, aflicción, lágrimas, suspiros, tristeza y dolor. En la tercera estrofa, en cambio, se da la vuelta a la tortilla: leave of in time to grieve, (deja ya de sufrir), your joyfull lookes excells, (tu alegre expresión brilla), strive not to be excellent in woe (no te esfuerces por sobresalir en la pena). Aquí es donde Dowland se quita el sombrero ante Holborne. Su música posee una suave y amable calidez y no el alegre humor de tipo ‘elisabetánico’ de un Thomas Robinson y sus compatriotas. Es un humor de profunda suavidad (‘Silence beyond all speech a wisdome rare’) y una satisfacción plena.

Del punto de vista del contrapunto, el estilo de Holborne no es tan brillante como el de Dowland, pero por su genialidad en el ámbito de la melodía, consigue alcanzar el mismo grado de ambientación y efecto. Logra la máxima espresión con las mínimas pinceladas. Tiene un estilo claro y abierto; abierto en el sentido más amplio de la interpretación, a menudo de la ornamentación, y a veces de la variación. Es un narrador: en muchos casos la versión es muy detallada, en otros casos uno se ve invitado o incluso obligado a elaborar. Piezas como la fantasía para laúd, una auténtica joya del género, o la excéntrica ,Tres Choses’ son piezas relatadas hasta el final. En cambio, piezas como ‚The New Yeare’s Gift o ‚Pearl’dejan la puerta de la cocina bien abierta para todo tipo de travesuras. De hecho sería un delito tocar estas piezas ateniéndose exclusivamente a lo que pone en la partitura. Una partitura desnuda nos quiere decir: ¡juega conmigo, retocémonos! De hecho, la publicación de Holborne en el año1599 “Pavans, Galliards, Almains, and other short Æirs” contiene sólamente letras azules sobre las que una orquesta de baile ha de improvisar.

En la grabación de este disco me he tomado muchas libertades: he improvisado, ornamentado y variado. ¡Así como la música me lo pedía! En algunas piezas más complejas como Playfellow o Jast he ido incluso más allá. En Playfellow he entrelazado las melodías con otras del tipo elisabetánico, y así formado una especie de popurrí. ¿A lo mejor reconocéis algunas de las melodías?

Resulta sorprendente que la calidad de su música sea tan benevolente considerando que Holborne vivió en pobreza y miseria. En 1584 se casó con Elizabeth Marten, con la que tuvo cinco hijas y un hijo. Una de las hijas, Elizabeth, nació en 1591, pero murió al poco tiempo. Un año más tarde nació otra niña, a la que le pusieron el nombre de Elizabeth.

Holborne se vio obligado a vender su caballo por muy poco dinero para poder pagar una deuda urgente. Cuando saldó su deuda, pidió a su acreedor, que éste le viera como un hombre honrado y le devolviera su instrumento (Con respecto a la vida de un músico freelance, los tiempos no han cambiado mucho).

¿Pero qué mejor solución hay para combatir los tiempos difíciles, la mala suerte y los golpes bajos, que producir sonidos alegres y agradables? Enhorabuena, señor Holborne, le doy un hogar para siempre en mi armario medicinal metafísico, junto a James Taylor y Perotin y cerca de Orlando Gough, Telemann y Satie; en el cajón de las pastillas contra la melancolía.

Una de las piezas más dramáticas de este disco es el ,Last Will and Testament’, una especie de tombeau, que compuso para si mismo. Paradojamente, se ha conservado una carta, que escribió la señora Holborne, cuando su marido se estaba muriendo. La carta resulta tan conmovedoramente familiar, que más bien hace pensar, que el mismo Anthony la haya dictado desde su último lecho. Aquí su contenido:

          Honorablísimo señor, estando mi marido a su servicio, debió pasar tanto frío, que me
temo, que perderá la vida por ello. Tras su muerte me quedaré desconsolada y una pobre
viuda. No me podré permitir un entierro como el que un hombre de su posición merece.
Humildemente le ruego, que le consuele en su lecho de muerte, ya que toda su esperanza
la ha tenido puesta en usted. El camino hacia lo que él es ahora, su mente y palabras sin
sentido, todo ha estado a su servicio. Así espero su respuesta y humildemente me
despido. En la noche de hoy lunes.
                    En su honor y toda sumisión
                    Elizabeth, la esposa de
                    Antho:Holborne

LOS INSTRUMENTOS MUSICALES

empleados en esta grabación son un laúd renacantista de Knut Sint, una bandora y una cítara de Peter Forrester, una ‘cítara piccolina’ de Steffen Milbradt y un laúd bajo de Renatus Lechner. Si cree oír un laúd soprano de Matthias Wagner, entonces podria ser un producto de su imaginación febril. Las cuerdas de los laúdes son todas de tripa, para así obtener no sólo el timbre agridulce que un laúd debe tener, sino también una paleta más extensa de tipos de agarre y articulación. Todos los instrumentos en este disco están afinados en temperamento mesotónico. Los trastes de los laúdes se ajustan según la tonalidad de la pieza, de manera que los acordes principales de la tonalidad suenan consonantes y dulces, mientras que los ajenos a ésta suenan a veces muy disonantes. Los trastes en la bandora y la cítara están fijos, de modo que hay acordes buenos y malos. Menciono esto, porque muchos gitarristas y laúdistas tienen serios problemas con este tipo de sistema harmónico. Hace poco tiempo en un festival de laúdes, una ‘experta’ escribió en el informe del festival, que yo debería llevarme el afinador al escenario para comprobar si mis acordes están afinados. Si ella utilizara uno de aquellos afinadores de Korg con opción de temperamento mesotónico, la aguja estaría prácticamente todo el tiempo sobre la marca cero. Pero a la mayoría moral de la escena laudista no le puedo recomendar el temperamento mesotónico, porque éste crea una gran adicción.

Lee Santana
Winkelsett, Germany
July 2008


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