Classical Music Home

Welcome to Naxos Records

Email Password  
Not a subscriber yet?  
Keyword Search
 in   
 Classical Music Home > Naxos Album Reviews

Album Reviews



 
See latest reviews of other albums...


Ángel Carrascosa Almazán
Ritmo, July 2013

EL NEGOCIANTE SCHIKANEDER El empresario y autor teatral, actor e incluso compositor Emanuel Schikaneder (1751- 1812) obtuvo, como es sabido, un enorme éxito comercial con La flauta mágica de Mozart (1791), que había encargado y para la que había redactado el libreto. Intentando prolongar aquellas ganancias, tuvo la idea de escribir la segunda parte de la misma, con el título de Das Labyrinth oder Der Kampf mit den Elementen (El laberinto o La lucha contra los elementos) y de solicitar la música al entonces bien conocido compositor Peter von Winter (Mannheim, 1754 – Múnich, 1825). La nueva ópera fue estrenada en Viena el año 1798 con favorable acogida, y a lo largo de tres décadas fueron representadas en diversos teatros de habla alemana en días sucesivos “la primera y la segunda parte” (así solían ser anunciadas: ¡buena vista comercial!) de La flauta mágica. Das Labyrinth cayó después en el más completo olvido, hasta que un siglo largo más tarde, en 1930, fue repuesta en Kiel.

Todo el siglo XX conoció una sola producción más, en la capital bávara el año 1978. Ambas ofrecieron la partitura con severos cortes, de modo que puede afirmarse que hasta el siglo XXI (el año 2002 en Chemnitz y diez años después en el Festival de verano de Salzburgo) no ha sido repuesta en versión casi íntegra: casi, pues sólo se han abreviado las partes habladas (como, por otra parte, es tan frecuente hacer en las últimas décadas con Die Zauberflöte, sobre todo en países de lengua no alemana). Estaba cantado que El laberinto no podía volver a alcanzar el nivel artístico de La flauta mágica; aun así, puede afirmarse que la partitura del hábil Winter no es desdeñable, y no tiene que envidiar a una ópera de Salieri u otros contemporáneos menores de finales del XVIII.

LA VERSIÓN DE SALZBURGO 2012 De no haber sido por la presente interpretación, esta “segunda parte” de la genial ópera mozartiana quizá no merecería tanta atención. Esta toma, de las representaciones llevadas a cabo en el Residenhof de Salzburgo, producida por el bien conocido especialista Paul Smaczny (junto a Günter Atteln), e impecablemente realizada por Peter Schönhofer, recoge una sencilla mise-en-scène de Alexandra Liedtke, con elementos mínimos, debido al reducido espacio del escenario, pero sumamente eficaz y atinada, a la que sólo le achacaría el dudoso acierto de algunos trajes.

Pero lo mejor es la interpretación musical, cuyo alto nivel se debe en primer lugar a un Ivor Bolton tan entregado como competente. Ha contado con una espléndida orquesta en la que la percusión y los metales suenan moderadamente originales (lo mismo que el continuo, a cargo de Jeffrey Smith tocando el fortepiano y el glockenspiel) y con un estupendo coro formado por tres formaciones locales. Finalmente, el largo elenco (bastante más numeroso que el de Die Zauberflöte), que realiza una soberbia labor de conjunto, cuenta con voces de primera clase, sobre todo con el sencillamente magnífico bajo-bajo Christof Fischesser como Sarastro: estamos ante uno de los mejores bajos del mundo, con permiso de René Pape. La Reina de la noche es, como parece demandar la escritura, una voz algo más dramática que la equivalente mozartiana: aquí la sobresaliente Julia Novikova. También Pamina requiere una voz algo más ancha y con algo de coloratura, y Malin Hartelius da aquí cumplida respuesta a lo exigido. Michael Schade es un más que notable Tamino, papel mucho menos comprometido que el de Mozart. Simplemente correctos, en cambio, el Papageno joven del barítono quizás demasiado lírico Thomas Tatzl y la Papagena joven de Regula Mühlemann. Los padres del primero (que tienen los mismos nombres) están correctamente servidos por Anton Scharinger y Ute Gfrerer. También están bien escogidas las voces de las tres damas, convertidas por la Reina de la noche en Venus, Amor y un Paje. Sencillamente espléndidos Klaus Kuttler como Monostatos, Clemens Unterreiner como el malvado guerrero Tipheus, aliado de la Reina, y Philippe Sly como su secuaz Sithos, barítonos ambos. Los tres genios han sido encomendados a tres niñas que actúan impecablemente. Tanto la calidad de la imagen como la del sonido son óptimas, y además se cuenta con subtítulos en castellano. © 2013 Ritmo



Segun Sebastian Spreng
Miami Clásica, May 2013

Quizás algunos de los que vieron La flauta mágica en la Florida Grand Opera se hayan preguntado que sucedió con los Papagenos y demás personajes del genial singspiel mozartiano. ¿Vivieron felices y comieron perdices?. Los interesados hallarán una posible respuesta en este flamante DVD que desde el Festival de Salzburgo celebra los doscientos años de la muerte de Emmanuel Schikaneder, su libretista y Papageno original del estreno de 1791.

Con música del alemán Peter von Winter (1754–1825), El laberinto (o la lucha de los elementos) es un singspiel que pocos conocen, menos han visto y cuyo mayor atractivo reside en ser, nada mas y nada menos, la continuación de La flauta mágica estrenada siete años después de la muerte de Mozart.

El laberinto en cuestión son los pasadizos del reino subterráneo de la pareja antagónica (Sarastro versus Reina de la Noche) y los elementos son el aire y la tierra, aquellos dos a los que Pamina y Tamino les faltó enfrentar en la primera parte y que su insufrible madre exige convocar justo el día de la boda para amargarles la fiesta y la vida. Las complicaciones estarán a la orden del día y habrá pruebas de fidelidad para todos, incluído el incorregible Papageno que hasta presentará a sus padres y hermanos, una auténtica “Papagenería”. Buenos y malos reaparecen, desde Sarastro y Monostatos a las Tres Damas sumándoseles otro villano, el rey Tipheus que pretenderá la mano de Pamina. La propuesta es tan disparatada como tentadora y todo terminará bien hasta quedar en el mismo punto del final de Zauberflöte. Y colorín colorado, aquí no ha pasado nada.

Lamentablemente, y pese al talento, méritos y buenas intenciones del compositor, tampoco pasa demasiado en el renglón musical. Para continuar con la saga, von Winter toma algunos motivos de Mozart trabajándolos con respeto y oficio, amén de excesivos glockenspiel; el resto cumplirá con eficiencia y sin mayores reparos. La sola tarea de tratar de reemplazar o equiparar a Mozart lo exime. Tampoco el prometedor libreto de Schikaneder, que había sido muy criticado por el de Zauberflöte, se acerca a la gracia del primero.

Esta falta de vuelo en libreto y música es el Talón de Aquiles de la ópera; en última instancia revalida, falta que hace, el toque divino de Mozart capaz de convertir un divertimento en una obra maestra tan sublime como trascendental. Para esta suerte de “Zauberflöte sin alma”, que sola se pierde en su propio laberinto queriendo ser una “ópera heroico-cómica”, queda la pregunta de cómo hubiese sido la secuela con el libreto que Goethe escribió de haber encontrado su compositor ideal al no prosperar el proyecto con Paul Wranitzky.

La puesta desde el patio de la Residencia Arzobispal de Salzburgo es practicamente una exhumación ya que en versiones resumidas Das Labyrinth sólo se dió en Kiel (1912), Munich (1978) y en Chemnitz (2002). Dirigida por Alexandra Liedtke es una extravagancia escénica muy bien montada, ingeniosa y que combina varias estéticas dentro del funcional y exquisito decorado de Raimond Orfeo Voigt sumado al ecléctico vestuario de Susanne Bisosvsky y Elisabeth Binder que no olvida lo folkórico ni lo kitsch.

En lo vocal se destaca el Tamino de Michael Schade, el vivaz Papageno de Thomas Tatzl—un talento a seguir—que no tiene que hacer mucho para robarse la escena; un punto por debajo, la Pamina de Marlin Hartelius con problemas en la zona aguda. El resto del elenco es homogéneo así como la Reina de la Noche a cargo de la solvente Julia Novikova. Excelente la dirección musical de Ivor Bolton, quien es además responsable de la adaptación en lo que es una obvia tarea de amor.

Una presentación acorde al producto y una curiosidad que valió la pena editar en DVD. Al aficionado le será difícil resistirse aunque a fin cuentas confirmará que segundas partes nunca fueron buenas y que por sobre todas las cosas hay un solo, irrepetible Mozart☼ © 2013 Miami Clásica





Naxos Records, a member of the Naxos Music Group